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Por qué tu mano derecha es más hábil (si no eres zurdo): olvídate de los hemisferios

Por qué tu mano derecha es más hábil (si no eres zurdo): olvídate de los hemisferios
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  • Publishedjulio 3, 2026


Un estudio en PNAS cuestiona la idea de que un hemisferio cerebral ya esté especializado en el control motor fino.

La mayoría de los humanos tienen una mano dominante, y esa mano suele ser la mejor para escribir, lanzar una pelota o manipular palillos. Se estima que el 90% de la población es diestra y el 10% zurda. La explicación clásica, dominante desde la década de 2000, sostenía que la mano preferida nace más capaz porque el hemisferio cerebral que la controla tiene especializaciones innatas para el control fino del movimiento. Pero un nuevo trabajo publicado en PNAS defiende algo diferente: esta ventaja no es innata, sino fruto de toda una vida de práctica, y surge especialmente cuando se coge una herramienta.

La pregunta de fondo sobre diestros y zurdos

Que preferimos un lado se sabe desde antes de nacer. Estudios anteriores han demostrado que la preferencia por las extremidades se desarrolla ya en el útero y permite predecir qué lado será dominante después del nacimiento. Lo que se estaba discutiendo era por qué ese lado es más hábil.

El equipo liderado por el neurólogo Ahmet Arac, de la Facultad de Medicina David Geffen de la UCLA, junto con John Krakauer (Universidad Johns Hopkins e Instituto Santa Fe), quiso probar una hipótesis alternativa: que la superioridad de la mano dominante se debe simplemente a que la usamos más a lo largo de la vida.

Cuando la diferencia entre manos se desvanece

El hallazgo central es sorprendente. La diferencia de habilidades entre la mano dominante y la no dominante desaparece en gran medida si se dan las condiciones adecuadas. Es decir, cuando se controla la cantidad de práctica y el tipo de tarea, ambas manos se desempeñan de manera mucho más similar de lo que predijo la teoría nativista.

La clave está en las herramientas. Según el propio título del estudio, la dominancia del brazo es un efecto emergente de practicar la ejecución de trayectorias complejas, que requieren precisamente de los objetos y utensilios que manejamos a diario. No es que un lado venga equipado con mejor hardware; es que ha probado mucho más trayectorias difíciles.

Qué significa para los hemisferios del cerebro.

La visión tradicional apelaba a la asimetría cortical: el hemisferio dominante tendría un área de representación de la mano más grande en la corteza motora primaria (la región llamada M1), lo que facilitaría un aprendizaje motor más fino. Este trabajo no niega que existan diferencias entre hemisferios, pero sitúa el origen de la ventaja en la experiencia acumulada, no en un don desde el nacimiento.

La distinción importa porque cambia el marco. Si la habilidad de la mano dominante se construye con práctica en trayectorias complejas, entonces la mano no dominante no tiene un techo biológico inevitable: tiene un margen de mejora mucho mayor de lo que normalmente suponemos.

Más allá de la curiosidad

Los resultados son de particular interés para quienes trabajan en rehabilitación. Para los supervivientes de un accidente cerebrovascular y otras personas que deben volver a aprender habilidades motoras, comprender que las habilidades provienen de la práctica (en lugar de un privilegio hemisférico fijo) tiene implicaciones prácticas sobre cómo diseñar la recuperación. También ayuda a los investigadores a estudiar cómo se aprende y representa el movimiento en el cerebro.

La conclusión también tiene un punto motivador para el resto. Si alguna vez has envidiado la destreza de tu mano buena, la buena noticia es que la otra no está condenada a la torpeza: le falta, sobre todo, práctica. El cerebro premia las horas de ensayo, y la mano experta es, sobre todo, la que más se ha entrenado.

REFERENCIA

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