No se han visto militares ni despliegue del Gobierno por ninguna parte. Es el pueblo ayudando al pueblo
La población venezolana se ha volcado con La Guaira, el epicentro de un doble seísmo que ha dejado un paisaje de devastación. La catástrofe ha causado, al menos, 1.450 muertos y 3.150 heridos y, mientras la zona comienza a recuperar lentamente algunos servicios esenciales, muchos de sus habitantes han buscado refugio en Caracas. Con las pertenencias que lograron rescatar antes del derrumbe de sus viviendas, centenares de familias sobreviven ahora a la intemperie en plazas, parques y espacios públicos de la capital.
[–>[–>[–>«La ciudad está recibiendo miles de familias, un montón de gente que se ha quedado sin casa, y que está literalmente en la calle. Muchos salieron con lo puesto. Toda esa gente está acampando literalmente donde puede. Se han habilitado plazas, colegios, refugios, parques, como si fuera la Ciutadella», explica a EL PERIÓDICO una catalana que reside en Caracas con su familia y que prefiere preservar su identidad. «La dimensión de la tragedia es tal que la ayuda, tanto internacional como de las ONG, llega con cuentagotas, y es totalmente insuficiente«, añade.
[–> [–>[–>Según su relato, durante las primeras horas tras el terremoto los propios vecinos asumieron las labores de rescate ante la ausencia de medios suficientes. «Las primeras 30 o 36 horas toda esa gente quedó muy sola y muy aislada, con vecinos intentando mover piedras y sacar personas. Después de eso, la población entera se volcó en ayudar», relata.
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Desolación en La Guaira
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Aunque en los últimos días equipos internacionales de rescate se han sumado a las labores de rescate, la magnitud del desastre en La Guaira complica cualquier operación. Con decenas de miles todavía desaparecidos, la esperanza de encontrar supervivientes se ha ido desvaneciendo con el paso de las horas. «Después de cuatro días yo creo que entramos en otra etapa, que es la de asumir que las personas que han quedado sepultadas ya no saldrán. Hasta ahora era una lucha desesperada para que alguien te escuchara, para que llegara la maquinaria a tu edificio y para que llegaran los rescatistas. Pero hay tantos edificios y tan pocos recursos que es como encontrar una aguja en un pajar«, lamenta.
[–>[–>[–>Antes del desastre, en la zona más afectada convivían dos realidades distintas. «La Guaira es una población costera que está como a media hora de la ciudad. Vendría a ser, en paralelo, como nuestro Castelldefels o Sitges. Mucha gente tiene segundas residencias, pero también hay muchas viviendas de protección oficial, con esos edificios enormes donde viven 400 o 500 personas de perfil humilde«, dice. Son precisamente estos grandes bloques residenciales los que han sufrido los mayores daños y, en muchos casos, han quedado reducidos a escombros.
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En cambio, la capital venezolana no ha sufrido el mismo impacto. Más allá de algunos daños materiales en edificios, Caracas mantiene una relativa normalidad, aunque marcada por la tragedia que se vive a escasos kilómetros. «Los supermercados están abiertos, las farmacias están abiertas. Es una sensación un poco extraña. Todo el mundo está con el cuerpo en alerta», cuenta la catalana afincada en Caracas.
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[–>La ausencia de las autoridades locales
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Tras los primeros días de respuesta espontánea, en los que miles de ciudadanos se desplazaron a la zona afectada con alimentos, medicinas y material de primera necesidad, los caraqueños continúan organizando iniciativas de ayuda. «Se vaciaron todos los supermercados y todas las farmacias de la ciudad. La gente lo vació todo y cada uno cogió su coche y se fue para allí abajo«, cuenta la entrevistada.
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«Todo esto hay que verlo desde la perspectiva de que es un país muy deteriorado. Hay vías de comunicación y edificios ya de antes deterioradas. Hay muy poco personal y no hay recursos públicos. Todo se hace un poco de manera improvisada, gracias a la iniciativa privada«, asegura.
[–>[–>[–>Además, lamenta la ausencia de las autoridades locales en las tareas de rescate. «No se han visto militares, no se han visto tanques, no se ha visto maquinaria, no se ha visto el despliegue del Gobierno por ninguna parte. Es el pueblo ayudando al pueblo», asegura.
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