un viaje inolvidable entre desiertos que terminan en el océano, espectaculares cascadas y culturas ancestrales
En un viaje a África es difícil no dejarse sorprender, pero hay países donde el asombro alcanza otro nivel. Allá donde las culturas ofrecen encuentros verdaderamente genuinos, transmitidos de generación en generación, y donde los entornos naturales conservan su fuerza original, pudiendo pasar de una costa atlántica salpicada de playas salvajes a profundos cañones y extensas llanuras. ¡Bienvenidos a Angola!
[–>[–>[–>Luanda, un pequeño paraíso angoleño / Robert Haidinger | Angola Tourism Board @ Kleber Group
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La puerta de entrada a Angola: la ciudad de Luanda
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Luanda es la puerta de entrada a Angola y también el primer gran capítulo de este viaje. Desde el avión, la ciudad se revela a través de su bahía, un arco de agua que abraza una silueta llena de contrastes: rascacielos modernos, que contrastan con los techos desgastados de los musseques y mercados improvisados donde se venden frutas tropicales, ropa y todo tipo de productos.
[–> [–>[–>Frente al océano, la capital angoleña late con una energía propia, mezclando modernidad y tradición en cada esquina. Esa cotidianidad se vive en sus avenidas, mercados, miradores y playas repletas de restaurantes, mientras que el casco histórico, construido por los portugueses a partir de 1576, conserva algunos de sus grandes símbolos patrimoniales, como la Fortaleza de San Miguel o el Palacio de Ferro, una estructura colonial atribuida a Gustave Eiffel.
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Piedras Negras, en Angola / Istock / Dave Primov
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Qué ver en Angola: misterios y espectáculos naturales
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Pedras Negras de Pungo Andongo es el punto ideal donde vivir uno de los primeros encuentros con la naturaleza de Angola, unas formaciones rocosas de grandes dimensiones que configuran un extraordinario paisaje monumental.
[–>[–>[–>No muy lejos se encuentra otro de los símbolos nacionales, las cataratas de Kalandula, consolidadas como unas de las más majestuosas del continente. En este vertiginoso anfiteatro natural envuelto por la bruma, las aguas del río Lucala se precipitan a toda velocidad entre la densa vegetación provocando un ruido atronador.
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Las cascadas angoleñas son espectaculares. / Robert Haidinger | Angola Tourism Board @ Kleber Group
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Aunque para asomarse a la naturaleza angoleña no hay lugar como la Fenda da Tundavala (Tunda-Vala), una impresionante fractura geológica abierta sobre un desnivel de más de 1.000 metros de profundidad. Ubicada cerca de Lubango, desde el borde del precipicio se contempla un paisaje presidido por montañas que atraviesan horizontes infinitos.
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Las colinas de Curoca, Angola / Robert Haidinger | Angola Tourism Board @ Kleber Group
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La región de Namibe está moldeada por dunas y las colinas de Curoca, que ocultan en su interior una colosal alineación de cañones multicolor. Sus formaciones geológicas alcanzan los 25 metros de altura. El desierto avanza al encuentro con el Atlántico, constituyendo un paisaje de extrema belleza. En este duro entorno crece una de las plantas más singulares del planeta, la Welwitschia mirabilis, que solo crece en la región de Namib. Esta fascinante especie es considerada un “fósil viviente” por ser una auténtica superviviente al tiempo desde la Era Mesozoica.
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Una vez en el litoral angoleño, es indispensable visitar lugares como Praia do Soba, Baía Farta o Praia Caotinha, delineadas por largas franjas de arena que conectan el océano con acantilados de vértigo. Para descubrir la costa, la ciudad de Benguela es una excelente parada.
[–>[–>[–>Qué hacer en Angola: un encuentro inolvidable con los pueblos angoleños
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Uno de los mayores atractivos de Angola es la oportunidad de acercarse a alguno de sus más de 100 grupos étnicos que han preservado su identidad cultural con una autenticidad difícil de encontrar en otros destinos africanos. En las montañas de Huíla, los muhila mantienen tradiciones ligadas a la naturaleza, entre las que destacan los espectaculares peinados y adornos elaborados por las mujeres, auténticos símbolos de pertenencia y belleza.
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La tribu Muila de Angola / Robert Haidinger | Angola Tourism Board @ Kleber Group
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Más al sur, en la Sierra de Chela, el pequeño pueblo nguendelengo continúa desarrollando un modo de vida basado en la agricultura, la ganadería y los rituales transmitidos de generación en generación. Compartir tiempo con estas comunidades, conocer su día a día e incluso acampar junto a ellas permite vivir una experiencia cercana y respetuosa que hace del viaje mucho más que un recorrido por paisajes extraordinarios.
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En el día a día angoleño, la música suele ser la gran protagonista. Ritmos vibrantes como la kizomba y el kuduro suenan con fuerza en las calles, mercados y transportes entremezcladas con el sonido tradicional bantú, terminando de crear la banda sonora de este país de naturaleza desbordante.
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Descubriendo Angola junto al Club VIAJAR
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Para celebrar el destino, el Club VIAJAR ha celebrado un evento boutique «Nos gusta VIAJAR a… Angola» en el que han participado el director de VIAJAR, Josep María Palau, y Jordi Llompart, periodista, cineasta y creador del documental Angola, The Soul of Africa, disponible en CaixaForum+. Además, Jordi liderará la próxima Expedición Altaïr en octubre, orientada a conocer el país de forma respetuosa y cercana.
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Fuente: Viajes
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