Hacía una comida solo al día para que a mi familia no le faltase de nada
Las deudas acumuladas pueden convertirse en una carga difícil de afrontar para muchas familias, especialmente cuando los préstamos se encadenan y los ingresos dejan de ser suficientes para cubrir los pagos.
[–>[–>[–>En algunos casos, esta situación acaba afectando no solo a la economía doméstica, sino también al bienestar emocional de quienes la padecen y de su entorno más cercano.
[–> [–>[–>Tres préstamos en funcionamiento
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Este ha sido el caso de José Antonio, que asegura que «mi familia no lo sabía, pero yo llegaba a hacer una comida al día para que no faltase de nada en mi casa».
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Así lo relata en un vídeo difundido por Libertad sin deudas, despacho de abogados expertos en cancelación de deudas y Ley de Segunda Oportunidad . Según explica José Antonio, sus problemas económicos comenzaron tras comprar un coche que resultó defectuoso.
[–>[–>[–>«Tuve que pedir un crédito para reparar el coche. El coche me siguió dando problemas. Vendí el coche y, con el dinero que me dieron, volví a pedir otro préstamo para volver a comprar otro coche. Ya tenía tres préstamos en funcionamiento«, relata José.
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De una avería a una deuda de 70.000 euros
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Lo que comenzó como una avería terminó convirtiéndose en una cadena de préstamos que acabó desbordando su capacidad económica, ya que debía 70.000 euros.
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[–>La presión derivada de las deudas también alcanzó a su entorno más cercano: «Cuando dejé de pagar, llamaban a mi madre, que no sé cómo consiguieron su número. Mi madre cada dos por tres se ponía a llorar», recuerda José.
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Ante este escenario y mientras ocultaba la gravedad de la situación durante mucho tiempo a su familia, decidió acogerse a la Ley de mecanismo de segunda oportunidad, una normativa aprobada en 2015.
[–>[–>[–>Ley de segunda oportunidad
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Este mecanismo legal permite a particulares y autónomos en situación de insolvencia cancelar o reestructurar sus deudas cuando no pueden hacerlas frente, lo que permite quedar liberado de determinadas deudas pendientes, siempre que se cumplan los requisitos establecidos por esta ley.
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Las principales condiciones que se establecen son: que el deudor sea insolvente, que haya actuado de buena fe, que no tenga antecedentes por delitos económicos y que haya intentado previamente un acuerdo con sus acreedores.
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«Ahora estoy viviendo»
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José Antonio reconoce que inicialmente recibió la propuesta de acogerse a esta ley con escepticismo: «Yo al principio desconfiaba de esto, de que te quitan la deuda de buenas a primeras«, explica.
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Tras contemplar el procedimiento, asegura haber recuperado parte de la normalidad perdida durante esa época de dificultades económicas y «ahora, por ejemplo, apunto a mi hijo al gimnasio y puedo salir a tomarme algo con mi mujer y con mi hijo. Ahora estoy viviendo«, concluye.
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