Absentismo y productividad – José T. Raga
He reunido en el título de hoy dos conceptos que, en sí mismos, son contradictorios, aunque su contradicción en los términos no impide que ocurran simultáneamentepotenciando sus resultados, aunque con signos opuestos. El aumento de uno –el ausentismo– implica inexorablemente la disminución del otro –la productividad– considerada en su dimensión personal.
Ambos constituyen el flagelo que sufre actualmente La actividad económica de España. Las proclamas públicas son alarmantes, más aún si tenemos en cuenta que las autoridades políticas y sindicales no parecen dispuestas a ponerle freno.
Una de las más recientes en los grandes medios de comunicación se expresa en los siguientes términos: «1,7 millones de personas faltan cada día al trabajo en España», habiendo aumentado la tasa de absentismo. al 7,68% en 2025qué es el más alto de la serie histórica. No me gustaría que los datos antes mencionados fueran mal interpretados por falta de explicación.
Estos un millón setecientas mil personas tienen un empleo, ocupan un puesto productivo en una entidad empresarial pública o privada, o en la propia Administración, y pueden y deben ir a trabajar todos los días, pero deciden refugiarse voluntariamente en el concepto de Incapacidad Temporal –más comúnmente respaldadas por prescripciones opcionales– que los protegen formalmente de su ausencia del trabajo diario, por el cual reciben un salario y cobertura de Seguridad Social.
Para acercarnos a su dimensión cuantitativa, en términos económicos, pensemos que esta ausencia del trabajo significa un coste de 33.000 millones de eurosde los cuales 17.000 millones repercuten negativamente en las empresas -quizás sea el método sociocomunista para acabar con los beneficios de los empresarios-, y 16.000 millones repercuten negativamente en el sistema de Seguridad Social, aumentando sus déficits, que el Tesoro Público debe cubrir con impuestos o cotizaciones, o mediante deuda pública.
El otro aspecto, que preocupa, es el por qué de la disminución y posterior estancamiento de la productividad en nuestro país desde 2018, quizás por casualidad, año en el que comienza. El gobierno del nuevo socialismo de Pedro Sánchez.
En años anteriores, durante el Gobierno de Mariano Rajoy, la productividad laboral por persona fue superior a la media de la UE-27 –101,6 en 2016 y 101,3 en 2017–, quedando por debajo de la media del Gobierno de Pedro Sánchez, 99,2 en 2018, disminuyendo hasta 97,4 en 2025. Mayor preocupación si cabe cuando profundizamos en la productividad por hora trabajada, que en 2025 se quedará en 95,7, frente a las 100 de la UE-27.
Por lo tanto, vale establecer una hipótesis de reflexión: ¿la menor productividad por hora trabajada frente a la ya baja productividad comparativa del trabajador significa que el ausentismo deteriora las capacidades físicas y laborales de los ausentes, lo cual es más evidente en los datos de horas trabajadas que en los del trabajador?
La pérdida del hábito profesional y de la sociabilidad laboral podría ser la causa justificativa del deterioro de la productividad.
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