Hay una escritura que puede evitar conflictos familiares, no es el testamento
Hay una escritura que, en muchas ocasiones, puede evitar conflictos familiares, decisiones dolorosas y un camino judicial innecesario. Y no es el testamento.
[–>[–>[–>Hablamos de los poderes preventivos, una herramienta legal todavía poco conocida por muchas familias, pero que puede resultar clave cuando una persona pierde la capacidad de tomar decisiones por sí misma. Así lo explica la notaria alicantina María Cristina Clemente Buendía, que advierte de la importancia de anticiparse a situaciones que, aunque nadie desea, pueden llegar de forma repentina o progresiva.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>La situación es más habitual de lo que parece. Una persona es diagnosticada con Alzheimer u otra enfermedad que, con el paso del tiempo, le impide decidir sobre cuestiones importantes de su vida. Al principio puede mantener su autonomía, pero llega un momento en el que necesita una residencia, hay que asumir nuevos gastos y quizá incluso vender su vivienda para poder hacer frente a esa nueva etapa.
[–>[–>[–>
El problema aparece cuando esa persona ya no puede acudir a una notaría para decidir por sí misma. Entonces, lo que podría haberse dejado previsto con antelación se convierte en un procedimiento mucho más complejo.
[–>[–>[–>Cuando no se puede decidir, todo se complica
[–>[–>[–>
La consecuencia, en muchos casos, es un procedimiento judicial que podría haberse evitado. La familia necesita actuar, pero no siempre tiene autorización legal para hacerlo. En ese contexto, el poder preventivo permite que, cuando todavía se tiene capacidad para decidir, se elija a una persona de absoluta confianza para que pueda ayudar y tomar decisiones cuando ya no sea posible hacerlo personalmente.
[–>[–>[–>
Esa persona designada podrá actuar en nombre de quien otorgó el poder, siempre dentro de lo que se haya previsto en la escritura. Por eso, este documento sirve para ordenar con antelación cuestiones relacionadas con la salud, la residencia, los gastos, la gestión de la vivienda o la administración de otros bienes.
[–>[–>
[–>La clave está en que la decisión se toma antes de que el problema aparezca o avance demasiado. Mientras la persona conserva su capacidad, puede elegir quién quiere que le represente en el futuro. Cuando la enfermedad avanza y pierde la capacidad de decisión, esa persona de confianza puede actuar legalmente para gestionar lo que se haya establecido.
[–>[–>[–>
De esta forma, el poder preventivo no solo facilita trámites. También ayuda a evitar discusiones familiares, bloqueos y situaciones de incertidumbre en momentos especialmente delicados.
[–>[–>[–>Qué diferencia hay con el testamento
[–>[–>[–>
El poder preventivo no es un testamento. El testamento sirve para ordenar lo que ocurrirá después del fallecimiento. El poder preventivo, en cambio, actúa en vida, cuando la persona todavía necesita cuidados, apoyo y decisiones eficaces.
[–>[–>[–>
Por eso, muchas veces se convierte en una herramienta fundamental para familias que quieren evitar conflictos y actuar con seguridad jurídica. No se trata de pensar en escenarios negativos, sino de dejar previsto quién podrá ayudar si algún día ya no se puede decidir.
[–>[–>[–>
Para otorgarlo, es necesario acudir a notaría cuando la persona todavía conserva capacidad suficiente para comprender lo que firma y elegir libremente a la persona en la que confía. Esperar demasiado puede hacer que ya no sea posible firmarlo.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí