restricciones activas pero multas en suspenso
La Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de Cádiz ha entrado en vigor con una restricción tan singular como suave: sólo quedan excluidos los coches que no pagan el impuesto de circulación en la capital gaditana. Y las multas, de momento, no serán un problema: el Ayuntamiento ha suspendido las multas durante los primeros seis meses para que los automovilistas se adapten.
Lo que necesitas saber
- Por qué es importante: Cádiz se convierte en una de las primeras ciudades españolas en activar su ZBE con un modelo que no penaliza por la etiqueta ambiental, sino por el domicilio fiscal del vehículo.
- Cómo te afecta: Si tu coche no está inscrito en el registro fiscal municipal, ya no podrás cruzar el centro histórico ni el tramo semipeatonal del Paseo Marítimo.
- Puntos clave y plazos: La prohibición entra en vigor a partir de su publicación en el BOP, pero las multas –de 200 euros, con un aumento del 30% si la infracción es persistente– no se impondrán hasta finales de 2026.
Cómo funciona la ZBE de Cádiz
El área reservada ocupa sólo 1,5 kilómetros cuadrados –una porción considerable de los 5 kilómetros cuadrados de suelo residencial de la ciudad– y cubre el centro histórico, excluyendo el anillo exterior, y el tramo ya semipeatonal del Paseo Marítimo. A diferencia de lo que ocurre en la mayoría de ZBE españolas, aquí el distintivo medioambiental de la DGT no es el criterio que decide quién entra y quién no.
“La ordenanza se limita a los automóviles cuyo impuesto de circulación se paga en otras localidades”, explicó el alcalde Bruno García. En la práctica, esto significa que un diésel matriculado en 2005 con etiqueta B podrá circular sin problemas si su propietario paga el impuesto en Cádiz, mientras que un híbrido enchufable con matrícula Cero Emisiones quedará excluido si su propietario vive y paga impuestos en otro municipio.
Para controlar los accesos, en las próximas semanas el Ayuntamiento instalará paneles informativos en los accesos y pondrá en marcha una aplicación que cruzará los datos de los vehículos registrados por la Dirección General de Tráfico con el registro municipal. Las campañas de difusión se intensificarán durante el verano y el último trimestre del añoantes de que empiecen a caer las primeras sanciones.
Multas suspendidas hasta diciembre
La entrada en vigor de la ZBE no equivale actualmente al pago de una multa en caso de incumplimiento de la prohibición. El Consejo se concede un margen de seis meses sin sanciones —contadores a partir de su publicación en el Diario Oficial de la Provincia— para que los conductores conozcan el nuevo esquema. Durante este periodo la policía local informará pero no presentará denuncia.
Una vez transcurrido el plazo, la infracción costará 200 euros, cifra que se incrementará en un 30% si el mismo vehículo comete la infracción. Cádiz se alinea así con otras ciudades que también han optado por una fase de gracia antes de aplicar el régimen sancionador, aunque en este caso la flexibilidad es doble: seis meses de gracia y un criterio de restricción mucho más permisivo que el de Barcelona o Madrid.
La etiqueta medioambiental no decide nada en Cádiz: el acceso depende de dónde se paga el impuesto de circulación.
Por qué Cádiz eligió este modelo
La nueva ordenanza es una versión muy suavizada de la propuesta por el anterior grupo de gobierno, cuando Martín Vila era jefe del Departamento de Movilidad. Ese proyecto inicial incluía la prohibición de circular por todos los coches, independientemente de su matrícula, con excepciones muy limitadas (acceso a aparcamientos, hospitales, talleres o situaciones familiares graves). El gobierno actual, sin embargo, ha optado por proteger únicamente los vehículos matriculados en la ciudad.
El alcalde García defiende la decisión argumentando que los niveles de contaminación medidos en el centro histórico están «muy por debajo de los límites marcados por la Agenda 2030», por lo que una medida más restrictiva sería desproporcionada. Añade a esto que La ZBE arranca sin mejoras en el transporte público urbano ni sin aparcamientos tipo park-and-ride en los accesos intramuros, dos carencias que, según las asociaciones de vecinos, dificultan a quienes vienen de fuera encontrar una alternativa al coche particular.
La situación deja a Cádiz en una posición peculiar en el mapa de la ZBE: uno de los espacios protegidos más pequeños de España pero, al mismo tiempo, uno de los más permisivos. Tendremos que esperar hasta el final del verano y hasta el final del período de gracia para ver si el sistema informático funcionará según lo previsto y si el ayuntamiento estará al tanto de la situación cuando llegue el momento de empezar a imponer multas.
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