Tan grande no es habitual
No era una mañana normal Puerto de Malpica, en La Coruña. Casi nada más salir el sol comienza el movimiento en este entorno marítimo. Es común escuchar el sonido de los aparejos de pesca y los saludos intercambiados por los marineros que se preparan para la jornada. Pero, en esta ocasión, el día empezó con sorpresa.
Una sorpresa de unos tres metros de largo, con dientes afilados y un movimiento lento, casi hipnótico, en el agua. Una sorpresa en forma de tiburón azul que se ha convertido en la estrella del lugar. «Los marineros siempre miramos al mar, íbamos al barco por la mañana y lo vi en el muelle. Se lo dije a mis compañeros y todos empezaron a sacar sus celulares». Quien nos lo cuenta es David Costa, el autor de las imágenes que nos dejaron a todos boquiabiertos.
Los ejemplares más pequeños son comunes y no tan cercanos a la costa.
“Tan grande y dentro del puerto, no es algo común” continúa explicando. “Afuera, cuando trabajamos, hay veces que vienen y se comen el pescado que tenemos en la red”, afirma. En su caso, pescan sardinas, jureles, anchoas, caballas… De todo un poco, según la época. Durante sus viajes ver una quenlla, como se suele llamar al tiburón azul, no es algo extraño. Generalmente son ejemplares más pequeños, de unos 50 centímetros. “Además, como tenía el pececito que venía con él, era curioso”.
Para las fotos, Su longitud se estima en unos tres metros. Según explica la coordinadora del estudio de mamíferos marinos (CEMMA), se trataría de un Prionace glauca, nombre científico por tanto, una especie que, a priori, no resulta especialmente peligrosa por su comportamiento. No se conocen ataques a personas y esto no sería común para ellos. Ahora todo es posible, sobre todo si quieres interactuar y acercarte más de lo necesario.
No es una especie peligrosa en sí misma pero sí totalmente desaconsejado acercarse a ella.
La recomendación de los expertos es dejar al animal lo más tranquilo posible, No lo molestes y actúa según sus necesidades. De hecho, el hecho de que esté ubicado en una zona portuaria, tan cerca de la costa, podría significar que está pasando por dificultades o que no se encuentra bien, aunque es cierto que en las imágenes no parece tener ningún problema. De todos modos, acercarse nunca es una buena idea.
La visita de este inesperado compañero se prolongó durante horas, ya que algunos marineros aseguraron haberlo visto merodeando todo el día. David, el primero que lo vio, no volvió a verlo cuando regresó al puerto después del día de pesca, ni al día siguiente antes de partir. Quién sabe, tal vez tomó el descanso que necesitaba en el puerto de Malpica y simplemente continuó su viaje por mar, como es lo más habitual.
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