Cuatro adolescentes de Avilés ultiman los detalles para irse a estudiar a Norteamérica gracias a Amancio Ortega: «Vamos abiertos a todo»
Cuatro aplicados estudiantes de la comarca avilesina cruzarán el océano Atlántico el próximo mes de agosto. Vivirán y estudiarán en Estados Unidos y Canadá porque han obtenido una beca Amancio Ortega, que les costea la estancia y los estudios durante un curso completo en aquellas latitudes. Son Kailani Stasiak, Sandra Merchán, Paula Suárez y Nerea Castellanos y están ilusionados con una experiencia educativa tras haber cursado 4º de ESO con un brillante expediente académico. Los cuatro forman parte de un grupo de 450 estudiantes de todo el país que se beneficiarán de este programa. «Empezamos 12.000», señala el castrillonense Kailani Stasiak, que ha estudiado su último curso en el IES Isla de la Deva de Piedras Blancas. «Todavía estamos asimilándolo», apunta Castellanos, que es de Las Vegas y estudiante en el IES de La Luz. Las otras dos becadas son la avilesina Sandra Merchán, que estudia en el Luisa Marillac, y la corverana Paula Suárez, alumna del Paula Frassinetti.
[–>[–>[–>Suárez detalla que su participación en este concurso fue porque se «suele apuntar a todo». Y tras tentar a la suerte y, obviamente, los conocimientos exigidos, pudo pasar las diferentes pruebas que se le pusieron por delante para acceder a la beca patrocinada por el dueño de Inditex. El hecho de que Sandra viaje en poco más de un mes a Canadá comenzó tras una conversación con amigas y Nerea Castellanos decidió participar «porque no perdía nada». Los cuatro compartirán residencia con una familia de acogida. Kailani, que viajará hasta el estado de Missouri, ya se ha puesto en contacto con su «familia» estadounidense con la que pasará un año lectivo. «Estaré en Grey Summit«, señala el castrillonense. Sandra Merchán se desplazará al distrito canadiente de New Brunswick, Paula Suárez estudiará en Meridian, en el estado de Idaho, y Nerea Castellanos hará lo propio en Ottawa, que es la capital canadiense.
[–> [–>[–>Conseguir estar entre los cuatrocientos seleccionados no ha sido fácil para ellos. Los cuatro estudiantes de la comarca que acceden a esta línea de ayudas ha tenido que pasar tres fases en las que no solo influyeron sus calificaciones académicas, sino también la declaración de la renta de sus progenitores. La criba mayor se produjo en la primera fase, donde de 12.000 aspirantes se pasó a 2.400 personas. El siguiente paso en la criba fue un examen en inglés, con un «speaking» por videollamada, además de pruebas de expresión escrito y compresión oral y escrita de textos en la lengua de Shakespeare, con la que la selección se quedó en los 450 definitivos.
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«La nota de corte para entrar era un 9,6», puntualizan los alumnos becados. Saben que fueron seleccionados desde el 17 de diciembre. Castellanos entró desde su móvil a la web del programa de becas Amancio Ortega y descubrió que estaba en la lista. «Me toca Canadá«, expresó entonces, y casi de seguido se lo notificó a su amiga Paula Suárez a través de un whatsapp. Kailani Stasiak se enteró al llegar de clase y se puso a buscarlo en la web y de primeras, «no lo encontraba». Pero al final, vio su nombre y lo recibió con una gran sonrisa y celebración en familia. Sandra Merchán relata que ese día no acudió al clase. «Mi madre estaba más nerviosa que yo», relata mientras le daba «continuamente» a refrescar a la página web. Después, acudió al instituto para ver a sus amistades. «Me tenían preparado un cartel para darme la enhorabuena», señala.
[–>[–>[–>Paula Suárez ya acudió a un programa de intercambio a Inglaterra durante diez días. Y como todos está ilusionada y nerviosa por pasar por primera vez tanto tiempo sin su familia. Suárez será la primera en cruzar el charco. Lo hará el 4 de agosto. Kailani Stasiak será el siguiente y viajará el 17 de ese mes. Nerea Castellanos y Sandra Merchán, como estudiarán en Canadá, lo harán más tarde, en septiembre, el día 1 y el día 3, respectivamente. Todos están expectantes por saber cómo será su nueva vida en América. Paula, explica, podrá continuar bailando ballet en Estados Unidos. Le ha tocado estudiar un año en la Idaho Fine Arts Academy y sonríe cuando lo cuenta. A Kailani le brota la ilusión al saber que su familia de acogida dispone de una granja y que tendrá que «cuidar animales» para empaparse de lo que es la vida rural al otro lado del Atlántico. Sandra y Nerea aún no conocen a su familia de acogida pero sí tienen claro que están «abiertas a todo». Afirman que acuden a esta experiencia «con la mente en blanco».
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La ilusión desborda en las caras de los cuatro becados y la única preocupación que les surge es qué pasará con la PAU y las notas necesarias para los estudios que quieren desarrollar en la Universidad. Allí cursarán el equivante a Primero de Bachillerato, «pero es diferente, más práctico». «Yo quiero estudiar biomedicina y necesito mucha nota y casi me echa para atrás el presentarme a esta beca, pero aquí estoy», concluye Paula Suárez quien, como sus compañeros, ultima los preparativos para disfrutar de una experiencia de vida gracias a la Fundación Amancio Ortega.
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