Adiós a un trozo grande de la historia
Novoa fue mi padre deportivo. Creo que eso lo define todo. Tuvo mucha culpa de que fichara por el Sporting. Él fue quien nos vino a ver a Claudio y a mí cuando éramos jugadores del Arosa para incorporarnos al filial del Sporting. Fue una constante con bastantes jugadores. Fue mi entrenador dos años en el filial antes de llamarme para hacer la pretemporada con el primer equipo, justo cuando él dio el salto, en la 1979-80. A partir de ahí, me quedé. No soy objetivo cuando hablo de él. Fue una persona muy especial en lo deportivo. Solo encuentro palabras de elogio para definirle. Estuvo presente tanto en el principio, como en el final estuvo presente en mi carrera deportiva, cuando colgué las botas en el Burgos. Allí nos llevó a Narciso, Emilio Blanco y a mí. Allí nos encontramos con Tocornal. El Sporting pierde un trozo grande de su historia.
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