Ramón Hevia transformó el gallinero de su abuelo en un observatorio y ya espera turistas de EEUU, Alemania y Bélgica para vivir el eclipse
Estadounidenses, belgas y alemanes verán el eclipse solar total del próximo 12 de agosto en Pillarno. Lo harán desde la casa de Ramón Hevia, un vecino de Castrillón que convirtió un viejo cobertizo familiar en un observatorio astronómico. Donde antes su abuelo tenía gallinas y guardaba maíz, hoy hay telescopios, equipos de observación y una espera marcada en rojo en el calendario.
[–>[–>[–>Ramón Hevia, en la azotea del observatorio de Pillarno, con su telescopio.
[–>[–>[–>
Ramón Hevia es arquitecto de profesión, propietario de apartamentos turísticos y aficionado a la astronomía desde niño. «Desde los ocho años ya me gustaba observar el cielo y las estrellas», recuerda. Con el tiempo fue comprando telescopios, ampliando equipo y alimentando un sueño común entre los aficionados, tener un observatorio fijo para no andar moviendo todo el material de un sitio a otro.
[–> [–>[–>La oportunidad apareció cuando tuvo que cambiar la cubierta del antiguo cobertizo familiar. «Pensé que podía aprovechar la obra para instalar el observatorio aquí», explica. El proyecto tomó forma en 2020, cuando solicitó una ayuda de fondos europeos. Se la concedieron y aquel espacio rural acabó convertido en un pequeño centro de observación con utilidad científica y turística.
[–>[–>[–>
El observatorio de Pillarno sirve hoy para colaborar en proyectos de investigación con el Instituto de Ciencias y Tecnologías Espaciales de Asturias y también como complemento para los huéspedes de sus casas rurales. «Está montado para investigación con la universidad y también como complemento para los turistas», señala Hevia, que ha encontrado en el cielo un atractivo añadido para quienes se alojan en el concejo.
[–>[–>[–>El eclipse de 2026 ya le ha llenado la agenda. Las primeras llamadas llegaron hace año y medio, sobre todo desde el extranjero. «Le dije a mi mujer que fuera planificando esa semana, porque los aficionados no dudan en coger aviones para irse a Siberia, África u Oceanía si hace falta», relata. En Pillarno espera a visitantes de Estados Unidos, Alemania y Bélgica. En total, calcula que serán unas doce personas entre inquilinos y amigos.
[–>[–>[–>
Hevia sabe que la cita será excepcional, pero también conoce el gran riesgo de mirar al cielo desde Asturias. «Aquí puedes tener un día despejado y que a las siete o a las ocho se meta la bruma», advierte. Por eso decidirá el plan casi sobre la marcha. «El día antes miraremos la previsión. Si da lluvia, nos vamos. Palencia, Burgos… donde no esté nublado», explica. Si el tiempo acompaña, la costa asturiana será el escenario ideal, con el Sol, la Luna y el Cantábrico en la misma imagen.
[–>[–>
[–>Durante la fase parcial utilizará telescopios con filtros solares para ver cómo la Luna va «mordiendo» el disco solar. Pero cuando llegue la totalidad, lo tiene claro. «La parte guapa, la buena, dura un minuto y cincuenta segundos. En ese momento lo ideal es verlo sin prisa», afirma. Después, si el cielo sigue limpio, la noche continuará con las Perseidas. Y deja una advertencia básica para todos los curiosos: nada de mirar al Sol con prismáticos o telescopios sin protección. «Gafas homologadas de eclipse, las típicas de cartón, y a disfrutar», resume.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí