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las multas de 200 euros sin señalización ni cámaras generan confusión

las multas de 200 euros sin señalización ni cámaras generan confusión
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  • Publishedjulio 6, 2026



A partir del 1 de julio, Cruzar la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de Ourense con un vehículo sin etiqueta ambiental Puede costar 200 euros. Sin embargo, la ausencia total de marcas viales y la falta de las 28 cámaras de videovigilancia previstas han convertido la puesta en marcha del sistema sancionador en un motivo de confusión para vecinos y visitantes. La ordenanza municipal ya prevé una multa, pero la realidad sobre el asfalto es muy distinta: no hay forma de saber dónde empieza la restricción ni que las infracciones se tratan con garantías.

Lo que necesitas saber

  • Por qué es importante: La ZBE de Ourense ha empezado a sancionar sin la infraestructura básica para informar a los conductores, lo que puede dar lugar a multas controvertidas o a una aplicación desigual.
  • Cómo te afecta: Si tu coche no tiene la etiqueta medioambiental de la DGT y entras en el perímetro restringido, teóricamente te arriesgas a una multa de 200 euros, aunque por ahora la vigilancia es casi inexistente.
  • Puntos clave y plazos: Las sanciones fueron activadas el 1 de julio de 2026 sin que se hubieran instalado los carteles ni las 28 cámaras de vigilancia; La Policía Local no tiene unas pautas claras para la tramitación de las denuncias.

Una primera caótica sin señales ni mecanismos de control

La fase libre de sanciones de la ZBE Ourense comenzó el 26 de diciembre de 2025, con la promesa de que el periodo de adaptación se prolongaría hasta el 1 de julio de 2026. Pero cuando llegó el día señalado, los automovilistas se encontraron con un escenario surrealista: ni señales que marcaran el perímetro de la vía, ni siquiera una sola señal vertical con el icónico diseño del coche y partículas de humo. El Ayuntamiento, presidido por Gonzalo Pérez Jácome, había anunciado apenas un mes antes, el pasado mes de junio, un concurso para la instalación de señales y cámaras por un importe superior a los 700.000 euros, por lo que las obras aún no han comenzado.

Esta falta hizo que muchos conductores ni siquiera supieran que ya estaban multados. «Oh, ¿fue hoy? «No lo sabía» fue la frase más repetida entre los peatones del centro, según testigos consultados por FARO. La falta de información afecta especialmente a quienes vienen de fuera de Ourense, como un matrimonio de León que entró accidentalmente en una de las calles de tráfico restringido mientras buscaba aparcamiento. “Fuimos aquí a buscar aparcamiento y mira, comprobamos”, se quejaron.

El perímetro de la ZBE se solapa en algunas zonas con la zona peatonal ya construida, pero en siete de los trece accesos la limitación va más allá y no coincide con las calles cerradas a la circulación normal. La calle Ramón Cabanillas es uno de los puntos calientes: desde el cruce con la Avenida Habana, los coches camuflados ya no pueden acceder a ella, zona de aparcamiento común, y los automovilistas se topan con la restricción sin previo aviso.

La ausencia de señalización transforma la ZBE de Ourense en una trampa invisible: el conductor puede cometer la infracción sin saberlo mientras que el Ayuntamiento no dispone de medios para sancionarla automáticamente.

Multas de 200 euros que, de momento, nadie cobra

La ordenanza fija la multa por acceso no autorizado a la ZBE en 200 euros, cifra que se reduce a 100 euros si se abona en los veinte primeros días. La ley prevé dos métodos de vigilancia: un sistema de lectura automática de matrículas mediante cámaras y la intervención de la Policía Local. Sin embargo, las cámaras no están instaladas y el sindicato mayoritario de las fuerzas del orden informa que los agentes no han recibido ninguna indicación sobre cómo proceder ante estas violaciones. Bautista Rodríguez, delegado del Sindicato Profesional de la Policía Municipal Española (SPPME) en Ourense, afirma: «Directrices internas, cero. Muchos vecinos han consultado a compañeros de la calle, pero a partir de ahí el Ayuntamiento nos dice que os remitamos a la web del ayuntamiento.

Esta situación genera inseguridad jurídica. Efectivamente, el matrimonio leonés, cuyo vehículo del año 2006 tenía la etiqueta C, respiró aliviado al saber que no habían cometido ninguna infracción. «Pero si el coche no hubiera tenido la pegatina, la multa nunca habría llegado porque no hay ningún dispositivo que la registre», admite Juan Otero, un familiar. El mismo concejal, Jácome, recordó en redes sociales que la ZBE es «una obligación del Estado», reconociendo abiertamente que había intentado retrasarla «lo máximo posible» y sin mencionar la falta de señalización.

Contexto: una obligación estatal aplicada a regañadientes

La Ley de Cambio Climático y Transición Energética obliga a todas las ciudades de más de 50.000 habitantes a tener una zona de bajas emisiones a partir de 2023, pero el plazo se ha aplazado. Según el alcalde, Ourense, que tiene algo más de 100.000 habitantes, debía cumplirla a finales de 2025. La estrategia del Gobierno municipal ha sido retrasar al máximo la entrada en vigor de las sanciones, a diferencia de otras ciudades gallegas como A Coruña, donde la restricción se basa más en el motivo del viaje que en la etiqueta ambiental, lo que minimiza el impacto y la confusión.

La comparación con otras ciudades que ya cuentan con ZBE es inevitable. En Madrid o Barcelona los carteles y las cámaras estaban operativos mucho antes de que empezaran las multas y las campañas informativas eran masivas. En Ourense, la ausencia de avisos físicos y de comunicación clara a la Policía Local hace que, en la práctica, la ZBE sea un estándar de papel. Quienes entren con vehículos camuflados no recibirán ninguna multa por ahora, pero la incertidumbre sobre cuándo finalizará la instalación de las cámaras y cuándo se darán instrucciones a la policía mantiene en vilo a todos los usuarios de la vía.

Qué esperar en el corto plazo

Se acaba de anunciar el contrato de señalización y videovigilancia, cuyo presupuesto asciende a más de 700.000 euros, por lo que la construcción de la infraestructura podría tardar varios meses. Aunque no hay cámaras instaladas, solo se podrían imponer multas si un oficial detecta la infracción en el lugar, lo cual es poco probable sin directrices internas. El Ayuntamiento de Ourense mantiene una infografía con el perímetro exacto en su página web, pero la ausencia total de referencias en la calle seguirá alimentando dudas, especialmente entre los visitantes.

Para cualquier automovilista que pretenda adentrarse en el centro de Ourense, la recomendación es: si su coche no dispone de la etiqueta ambiental de la DGT (etiquetas B, C, ECO o Cero), evite la zona delimitada por las carreteras que figuran en la web municipal, porque aunque la multa no llegue ahora, el marco legal ya está activo y la situación puede cambiar sin previo aviso. La confusión, por ahora, es la única certeza.



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