una galería de arte rural al aire libre que dignifica el trabajo de los ganaderos
Porrúa mira este fin de semana los «praos» con otros ojos. Donde habitualmente se almacenan las bolas de silo que alimentarán al ganado, ahora «crecen» búhos, zorros, retratos, montes y escenas campesinas. El festival «Porrúa en Bolas», que alcanza su sexta edición, vuelve a convertir el paisaje rural en una galería al aire libre y a reivindicar que el arte también puede nacer de aquello que sostiene la vida cotidiana de un pueblo.
[–>[–>[–>Pintar la memoria
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Quince artistas seleccionados participan en una convocatoria que reserva además una plaza al alumnado de escuelas de arte o bachilleratos artísticos. Entre los artistas de este año está Marta Andrés Soto, valenciana de nacimiento y con raíces paternas en La Pereda. Tras pasar cada verano en la zona y observar durante años el movimiento del festival, decidió presentarse. «Vengo por aquí caminando y veo el movimiento, las bolas, la pintura… Mi familia me animó a presentarme. Este año hubo suerte, y me cogieron», celebra.
[–> [–>[–>Su primera intervención es también un álbum familiar sobre el plástico negro. La artista ha dibujado la Muezca y a su abuela junto a sus hermanos, todos ligados al cuidado de vacas, campos y gallinas. «Quería hacerles un pequeño homenaje», explica. En otra de las piezas, una aldeana y varios animales enlazan aquel mundo con el presente: «Quería plasmar eso de las nuevas generaciones que siguen con las tradiciones de nuestros abuelos». Los creadores comenzarán este sábado y dispondrán hasta el domingo para rematar las obras.
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Orgullo ganadero
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El certamen, nacido en 2020, persigue «dar a conocer a artistas de Llanes y del resto de Asturias, visibilizar el trabajo del campo y demostrar las posibilidades de los pueblos», resume Nieves González, parte de la organización. La respuesta de los propietarios de las bolas, ganaderos y agricultores del pueblo, fue unánime desde el principio: «el primer año que lo hice, tenía un poco de miedo, pero se pusieron muy contentos», relata Nieves. Además, añade un componente de participación y pertenencia: «al final es decorar su pueblo. Yo creo que es algo que los hace sentir orgullosos porque son sus bolas, es su trabajo. Al final estás dignificando y visibilizando su trabajo de ganaderos», señala.
[–>[–>[–>Los vecinos de Porrúa comparten ese entusiasmo. «El pueblo está encantado y se vuelca. Son los mismos labradores los que ponen las bolas», afirma Inmaculada Tamés. Por su lado, Cruz Tamés recuerda que la primera edición fue «una explosión a nivel nacional» y que otras comunidades «ya copiaron el modelo», mientras Antonio Pérez describe la estampa que dejan las obras terminadas: «Ves por todas partes a la gente parada haciendo fotos».
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Una obra colectiva
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Antes de la llegada de los artistas, las jornadas del jueves y viernes reunieron a unas cien personas para pintar otras bolas con el Plan Municipal de Infancia y Adolescencia de Llanes. Participaron Don Orione, Alienta, El Patiu, familias y vecinos, con apoyo de Protección Civil y Cruz Roja. «Es una actividad comunitaria y el tejido asociativo apoya estos lugares», destaca su coordinadora, Mónica Sánchez Cruz.
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[–>Las piezas seguirán en los prados hasta que hagan falta para el ganado, normalmente entre enero y marzo. Será entonces cuando el arte deje paso de nuevo a su función primera. Porque, como recalca Nieves, «esto no es algo principalmente para los turistas, ni para la gente de fuera, es para el pueblo».
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