Comentario sobre el cáncer de riñón
Fernando Monreal es médico especialista en Urología
[–>[–>[–>
Hace dos semanas, se celebró el Día Mundial del Cáncer de Riñón, una fecha que nos ayuda a recordar la importancia de prestar atención a determinadas señales que, aunque a menudo se atribuyen a otros problemas de salud más frecuentes, pueden estar relacionadas con esta enfermedad tumoral.
[–>[–>[–>Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), el cáncer renal representa el octavo tumor mayor prevalencia en España. Se calcula que este año 2026 se diagnosticarán unos 9.165 nuevos casos, con una incidencia aproximadamente el doble en hombres que en mujeres. Actualmente, la tasa de supervivencia en cuanto a los pacientes con cáncer de riñón se encuentra en un 64,8% en hombres y en un 65,8% respecto a las mujeres.
[–> [–>[–>El cáncer de riñón se presenta cuando se producen cambios en el ADN de las células del riñón –nefronas–. El ADN de una célula contiene las instrucciones que le van a indicar lo que tiene que hacer. En las células sanas, el ADN da las instrucciones para crecer y multiplicarse a un determinado ritmo. Las instrucciones les indican a las células que deben morir en un momento determinado. En el caso de las células cancerosas o tumorales, los cambios en el ADN hacen que las instrucciones sean distintas. A las de las células sanas. Estos cambios les indican a las células cancerosas que produzcan muchas más células con gran rapidez. Además, las células cancerosas pueden seguir viviendo más allá del momento en que deberían morir, y esto causa un exceso de células.
[–>[–>[–>
El gran desafío del cáncer de riñón es que, en sus etapas iniciales casi nunca avisa; es silente. Y, cuando ya ha crecido comienza a dar síntomas tales como la presencia de sangre en orina, lo que conocemos como hematuria. Nos podemos encontrar también, con un dolor sordo en el costado, o presencia de fatiga constante, pérdida de peso sin causa aparente y fiebre intermitente de origen desconocido.
[–>[–>[–>Hoy en día lo más habitual es detectarlo a raíz de una ecografía realizada por cualquier otra causa. Es decir, por pura casualidad, o lo que los médicos nombramos como «hallazgo incidental». Posteriormente, una TAC (tomografía axial computarizada) nos definirá mejor los hallazgos ecográficos para respaldar el diagnóstico previo.
[–>[–>[–>
Pero este tipo de cáncer también presenta unos factores de riesgo, a saber:
[–>[–>
[–>a) El tabaco: sabemos que duplica el riesgo de padecerlo, pues las toxinas se filtran por el riñón antes de ser expulsadas por la orina, dañando las células por el camino.
[–>[–>[–>
b) La obesidad: pues el exceso de peso altera ciertas hormonas que pueden estimular el crecimiento celular descontrolado.
[–>[–>[–>c) Hipertensión arterial: dado que la presión elevada daña los vasos sanguíneos de los riñones de forma crónica.
[–>[–>[–>
d) Antecedentes familiares –causa genética–: de tal manera que, a las personas con antecedentes familiares con cáncer de riñón se les suele recomendar que se sometan a un estudio ecográfico, siempre como herramienta para la detección temprana.
[–>[–>[–>
Así que, dado que no podemos controlar nuestra genética, intentaremos regular nuestros hábitos en el día a día. Es fundamental evitar tóxicos como el tabaco (no solamente ocasiona cáncer de pulmón y laringe, sino que es el responsable de más del 90% de los tumores de la vía urinaria), al igual que con un control del peso, realizar ejercicio físico de manera habitual, incluyendo ejercicios de fuerza y controlar la tensión arterial. De esta manera estaremos llevando a cabo una buena prevención.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí