Justo antes de entrar a la RFEF estuve 18 meses en el paro. Fue el momento más duro de mi vida
luis de la fuente Recientemente contó una parte de su biografía que permaneció casi oculta durante años: la del entrenador que se ve fuera del mundo del fútbol, en paro, con tres hijos, preguntándose si hay vida más allá de los banquillos.
Este episodio, relatado en el documental. Forjadoproducido por MARCAesto es lo que él mismo considera la parte más dura de su carrera, mucho más que cualquier derrota contra España.
«Justo antes de incorporarme a la Federación estuve 18 meses en paro. Me veía fuera del círculo de entrenadores. No había manera de entrar en él. Fueron los momentos más difíciles como entrenador y como persona», recordó De la Fuente en conversación con MARCA en el que repasa su trayectoria hasta la selección absoluta.
No habla sólo de números, sino de la sensación de haber sido expulsado de esta «gran rueda del fútbol» que gira constantemente mientras él, padre, calcula cuánto tiempo le queda y qué hará si nadie lo llama.
Esta idea se refuerza en Forjadodonde describe “18 meses difíciles” durante los cuales los problemas económicos se mezclaron con la incertidumbre profesional.
Lejos de ponerse al día, los rioyanos la presentan como una crisis total. En el documental admite que se veía «fuera de lo que llamamos la rueda del fútbol» y que esa imagen le pesaba tanto como la responsabilidad doméstica: llegar a fin de mes, mantener a tres hijos, asumir que la etiqueta de exfutbolista no le garantiza un puesto fijo en el banquillo.
De la Fuente insiste en que esta etapa fue difícil «por muchos motivos», empezando por la ansiedad de su padre y siguiendo por el vértigo de sentirse marginado profesionalmente.
Luis de la Fuente, en el Mundial.
Al mismo tiempo, lo utiliza para explicar cómo ve su trabajo hoy. En el mismo artículo de Forjados, dice que decidió «ponerse manos a la obra» durante la huelga: estudiar más, viajar, observar capacitaciones, prepararse para una oportunidad que no sabía que se presentaría.
La puerta se abre casi por casualidad, cuando ve un mini anuncio de la Federación buscando técnicos para las categorías inferiores; La respuesta a ese recorte acaba siendo el inicio de un viaje que le llevará a títulos de la Liga de Naciones y de la Copa de Europa y ahora al banquillo de un Mundial.
Por eso, cuando ahora se encuentra frente a las cámaras o ante una crisis dentro de la selección, Luis de la Fuente mira a este año y medio sin trabajo como referente.
No es sólo un recuerdo incómodo, sino el molde de su discurso actual: el de un entrenador que habla de fe, de preparación silenciosa y de aprovechar el momento porque sabe que ya ha probado lo que significa quedarse al margen mientras el fútbol continúa sin él.
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