Las directoras laborales de escuelas infantiles alertan del “desmontaje” del modelo de hasta 3 años
El colectivo de directoras de escuelas infantiles del Principado ha expresado su preocupación por el nuevo modelo de gestión que, según denuncian, se pretende implantar en la red de escuelas de hasta 3 años, las llamadas escuelinas. Las profesionales advierten de que los cambios previstos pueden deshacer “lo que ha costado años levantar” y afectar no solo a sus condiciones laborales, sino también a la calidad educativa de una etapa que consideran especialmente sensible.
[–>[–>[–>Las directoras defienden el trabajo desarrollado durante años en la construcción de una red educativa “sólida” y con una pedagogía específica para el primer ciclo de Educación Infantil. Subrayan que la etapa de hasta 3 años tiene características propias, muy distintas a las de edades más avazandas. Por eso avisan que el modelo de dirección temporal y rotatorio que se plantea puede debilitar la continuidad de los proyectos educativos y romper los vínculos que, a su juicio, son esenciales en estas escuelas. “No se puede dirigir una escuela infantil de 0 a 3 años desde el desconocimiento de sus particularidades”, sostienen las directoras, que reivindican la importancia de la experiencia acumulada en los centros.
[–> [–>[–>Las firmantes también critican la forma en que se están comunicando algunas decisiones administrativas desde que la red pasó a manos del Principado. Denuncian falta de transparencia, publicación de decisiones en documentos oficiales sin aviso previo a las personas afectadas y una sensación de indefensión laboral.
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En este sentido, recuerdan que la Ley 5/2024, reguladora de la Red Autonómica de Escuelas Infantiles del Principado de Asturias, y el artículo 44 del Estatuto de los Trabajadores establecen garantías para proteger la continuidad de los derechos laborales en procesos de integración o sucesión. A su juicio, esas garantías deben aplicarse de forma clara e igualitaria.
[–>[–>[–>Las directoras laborales aseguran que no reclaman un reconocimiento personal, sino que no se desaproveche un “capital profesional construido durante décadas”. Reclaman ser escuchadas y advierten de que apartar a quienes conocen desde dentro esta etapa educativa puede tener consecuencias para la infancia y para las familias. “Defender una escuela infantil de calidad es también una forma de defender el futuro”, concluye el colectivo, que pide que no se destruya un modelo que, según afirma, ha demostrado funcionar.
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