Condenan a ocho años y medio de prisión a un entrenador de voleibol por agredir sexualmente a una jugadora menor en Gran Canaria
La Audiencia Provincial de Las Palmas ha condenado a ocho años y medio de prisión a un entrenador de un club de voleibol de Gran Canaria por agredir sexualmente en varias ocasiones a una jugadora menor de edad durante la temporada 2022. La sentencia considera probado que el acusado se aprovechó de la situación de especial vulnerabilidad de la víctima, procedente de la Península y que vivía sola tras haber sido fichada por un equipo de la Isla.
[–>[–>[–>La Sección Sexta de la Audiencia declara al procesado, de nacionalidad portuguesa e identificado por las iniciales Rubén Miguel S. F., autor de un delito continuado de agresión sexual con penetración. El tribunal concluye que las agresiones se produjeron entre enero y junio de 2022, cuando el condenado ejercía como entrenador de la menor, que entonces tenía 16 años, y mantenía con ella una relación de confianza derivada de su responsabilidad deportiva.
[–> [–>[–>A principios de marzo de 2022, la víctima acudió en varias ocasiones al domicilio del entrenador, donde cometió una de las agresiones sexuales. El motivo por el que iba era para hacer los trabajos del instituto, ya que no tenía acceso a internet en su piso y en el del ahora encarcelado sí había. En junio, cita la sentencia, la adolescente se encontraba enferma y se trasladó al piso del individuo. Una vez allí le dijo que se acostara en una habitación y que él no iba a entrar, pero aprovechando que la menor se durmió y «con ánimo de atentar contra la libertad sexual» la violó. Tras el ataque sexual ella se marchó llorando. «Sé lo que he hecho, denúnciame si quieres», le contestó él, recoge la sentencia.
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«Salí de noche no recuerdo la hora, serían las cuatro de la mañana y cuando cogí mis cosas él salió detrás, a esas horas no había guagua, fui andando al paseo, él detrás iba llorando como si le hubiera pasado a él en lugar de a mí, me decía que sabía lo que había hecho, que si quería que lo denunciara”, relató ella.
[–>[–>[–>La resolución sostiene que la prueba practicada durante el juicio fue suficiente para desvirtuar la presunción de inocencia del acusado. Entre los elementos que sustentan la condena, los magistrados destacan la coherencia y persistencia del relato de la víctima, así como las corroboraciones externas que respaldan su testimonio.
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La sentencia pone el foco en la situación de vulnerabilidad de la joven, que residía lejos de su entorno familiar y dependía del entrenador como una de sus principales figuras de referencia durante su estancia en Gran Canaria. Esa circunstancia, según recoge el fallo, facilitó que el acusado abusara de la posición de autoridad que ejercía sobre ella.
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[–>Los informes forenses incorporados al procedimiento concluyen, además, que la víctima presenta un cuadro compatible con estrés postraumático y ansiedad moderada, un daño psicológico que el tribunal ha tenido en cuenta para fijar la responsabilidad civil.
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La víctima no quería denunciar las agresiones sexuales sufridas, dice el juez, que le da total credibilidad al relato de la menor. Le contó lo ocurrido a un amigo y fue la madre de él, Inés Herreros, fiscal y vocal del Consejo General del Poder Judicial, quien denunció lo ocurrido.
[–>[–>[–>Además de la pena de prisión, la Audiencia impone al condenado nueve años de libertad vigilada, diez años de inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela y guarda, así como quince años de prohibición para desempeñar profesiones u oficios que impliquen contacto habitual con menores.
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Asimismo, deberá indemnizar a la víctima con 15.000 euros y tendrá prohibido acercarse a menos de 500 metros de ella o comunicarse por cualquier medio durante un periodo de 15 años. La sentencia no es firme y puede ser recurrida ante el Tribunal Superior de Justicia de Canarias.
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Fuente: La Provincia – Diario de Las Palmas
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