MIEL, LIMÓN & VINAGRE | Kiko Rivera, por usar nombre de maíz tostado
Lo peor que le puede pasar al hijo de un torero que despertaba pasiones entre las féminas y de una tonadillera que al parecer también despertaba pasiones, es nacer feo. A ver, nacer feo no es malo, a mucha le gente le ocurre, y no miro a nadie, pero está toda España pendiente del —se supone— querubín que va a nacer de aquella unión, y va y sale Paquirrín. Eso es empezar la vida con mal pie. Encima le pusieron Francisco, y como resultase que el padre, Paquirri, ya usaba diminutivo de este nombre, a él no le quedó más remedio que utilizar un diminutivo del diminutivo, o séase, un diminutivo al cuadrado, y se quedó en Paquirrín. Tuvo la precaución de no hacerse torero, como sus hermanastros, porque a ver cómo anunciarían en los carteles a un matador de nombre tan diminuto.
[–>[–>[–>Si llamarse Paquirrín ya dificulta andar por la vida, convertirse con el paso del tiempo en un mocetón grande y rollizo hacía difícil tomárselo en serio. Lo suyo sería llamarse Pacón o Pacote, pero se conoce que tampoco le hacía mucha ilusión presentarse con tal nombre, así que eligió Kiko, con K, que luce más moderno. Podría haber optado por Francisco, pero de esos hay muchos, y nuestro hombre quería destacar, a eso estaba destinado por razón de cuna.
[–> [–>[–>Uno, que no es lo que se dice voraz lector de prensa rosa ni suele ver programas del corazón en la tele, ha perdido la cuenta de las veces que Kiko se ha enfadado y ha hecho las paces con sus hermanastros, con su hermana, con su madre, con su nueva pareja, con la anterior y hasta consigo mismo. Su trabajo en la vida es el de enfadarse y desenfadarse, trabajo que está bastante bien remunerado por la prensa del corazón. Como en las tarjetas de visita no queda serio poner «Kiko Rivera. Se enfada y se reconcilia a tiempo completo», el hombre se autodefine como DJ, y aptitudes tiene, recuerdo que en las fiestas que los amigos organizábamos allá por nuestra juventud, el que ni por asomo ligaba era quien se encargaba de poner los discos, agarraos a poder ser. Le va como anillo al dedo.
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Aun así, no olvida que su principal empleo no es la música, sino enfadarse con alguien próximo para poder hacer las paces al poco tiempo, y entonces enojarse con otra persona y así sucesivamente. No me pregunten si ahora mismo se lleva bien con su madre o con sus hermanos, ya he dejado claro que no sigo las vicisitudes de la farándula, además, qué más da, entre escribir este artículo y que sale publicado, habrá cambiado su relación con todo el mundo. De todas formas, por el respeto que tengo a mis lectores, he hecho el esfuerzo de ver en la tele un ratito un programa de los llamados rosas, y hete aquí que han anunciado con grandes titulares que «Kiko Rivera ha tomado una drástica decisión con su ex, Irene Rosales».
[–>[–>[–>Eso suena bien, me he dicho para mí, si bien esperando que no se haya presentado en casa de la tal Rosales para cantarle bajo la ventana «Se me enamora el alma» ataviado con un vestido de cola de su madre o que no la persiga por la calle con el estoque que le dejase en herencia su padre, que en gloria esté. Ha sido mucho peor: la decisión drástica —informan en dicho programa— consiste en bloquearla en las redes sociales.
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Uno imagina la desesperación de una persona al ser bloqueada por su expareja en WhatsApp e Instagram, quién sabe si incluso en Facebook, y no puede sino maldecir la crueldad humana y añorar aquellos tiempos en que existía el respeto, aunque fueran al ex o a la ex. Cuán dolido ha de estar Kiko con Irene si ha sido capaz de tamaña acción contra ella.
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[–>La razón de esta guerra no es que su exesposa se juntase con el tipo que les instaló el césped en casa cuando eran una feliz pareja, esas cosas les suelen suceder a la gente con posibles, nunca a quienes vivimos en un piso de barrio. La razón ha sido una campaña publicitaria de frutos secos protagonizada por Irene, en la que pronuncia la frase «Un mix con un mal kiko es un mal mix». Se conoce que a nuestro Kiko le ha ofendido el juego de palabras, ya que él se considera un buen Kiko. Eso le ocurre por ponerse un nombre de fruto seco en lugar de conservar el de Paquirrín, que no suena a aperitivo. Pero bueno, así tiene un motivo de enfado con alguien, hasta que vuelva a tocarle a su madre, a su hermana, a sus hermanastros o a usted, querido lector.
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