CENTRALES NUCLEARES | La ‘hucha’ de las nucleares marca récord con 9.400 millones para pagar el cierre de las centrales
España cuenta con un fondo milmillonario que ha ido llenando durante años con las tasas que pagan las compañías que generan residuos radiactivos, muy especialmente las grandes eléctricas propietarias de las centrales nucleares. Una especie de gran ‘hucha’ que se utilizará cubrir los costes del desmantelamiento de todos los reactores según vayan cerrando y para construir los almacenes donde se guardarán los residuos radiactivos.
[–>[–>[–>Cada una de las centrales nucleares pagan esa tasa y van engordando el fondo en función de la electricidad que producen cada año. El Gobierno aprobó hace dos años una fuerte subida del 30% del importe de la tasa (hasta los 10,36 euros por cada megavatio hora producido por las plantas), lo que ha acelerado el llenado de la ‘hucha’ en que se van acumulando esas aportaciones.
[–> [–>[–>El fondo para financiar la gestión de los residuos radiactivos y el desmontaje de las plantas acumulaba un récord de 9.398 millones de euros al cierre del año pasado, según se recoge en las cuentas anuales de la sociedad pública Enresa, encargada de gestionar el fondo y de realizar todos los trabajos vinculados a los desechos nucleares. Durante el año pasado el importe creció con fuerza con 721 millones adicionales, desde los 8.677 millones de euros con que cerró 2024, en lo que supone el mayor incremento anual desde su puesta en marcha.
[–>[–>[–>
El llenado de la ‘hucha’ es cada vez más rápido en los últimos años tanto por las dos subidas de las tasas aplicadas por el Gobierno en 2024 (del 30%) y en 2019 (de casi otro 20%), como también por los cada vez mayores ingresos financieros por la rentabilidad de las inversiones en deuda pública y deuda corporativa que realiza Enresa con el dinero acumulado en el fondo.
[–>[–>[–>El fondo ha disparado la cuantía guardada más de un 76% desde 2018, con una inyección extra de algo más de 4.000 millones en los siete años desde la llegada del presidente Pedro Sánchez a Moncloa. Los aumentos anuales del importe del fondo son cada vez mayores, según demuestran los registros de Enresa, por la combinación de subidas de la tasa que pagan las centrales y porque aún no ha comenzado el serial de cierres escalonados de las plantas.
[–>[–>[–>
Inversiones financieras
[–>[–>[–>
Gran parte del dinero acumulado en esa hucha no tendrá que gastarse hasta la clausura de las plantas para desmantelarlas y hasta la construcción de los siete almacenes temporales previstos en cada central y del gran cementerio definitivo de la basura nuclear. Mientras tanto, el Estado español va invirtiendo gran parte de las cantidades acumuladas para conseguir rentabilidades que engorden el denominado Fondo para la Financiación de las Actividades del Plan General de Residuos Radiactivos (PGRR).
[–>[–>
[–>La Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa) es la encargada de gestionar ese fondo que financian las eléctricas con sus tasas y de realizar las inversiones financieras con las cantidades acumuladas, bajo el control y vigilancia del Ministerio para la Transición Ecológica. La cartera de inversiones realizadas por el grupo estatal -fundamentalmente en deuda pública- ascendía al cierre del año pasado a 8.511 millones de euros, un 7% más frente a los menos de 7.944 millones de un año antes y un 75% por encima de los apenas 4.567 millones del valor de activos en 2018.
[–>[–>[–>
Batalla en el Tribunal Supremo
[–>[–>[–>
Las grandes eléctricas propietarias han emprendido una batalla legal para tumbar la fuerte subida aprobada por el Gobierno de la tasa que pagan sus centrales nucleares. Las compañías energéticas y Foro Nuclear (la patronal de las dueñas de centrales nucleares que agrupa a Iberdrola, Endesa, Naturgy y EDP) han presentado recursos ante el Tribunal Supremo contra el nuevo Plan General de Residuos Radiactivos (PGRR) del Ejecutivo, también específicamente contra la subida del 30% de la tasa que pagan las centrales, y contra el carpetazo al proyecto de tener un solo almacén nuclear centralizado en Villar de Cañas (Cuenca).
[–>[–>[–>Las compañías energéticas intentan con esta batalla legal tumbar el nuevo Plan General de Residuos Radiactivos, la hoja de ruta gubernamental que ahora contempla la construcción de siete almacenes nucleares en toda España (uno en cada central) para guardar los desechos durante décadas, con el objetivo de evitar el sobrecoste de unos 2.000 millones que representa en relación al plan previo de levantar un único silo centralizado.
[–>[–>[–>
Los costes previstos llevaron al Gobierno a subir un 30% la tasa que pagan las centrales para financiar la gestión de sus residuos y su propio desmantelamiento, hasta cerca de 600 millones al año en función de la electricidad producida. Las proyecciones de costes y la necesidad de elevar la tasa también están calculadas según el calendario previsto de cierre de todas las centrales, con clausuras escalonadas entre 2027 y 2035,
[–>[–>[–>
Las eléctricas han empezado a movilizarse y reclaman revisar ese calendario, retrasando los cierres de manera generalizada. E Iberdrola, Endesa y Naturgy ya han pedido formalmente ampliar la vida de la central nuclear de Almaraz hasta junio de 2030, frente a la clausura programada en 2027 y 2028 de sus dos reactores.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí