La renta de los caseros con dos o más pisos alquilados multiplica por cuatro la de los inquilinos y por 450 su patrimonio
El ingresos de múltiples inquilinospropietarios con dos o más viviendas en el mercado de alquiler, multiplicar por cuatro a los inquilinos y por 450 sus bienes.
Así se desprende de un informe del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 elaborado en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IFS-CSIC).
El estudio revela que las desigualdades económicas en la población están determinadas principalmente por la posición que ocupan los hogares en el mercado residencial -ser inquilino, propietario o arrendador- más que por otras variables tradicionales como la edad o el nivel de ingresos.
A partir de datos de la Encuesta Financiera Familiar del Banco de España, el informe refleja cómo los hogares que alquilan en alquiler tienen los niveles de renta más bajos, mientras que los que obtienen ingresos del alquiler se encuentran entre los grupos con mayores ingresos.
Específicamente, La renta media anual de los hogares inquilinos es de 21.335 euros frente a los 50.959 euros de los propietarios con vivienda en alquiler.
En el caso del multiinquilinos (dos o más viviendas de alquiler), el ingreso medio asciende a 80.375 euros anuales, casi cuadriplica la de los inquilinos.
En el caso de quienes son propietarios de la vivienda en la que residen, la renta mediana anual asciende a 32.120 euros.
Poder
Otro dato que refleja que el mercado del alquiler transfiere rentas de quienes menos tienen a quienes más acumulan se encuentra en la riqueza patrimonial.
El Los hogares inquilinos tienen un patrimonio neto medio de 2.217 eurosfrente a los 193.919 euros de quienes poseen vivienda habitual.
En el caso de hogares que alquilan una vivienda a otras personas, Su patrimonio neto medio alcanza los 407.975 euros (184 veces la de los inquilinos).
Y en el caso de la multiinquilinos la cifra asciende a 996.826 euros (450 veces la de los hogares inquilinos).
El informe, que ha sido coordinado por Javier Gil, alerta de que esta desigualdad provocada por la vivienda se ha acentuado notablemente en las últimas décadas.
En 2002, El 90% de los hogares acumuló el 65,4% de la riqueza residencial, mientras que 20 años después, en 2022, esa participación cayó al 58,1%. Al mismo tiempo, el 10% más rico de la población ha pasado del 34,5% al 41,9% del total.
Además, en 2011, el 69,3% de los menores de 35 años eran propietarios de su vivienda; En 2022, esa proporción cayó al 31,8%, más de 37 puntos porcentuales en once años.
El informe concluye que las desigualdades económicas están determinadas principalmente por la posición que ocupan los hogares en el mercado residencial –ser inquilino, propietario o arrendador– más que por otras variables tradicionales como la edad o el nivel de ingresos.
El La brecha de riqueza de la población joven responde principalmente a su dificultad para acceder a la vivienda en propiedad y su posición en el mercado residencial, más que un factor estrictamente generacional.
Asimismo, el fuerte aumento de los precios de los alquileres en los últimos años agrava este doble efecto: cuanto más sube el alquiler, más recursos transfieren los hogares inquilinos a los propietarios y menos capacidad de ahorro les queda para algún día acceder a la propiedad o acumular riqueza por otros medios.
El estudio advierte que La revalorización del parque residencial y el aumento de los precios del alquiler no son fenómenos neutros, pero benefician principalmente a quienes ya los poseen y dejan fuera a quienes no lo son.
Las diferencias en el acceso a la propiedad, la acumulación de riqueza residencial y la obtención de ingresos por alquileres se refuerzan mutuamente, ampliando las brechas económicas entre los hogares.
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