La FP reivindica su espacio en la investigación
Un asistente digital para personas mayores que apenas saben lidiar con la tecnología. Un robot industrial con el que cultivar hortalizas todo el año. Hierbas aromáticas transformadas en cremas. Transformar contenedores marítimos en viviendas sostenibles… Estos cuatro ejemplos ponen rostro a una faceta menos visible de la FP: la investigación y la transferencia de conocimiento. Una vez consolidada como itinerario educativo de primer orden, la Formación Profesional reivindica ahora su papel en un campo -el de la innovación- que no es patrimonio exclusivo de la universidad.
[–>[–>[–>Los centros de FP están innovando y transfiriendo conocimiento a las empresas, sobre todo pymes. Sin embargo, la investigación todavía no ocupa el lugar que le corresponde en las políticas públicas de I+D+i (Investigación, Desarrollo e innovación). La FP es, pues, víctima de una paradoja: lleva décadas de contribución práctica a la innovación, pero con un escaso reconocimiento institucional. Y eso a pesar de que la ley de FP, aprobada en 2022, sitúa la innovación como eje vertebrador del sistema.
[–> [–>[–>La Fundación CaixaBank Dualiza y la Fundación Cotec han presentado este jueves en Madrid un informe que analiza la FP y la innovación. El estudio asegura que la investigación está bastante presente en los centros de FP, pero con carencias. Falta tiempo docente, estructura, financiación estable, responsables profesionalizados y modelos de gestión.
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La innovación en la FP tiene como punto débil que no es homogénea en toda España. El País Vasco aparece como el principal caso de referencia
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La innovación en la FP tiene, además, otro punto débil: no es homogénea en toda España. El País Vasco aparece como el principal caso de referencia por tener un sistema estable de innovación en FP, con estrategia, instituciones propias, procesos de trabajo y programas específicos. Galicia también aparece como territorio relevante de la mano de su Estratexia FP Galicia 2030, que incorpora la innovación y la digitalización como eje específico.
[–>[–>[–>El cuello de botella
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La innovación está bastante integrada en la estrategia de centro, pero menos en la organización diaria. Ocho de cada diez incluyen la innovación como prioridad en su proyecto educativo y el 64% cuenta con responsable o equipo de innovación. Sin embargo, el profesorado sigue teniendo poco tiempo real para innovar. De hecho, el gran cuello de botella es el tiempo docente. Tres de cada diez centros encuestados reconocen que sus profesores nunca o casi nunca disponen de horas liberadas para proyectos de innovación.
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Los autores del estudio destacan que una de las principales palancas para la investigación es, precisamente, el compromiso del profesorado. También el liderazgo directivo, la existencia de responsables de innovación, los planes de innovación, el tiempo disponible, el presupuesto y el equipamiento. En este listado, los centros mejor posicionados son los centros de Excelencia, cuya red estatal incluye 77 centros distribuidos en todas las autonomías. Se caracterizan por la investigación aplicada, la incorporación de tecnología, el emprendimiento y la internacionalización. También obtienen buena nota en innovación los centros integrados (los dedicados en exclusiva a esta formación) y los más grandes (los que tienen mayor diversidad de familias profesionales). En general, los públicos y los concertados innovan más que los privados, algo que también sucede en el ámbito universitario.
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[–>La ley de FP
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Tanto la ley de FP como el real decreto aprobado en 2023 sitúan la innovación como uno de los ejes del sistema. Ambas normas refuerzan el papel de docentes y estudiantes como agentes de innovación. También promueven una mayor conexión con el tejido productivo y las empresas. Sin embargo, el estudio detecta una brecha entre la ambición legislativa y el día a día de la FP.
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Impulsar la innovación pasa por aumentar los proyectos de colaboración con las empresas. Esa es la vía para implementar retos productivos y que la formación técnica llegue a las empresas para que la transferencia de conocimiento sea una realidad. “El alumnado y los titulados son vectores directos de innovación. Al incorporarse a las empresas, difunden conocimiento técnico actualizado, detectan necesidades de mejora, generan innovación incremental y promueven cultura innovadora”, sostiene el informe.
[–>[–>[–>De cara a la innovación, la fortaleza de la FP radica en la cercanía a las empresas. Su principal debilidad, concluye el estudio, es que la capacidad para investigar y aplicar soluciones a las pymes aún depende demasiado del voluntarismo de centros y docentes y no de un sistema plenamente reconocido, financiado y coordinado.
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