El Ejecutivo se acomoda en Caixabank pese a deber aún 7.300 millones a la UE del rescate de 2012
El rescate bancario de 2012 parece a estas alturas un mal sueño distante, casi borroso, de tiempos pasados. Pero la realidad es que sigue muy presente en las cuentas públicas. España aún debe a la Unión Europea 7.286 millones de euros … de esa ayuda financiera y el Gobierno pretende agotar los plazos del préstamo en lugar de utilizar su participación multimillonaria en Caixabank para deshacerse de esa deuda.
Entre 2012 y 2013, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) concedió al Estado español un préstamo de 41.333 millones de euros para sanear el sistema bancario. El Tesoro formalizó con el FROB, la autoridad nacional de resolución, un préstamo espejo así para que pudiera recapitalizar el sector, principalmente Bankia, que en total acabó atesorando 24.069 millones.
Catorce años después, en diciembre el FROB acabará pagando al Tesoro los últimos 200 millones de ese préstamo, según sus cuentas anuales, aunque la cuestión es complicada porque buena parte del dinero del crédito acabó en activo de esta autoridad sin necesidad de ser devuelto. Lo que sí hay que devolver íntegramente es el préstamo original del MEDE al Estado y eso está pendiente.
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Recuerda que pueden imponer límites.
De esos 7.286 millones pendientes, un total de 3.643 millones se pagarían este año y otros 3.643 millones el siguiente, según la última estrategia de financiación del Tesoro. Quince años después, España habría saldado sus deudas con la UE, aunque a finales de 2025, habiendo devuelto más del 75% del crédito, nuestro país quedó finalmente libre de las visitas de los hombres de negro de la Comisión y del BCE. Ahora hacían menos ruido, pero hasta hace unos meses seguían viniendo a vigilar España.
La realidad es que el Gobierno podría decidir liquidar el préstamo por completo, lo que tiene su coste en intereses y comisiones, y esperar a recuperar internamente el dinero del rescate, pero opta por agotar el plazo porque no quiere vender en este momento su participación en Caixabank, donde ostenta el 18,1% y que tiene un valor en Bolsa de unos 15.810 millones de euros.
15.810
millón
Este es el valor bursátil actual de la participación pública en Caixabank, que es del 18,1% del accionariado
Si el Ejecutivo decidiera deshacerse del 8% de Caixabank ya podría saldar el préstamo. Sin embargo, la posición no apunta en esa dirección. La fecha límite para que el Estado salga del banco, cuya participación proviene de la extinta Bankia, es finales de 2027. Ese plazo se ha ampliado cinco veces; uno bajo el mando de Mariano Rajoy y cuatro con Pedro Sánchez.
El Gobierno socialista parece cómodo dentro del capital de la mayor entidad financiera de España, donde también forma parte del consejo de administración. «El Estado proporciona estabilidad al accionista. Somos un inversor estable para la entidad y su cotización», explican fuentes del Ministerio de Economía, que añaden que no interfieren en la gestión del banco y que tienen «plena confianza» en el equipo directivo del consejero delegado. Gonzalo Gortázar.
Economía destaca que su objetivo es maximizar el valor de la participación pública para conseguir el mayor retorno para el contribuyente del rescate de Bankia de 2012, que si bien vino de la UE, el que ha acabado pagando es el Estado. Y, de momento, su decisión es mantenerse estable en el 18,1% aunque son conscientes de que en algún momento la venta debe producirse.
En este sentido, el ministerio revela que cuando se vaya a realizar la venta se haría «de forma paulatina», es decir, que no se colocaría todo el paquete de una vez sino que se haría de forma escalonada. Durante la etapa de Bankia con Rajoy ya se produjeron dos ventas parciales de participación pública. Sin embargo, tienen claro una posible venta: «No hay prisa».
«Estamos muy contentos con la evolución de esa participación, del valor de la participación, porque es bueno para el propio contribuyente. La participación supone importantes dividendos y por tanto ingresos anuales para el Estado», añaden fuentes del departamento de Carlos Corpo. Sin ir más lejos, en 2026 el FROB ha recaudado unos 420 millones de euros en dividendos de Caixabank.
41.333
millón
Se trata del dinero que el MEDE concedió a España en 2012 y 2013 para rescatar a los bancos. Se articuló a través de un préstamo al Tesoro que nuestro país aún está pagando.
Precisamente estos dividendos que se reciben han permitido, por primera vez, al FROB realizar un ingreso directo al Tesoro por importe de 550 millones, según sus cuentas anuales. En este sentido, el presidente del FROB, Álvaro López Barcelóha señalado que «estos ingresos constituyen un hito relevante en la historia de la organización: el FROB se convierte en contribuyente neto del Estado, aportando recursos procedentes de la recuperación de las ayudas públicas inyectadas».
¿Y cómo es posible que el FROB nunca haya depositado dinero en Hacienda en todos estos años? Pues porque aunque ha cobrado por las desinversiones y dividendos de Bankia, todo ese dinero quedó en la autoridad de resolución para cubrir contingencias legales por salida a Bolsa de Bankia, acciones preferentes, amortización del préstamo del MEDE, etc.
El saldo del rescate
Sea como fuere, el saldo del rescate todavía no es positivo para la FROBa pesar de que la participación pública en el banco ya ha durado casi diez años más de lo que se pensaba inicialmente. Entre ventas parciales y dividendos se han recaudado más de 5.500 millones de euros, que sumado al valor bursátil del 18,1% en Caixabank se traduce en unos 21,3 mil millones.
La cantidad se acerca cada vez más al importe del rescate pero aún queda una diferencia de algo menos de 3.000 millones en términos brutos. En términos netos, es decir, descontando los pagos por contingencias legales de estos años que han ido carcomiendo los ingresos, incluso con el Estado vendiendo la participación. En la actualidad todavía se perderían alrededor de 7.700 millones..
Lo cierto es que el Gobierno ha tenido la suerte de que la banca se ha disparado al alza espectacular en los últimos tres-cuatro años a raíz de las subidas de tipos tras la Covid-19. En los últimos cinco años, Caixabank se ha revalorizado casi un 400% y no ha dejado de repartir dividendos. El Estado se ha beneficiado de este comportamiento como segundo accionista de la entidad y todo indica que mientras Pedro Sánchez siga en La Moncloa, España seguirá en la capital.
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