Por qué los Tomahawk estadounidenses salvan una destacada brecha defensiva en Europa
El inicio de la guerra de Ucrania despertó en Alemania la prioridad de incrementar su armamento de alta tecnología para poder reforzar la capacidad de disuasión contra Rusia. Esta preocupación ha ido aumentando con el progresivo desarrollo de los conflictos bélicos en el Este. En el centro de las expectativas de Friedrich Mertz se encontraba el misil Tomahawk, uno de los misiles de ataque terrestre más precisos del mundo.
Con la Administración Biden, Alemania acordó el despliegue de estos misiles, pero la llegada de Trump al Gobierno lo paralizó todo. A la preocupación de Washington por las represalias de Moscú si EE.UU. desplegara armas de precisión en Europa central se unió el deseo de Trump de que el viejo continente autofinancie su defensa y la disminución de los arsenales estadounidenses derivada de los conflictos en curso.
El pasado jueves, sin embargo, el canciller alemán Friedrich Merz anunció, por sorpresa, en una declaración gubernamental en la Cámara Baja tras la cumbre de la OTAN, que esta situación se ha revertido, ya que su país ha acordado con el Gobierno de Estados Unidos la adquisición de «misiles de crucero americanos Tomahawk» que «serán desplegados en Alemania».
La importante brecha defensiva de Europa
Los misiles Tomahawk, cuya fabricación tarda entre cinco y seis años, son capaces de alcanzar una distancia de 2.500 kilómetros. Además, pueden volar a muy bajas altitudes (30-50 metros) sobre el terreno, evadiendo los radares de defensa aérea y alcanzando una alta precisión en unos pocos metros. Eso lo hace una pieza muy difícil de detectar e interceptar.
Los misiles de mayor alcance con los que cuenta Alemania actualmente son los Taurus, con un alcance máximo de 500 kilómetros. Actualmente está acelerando el desarrollo del Taurus Neo, sucesor del misil Taurus, que podría alcanzar hasta 1.000 kilómetros, pero no se espera que el sistema esté operativo antes de 2029.
Mientras tanto, el despliegue de los Tomahawks en territorio alemán altera el equilibrio de poder en Europa, Permitir que el continente lleve a cabo ataques de precisión sin depender únicamente de aviones tripulados.y materializa la apuesta de disuasión a largo plazo que busca una OTAN en la que sólo Reino Unido y Francia disponen de misiles de crucero y que se encuentra en inferiores condiciones respecto a los misiles Iskandé (que pueden equiparse con ojivas nucleares) que Rusia ya tiene desplegados en el Mar Báltico. Estas armas rusas pueden llegar a puntos de Europa en apenas unos minutos, incluido Berlín.
El Ministerio de Defensa alemán ha declarado que Las capacidades de ataque de largo alcance son «vitales para una disuasión creíble» y que se han convertido en una «prioridad para los aliados europeos». Kyiv se ha convertido en un importante apoyo estratégico y de defensa para todos ellos. Durante su última visita a la capital ucraniana, el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, fue el encargado de ampliar el acuerdo con Ucrania para desarrollar conjuntamente «sistemas no tripulados de última generación en todos los rangos, especialmente en la zona de ataque profundo», drones que alcanzan distancias de hasta 1.500 kilómetros.
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