Una prueba de resistencia urbana sobresaliente
El trabajo de laboratorio implica, en ocasiones, las denominadas pruebas de tensión, que no son otra cosa más que el procedimiento en el que se aplica una fuerza de estiramiento a un material hasta romperlo. Se utiliza para medir propiedades clave como la resistencia o la elasticidad, y permite garantizar la calidad y seguridad estructural del material.
[–>[–>[–>Avilés asistió en estas dos semanas a su mayor prueba de tensión donde el único material a examen era la propia capacidad de la ciudad para organizar –y gestionar– dos de los mayores eventos de los últimos años: los conciertos de «El Último de la Fila» y Aitana, con sendos llenos en ambos casos en el pabellón de La Magdalena y la ciudad a rebosar con las 20.000 almas que se reunieron los dos últimos viernes y sábado en Avilés.
[–> [–>[–>El éxito de esta gran prueba de esfuerzo que ha movilizado a personal municipal, cuerpos y fuerzas de seguridad, además de un amplio dispositivo para atender las necesidades de quienes acudieron este 20 y 26 de junio a la ciudad no hace otra cosa que certificar el éxito de esta apuesta por albergar grandes eventos en la ciudad. El sector servicios también ha dado la talla y aplaudido la apuesta municipal que ha llenado barras y habitaciones de hotel.
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Como en una gran prueba donde se mide el rendimiento deportivo la tensión era máxima. No en vano, esa tensión se puede considerar una expresión típica de la presión ante la expectativa de un buen resultado. Corría peligro de rotura como el material que se prueba en el laboratorio, pero no hubo que lamentar daño alguno. Más bien al contrario.
[–>[–>[–>Como el piloto que entra a una carrera y siente que tiene que darlo todo por empujar y pelear para convertir esa prueba en una experiencia memorable, Avilés ha completado este maratón de grandes conciertos con éxito. Y, sobre todo, con el buen sabor de boca de las miles de personas que han pasado por la ciudad y han podido certificar que, además de dar la talla, no es descabellado completar la marca de «estrenódromo» nacional de teatro con la de capital musical, sin necesidad de grandes festivales, con permiso de los vecinos Oviedo y Gijón.
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Una cierta tensión en la organización que acompaña a las áreas de Cultura y Festejos resulta incluso saludable, pues estimula los mecanismos creativos, ayuda a encontrar fórmulas originales, siempre difíciles de conseguir, y constituyen el soporte básico en la configuración de una oferta diferenciada. La de este mes de junio ha sido la mayor prueba de tensión superada de forma sobresaliente para Avilés. A por la siguiente.
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