La zona cero del incendio de Almería, Los Gallardos, incumple la obligación de tener plan de emergencias
La crueldad del incendio de Los Gallardos, en Almería, con 12 muertos y 6.600 hectáreas calcinadas, deja muchas preguntas en el aire. ¿Cómo un fuego destinado a ser un simple incendio de cuneta se ha convertido en el más mortífero de España en lo que va de siglo? ¿Qué ha fallado? Al concluir el sábado, las llamas seguían sin estabilizarse. Habrá tiempo para analizar con rigor los interrogantes de la mano de los expertos, pero resulta evidente la existencia de graves lagunas y vacíos, sumados a factores externos que ayudaron a que el fuego corriera como la pólvora.
[–>[–>[–>El cambio climático se encuentra detrás de la catástrofe. Almería ha sufrido los dos últimos años episodios de lluvias torrenciales en una provincia tradicionalmente desértica. Aunque no es una zona de grandes masas forestales, el esparto, los pastos y el matorral proliferaron tras las precipitaciones, actuando como el combustible perfecto. Las olas de calor extremo convirtieron toda esa vegetación en pasto seco para las llamas. El viento se alió con el fuego.
[–> [–>[–>Ya no hay ganadería extensiva ni rebaños suficientes para limpiar el monte. El Plan Anual de Incendios de la Junta de Andalucía señala que la pérdida de los usos tradicionales, de las explotaciones silvícolas y del pastoreo favorece la continuidad del combustible y aumenta la virulencia de los fuegos.
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El paisaje humano ha cambiado. En las cortijadas de la comarca abundan ahora viviendas ocupadas en su mayor parte por extranjeros que eligen la provincia con más horas de sol para su jubilación. Muchas de estas casas carecen de licencia y son ilegales, según denuncia Ecologistas en Acción. Con accesos construidos en ocasiones sobre ramblas y barrancos, se trata de viviendas aisladas y diseminadas que carecen de un protocolo urbanístico adecuado para afrontar una emergencia.
[–>[–>[–>La futura llegada del AVE —con estación en Vera-Almanzora— ha disparado las expectativas inmobiliarias, multiplicando los anuncios de cortijos en venta. Si las administraciones no han tenido la capacidad legal ni política para derribar en 23 años una mole ilegal de cemento como el hotel de El Algarrobico en el parque natural de Cabo de Gata, ¿qué esperanza hay de que se actúe sobre cientos de casas dispersas?
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Crónica de un peligro diagnosticado
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El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, calificó este incendio de «raro». Sin embargo, existían claros precedentes en la zona. El 7 de febrero de 2024 se declaró un incendio en el paraje Cortijo Cortetes, en Sierra Cabrera (Turre). Esta misma sierra arrastra el grave antecedente de 2009, cuando un fuego calcinó alrededor de 4.000 hectáreas afectando a los municipios de Turre y Mojácar.
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[–>Una casa quemada, en el incendio forestal, el 10 de julio de 2026, en Los Gallardos / Javi Carrión
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Con este historial, el Plan anual para la prevención, vigilancia y extinción de incendios forestales de Andalucía para el año 2026 sitúa expresamente a Los Gallardos en una «zona de peligro» frente a los incendios, al igual que a Bédar, Turre y Mojácar. Esta inclusión tiene implicaciones legales estrictas: los municipios afectados están obligados por ley a elaborar un Plan Local de Emergencia por Incendios Forestales (Pleif). Asimismo, los propietarios de núcleos de población aislados, urbanizaciones, campings e instalaciones en estas zonas deben redactar sus propios Planes de Autoprotección, correspondiendo a las autoridades locales exigirlos, aprobarlos e integrarlos en el plan municipal.
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Sin embargo, al consultar el registro oficial de la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias actualizado al 23 de marzo de 2026, Los Gallardos no figura entre los municipios con un plan homologado. En toda la provincia de Almería, solo las localidades de María y Tíjola cumplen con este requisito. El actual alcalde de Los Gallardos fue concejal del PSOE, pasó a Ciudadanos y ganó posteriormente las elecciones con el PP; las responsabilidades, por tanto, van más allá de las siglas políticas.
[–>[–>[–>Las consecuencias de los «caminos ciegos»
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¿Qué implica carecer de este plan? Que el consistorio no dispone de un inventario de recursos locales, ni de rutas de evacuación preestablecidas, ni de un protocolo municipal de aviso. Los expertos señalan que estos planes deben incluir mapas de confinamiento, inventarios de puntos de agua y diseños de cortes de carreteras. Son precisamente los «caminos ciegos», senderos y vías sin salida, los que se convierten en trampas mortales cuando el humo impide la visibilidad y las llamas cambian de dirección. De hecho, varias de las víctimas del incendio fueron encontradas tras intentar huir por rutas intransitables o caminos sin salida.
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Un hidroavión trabaja para extinguir el incendio forestal. / Javi Carrión
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El caso de Los Gallardos no es una excepción. El registro oficial cuenta únicamente con 139 planes de emergencia homologados en toda Andalucía, a pesar de que son muchísimos más los municipios en riesgo. Faltan recursos en los ayuntamientos, abundan los planes caducados y existe una preocupante falta de compromiso de numerosos responsables públicos.
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La polémica sobre si debió enviarse o no un mensaje generalizado a los móviles a través del sistema ES-Alert resulta absurda para los técnicos. La Junta explica que el sistema no permitía discriminar con suficiente precisión geográfica entre los vecinos que debían ser evacuados y aquellos que tenían que confinarse en sus casas. Un único mensaje masivo habría generado más confusión y un caos circulatorio peligroso.
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El Gobierno andaluz de PP y Vox tiene deberes pendientes. Vox ocupa una de las vicepresidencias de la Junta y ha hecho bandera de su rechazo a las políticas contra el cambio climático, al tiempo que la lucha contra el ladrillo ilegal no figura entre sus prioridades ideológicas. Tienen mucho trabajo por delante. El incendio ha sido una desgracia alimentada por el clima y el viento, pero las lagunas normativas y los incumplimientos institucionales deben quedar bajo el foco cuando al menos 12 personas han perdido la vida.
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Fuente: El Correo de Andalucía
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