qué son y por qué no aumentan el riesgo de cáncer de mama
Hablamos de mamas fibrosas al referirnos a las mamas en las que predomina el tejido glandular, por encima del tejido graso. Que sean más o menos fibrosas es una condición puramente anatómica, no es algo hereditario.
[–>[–>[–>Tal como explica el Dr. José Luis Sánchez Iglesias, del equipo de ginecología y obstetricia Ginellers de Clínica Corachan, en caso de realizar ejercicio, “este aumenta la musculatura (hipertrofia) de los pectorales, en los cuales se inserta la mama. Pero esto no afecta a la glándula mamaria. Aunque, si se pierde peso, también se pierde grasa del tejido mamario y puede llevar a disminuir el volumen mamario”.
[–> [–>[–>En el momento de realizar una mamografía, en el caso de la mama fibrosa, precisa el Dr. Sánchez, “se observa el tejido glandular, y la mama con más glándula puede reducir la visualización de nódulos mamarios, puesto que el mayor tejido glandular puede dificultar la penetración de los rayos x (Rx) en la mamografía”.
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Sin embargo, tal como el especialista señala, que una mama sea más fibrosa, no necesariamente significa que pueda albergar con mayor facilidad células no deseadas, atípicas o cancerígenas. En caso de presentar dudas la imagen de la mamografía, una ecografía ayudará a tipificar la imagen, puesto que, en esta otra prueba, se visualiza la distinción del tejido mamario, el tejido muscular y el tejido graso.
[–>[–>[–>Lo que sí sucede es que las mamas fibrosas pueden doler más o producir molestias en determinados momentos del ciclo menstrual, puesto que están más sometidas al estímulo hormonal.
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Cabe señalar también que la condición de las mamas fibrosas no afecta ni conlleva un aumento del riesgo de padecer cáncer de mama que, recordemos que sí tiene relación con factores como una menarquía precoz (la primera menstruación a una edad muy temprana); una menopausia tardía; hábitos tóxicos como el tabaco y el alcohol; ausencia de lactancia; obesidad y terapia hormonal substitutiva.
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[–>Diferentes afectaciones mamarias
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A menudo, algunos términos utilizados en el ámbito de la salud mamaria pueden generar confusión. Por ello, el Dr. Sánchez Iglesias, especialista de Clínica Corachan, aclara algunas de las diferencias más habituales.
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Un nódulo es una masa o lesión localizada en la mama. El término, por sí solo, no indica si se trata de una alteración benigna o maligna, por lo que debe valorarse según sus características clínicas y radiológicas.
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Cuando el nódulo tiene contenido líquido, se denomina quiste. Por su parte, el término tumor hace referencia a un crecimiento anómalo o masa de tejido, que puede ser benigno o maligno.
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Si el tumor es maligno, se trata de un cáncer. En el caso de la mama, la mayoría de los cánceres son carcinomas, es decir, tumores malignos que se originan en las células que recubren los conductos o los lobulillos mamarios.
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Por otro lado, una calcificación es un pequeño depósito de calcio en la glándula mamaria, habitualmente visible en una mamografía. Muchas calcificaciones son benignas, pero algunas, especialmente cuando aparecen agrupadas o presentan determinadas características, pueden requerir estudios complementarios.
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Respecto al origen del cáncer de mama, no suele identificarse una única causa. Se considera un proceso multifactorial, en el que pueden intervenir factores como la edad, los antecedentes familiares o genéticos, determinados factores hormonales y reproductivos, así como otros elementos relacionados con el estilo de vida o el entorno.
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La importancia de la autoexploración
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Tal como indica el especialista de Clínica Corachan, se recomienda que toda mujer adulta realice el palpado de sus mamas para conocer su anatomía y, más aún, a partir de los cuarenta años, porque es la edad a partir de la cual se inscribe una mayor incidencia de cáncer de mama.
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