Oviedo despide con gratitud a las Esclavas del Corazón de Jesús
Hay despedidas que no cierran una historia, sino que ponen de manifiesto la grandeza de una vida entregada. La marcha de la comunidad de las Esclavas del Corazón de Jesús de la capilla de la calle Toreno marca el final de una presencia discreta, fecunda y profundamente arraigada en la vida de Oviedo.
[–>[–>[–>Durante décadas, estas religiosas han sido un referente de oración, acogida y servicio silencioso. Su legado permanece en el recuerdo de miles de ovetenses que pasaron por el colegio que regentaron, en las jóvenes que encontraron hogar en su residencia universitaria, en la generosa cesión de sus dependencias a Cáritas Diocesana para el servicio de los más necesitados y en tantas personas que siempre encontraron una puerta abierta y una palabra de consuelo.
[–> [–>[–>Especial mención merece la Casa de Espiritualidad Santa María del Aramo, en Latores, donde durante tantos años acogieron encuentros de oración, Cursillos de Cristiandad, Ejercicios Espirituales y numerosas iniciativas de formación cristiana que han dejado una profunda huella en la vida de la diócesis.
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Pero, sin duda, su obra más visible para la ciudad ha sido la custodia de la capilla de la calle Toreno, un auténtico corazón espiritual en el centro de Oviedo. Allí, día y noche, las veinticuatro horas del día, el Santísimo Sacramento ha permanecido expuesto para la adoración perpetua, convirtiendo este templo en un refugio de silencio, oración y esperanza para miles de personas.
[–>[–>[–>Ahora llega el momento de la despedida. No porque falte ilusión, sino porque la realidad se impone: la escasez de vocaciones y la avanzada edad de las religiosas hacen imposible mantener la comunidad. Las tres hermanas que permanecen serán destinadas a otras casas de la congregación, poniendo fin a una etapa que forma parte de la historia espiritual de nuestra ciudad.
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Con la misma generosidad con la que siempre han servido, las Esclavas del Corazón de Jesús entregan a la Archidiócesis la capilla para que la adoración perpetua, el culto y la celebración de la liturgia continúen sin interrupción. Son muchas las personas que ya han manifestado su disponibilidad para colaborar y garantizar que este lugar siga siendo un espacio vivo de oración.
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[–>La capilla, perteneciente a la jurisdicción de la parroquia de San Juan el Real, iniciará en los próximos días el traspaso de funciones. Serán los sacerdotes de la parroquia quienes asuman la celebración de la Eucaristía y de los demás sacramentos, así como la responsabilidad pastoral del templo, con el compromiso de mantener vivo el espíritu que las religiosas han sabido custodiar durante tantos años.
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Como expresión del agradecimiento de toda la Iglesia diocesana, el próximo miércoles 15, a las 19.00 horas, el Sr. Arzobispo presidirá la celebración de la Santa Eucaristía en la capilla de la calle Toreno. Será una ocasión para dar gracias a Dios por la vida y la misión de estas religiosas y para reconocer públicamente el inmenso bien que han sembrado entre nosotros.
[–>[–>[–>Las ciudades suelen recordar a quienes dejan monumentos de piedra. Sin embargo, existen personas que edifican una ciudad desde el silencio, la educación, la caridad, la oración y la entrega cotidiana. Las Esclavas del Corazón de Jesús pertenecen a esa categoría de mujeres cuya huella permanece en el corazón de quienes las conocieron y de tantos otros que, quizá sin saberlo, se han beneficiado de su presencia.
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Oviedo les debe un homenaje de gratitud. Porque han servido sin buscar reconocimiento; porque han rezado por todos, incluso por quienes nunca las conocieron; porque han mantenido encendida, día y noche, la lámpara de la adoración al Santísimo en el corazón de la ciudad; y porque su vida ha sido un testimonio humilde y elocuente del Evangelio.
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Hoy las despedimos con emoción, pero también con esperanza, sabiendo que la semilla que sembraron seguirá dando fruto y que la capilla continuará siendo un lugar de encuentro con el Señor para todos los ovetenses.
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Gracias, Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús. Gracias por vuestra vida, vuestra oración, vuestra entrega y por tanto bien hecho a Oviedo. Vuestra presencia permanecerá para siempre en la memoria agradecida de esta ciudad.
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