muere Antonio Bascarán, referente de la oftalmología y de la vida social de Oviedo, a los 86 años
La medicina asturiana, y muy especialmente la ovetense, despide a una de sus figuras más conocidas. El oftalmólogo Antonio «Toni» Bascarán Collantes falleció este martes en Oviedo a los 86 años, víctima de un cáncer de esófago. Referente de la oftalmología privada durante décadas, impulsor de la clínica Bascarán y protagonista de la vida social de la ciudad, deja tras de sí el recuerdo de un médico de trato cercano, un conversador infatigable y un hombre profundamente vinculado a instituciones como el Rotary Club de Oviedo y la Cofradía de Amigos de los Quesos del Principado, de la que fue cofrade mayor. Su capilla ardiente quedó instalada este martes en el Tanatorio El Salvador y el funeral se celebrará este miércoles, a las seis de la tarde, en la basílica de San Juan el Real.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>Bascarán pertenecía a una de las sagas más reconocidas de la medicina asturiana. Nacido en Oviedo en 1940, era hijo del oftalmólogo Antonio Bascarán Asúnsolo y, tras licenciarse en Medicina en Santiago de Compostela y formarse en la prestigiosa escuela de oftalmología de Santiago Sánchez Salorio, regresó a su ciudad para emprender un camino propio. Apenas unos años después de terminar la carrera abrió su primera consulta y, en 1971, inauguró la clínica de la calle Doctor Casal, convertida con el paso de los años en uno de los centros oftalmológicos de referencia en Asturias. Se jubiló en 2009, dejando el relevo profesional a su hermano Juan, que continúa al frente de la clínica familiar.
[–> [–>[–>Más allá de la consulta, Bascarán fue un personaje muy popular en Oviedo. Su carácter abierto, campechano y enormemente sociable le convirtió en presencia habitual de tertulias, encuentros gastronómicos y actividades culturales. Quienes le trataron destacan su facilidad para hacer amigos y mantenerlos durante toda la vida.
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«Era queridísimo y tenía una vida social enorme. Era un hombre campechano, hablador, muy amigo de sus amigos y un profesional ejemplar», resume el cardiólogo Ignacio González, amigo personal del fallecido.
[–>[–>[–>Su pasión por la gastronomía asturiana encontró uno de sus principales cauces en la Cofradía de Amigos de los Quesos del Principado, de la que fue nombrado cofrade mayor en 2013. Desde ese cargo defendió el papel cultural de la gastronomía y la promoción de los productores asturianos, convencido de que la cofradía debía ser una embajadora de los quesos del Principado dentro y fuera de la región.
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Tras su jubilación, repartía el tiempo entre Oviedo y su finca de El Bolao, en Llanes, un lugar al que dedicó durante décadas la misma energía que había puesto en levantar su clínica. Apasionado de la jardinería y de los árboles, convirtió aquella propiedad en uno de sus grandes refugios familiares.
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[–>Antonio Bascarán estaba casado con María Dolores Fanego Lema. Deja tres hijas, Carmen, Covadonga y Marta; cinco nietos, además de su hermano Juan y el resto de su familia. Su fallecimiento supone la desaparición de una figura muy apreciada tanto en el ámbito sanitario como en la vida social ovetense, donde durante más de medio siglo fue sinónimo de cercanía, conversación y vocación médica.
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