Los directivos catalanes alertan sobre el absentismo, la regulación y la pérdida de productividad como principales riesgos para la competitividad
Una vez más, el absentismo laboral, la complejidad regulatoria y la necesidad de elevar la productividad en las pymes como algunas de las principales inquietudes de los directivos catalanes. Así se desprende de la reunión del Consejo de Competitividad celebrada esta semana en Barcelona por la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD), en la que una treintena de empresarios y representantes de distintos sectores han puesto sobre la mesa los principales desafíos que, a su juicio, condicionan la capacidad de crecimiento de las empresas y de la economía catalana.
[–>[–>[–>El encuentro se ha celebrado al calor de la elaboración del primer Barómetro de Competitividad Territorial de APD, un informe estadístico que compara la situación de las comunidades autónomas con la media española y europea a través de distintos indicadores económicos y empresariales. Sin embargo, desde la propia organización reconocen que el estudio constituye únicamente una «base de trabajo» sobre la que construir un diagnóstico más amplio a partir de las aportaciones de los directivos. «La parte estadística es descriptiva, pero lo importante es lo que los empresarios viven en su día a día y las medidas que consideran necesarias para mejorar la competitividad», explica el director general de APD, Santiago Vázquez.
[–> [–>[–>Preocupaciones compartidas y retos propios
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Aunque algunas preocupaciones son comunes en toda España —como el absentismo, la dificultad para atraer y retener talento o la conflictividad laboral—, el consejo celebrado en Catalunya ha puesto el foco en cuestiones más específicas del territorio. Entre ellas, los participantes han destacado la necesidad de avanzar hacia un entorno regulatorio y fiscal que facilite la actividad empresarial y reduzca las cargas administrativas. Una demanda que, según APD, ya no se dirige únicamente a las administraciones locales o estatales, sino que cada vez mira más hacia Bruselas y al impacto de la regulación europea sobre las empresas.
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Otra de las cuestiones recurrentes ha sido la necesidad de ganar productividad. «No ha surgido tanto el debate sobre el tamaño empresarial, como ocurre en otros territorios, sino la prioridad de mejorar la productividad de las compañías», señala Vázquez. Los directivos también han puesto sobre la mesa la importancia de reforzar la colaboración público-privada y de impulsar una mayor cultura de alianzas entre empresas, además de reivindicar el papel de la calidad directiva y del buen gobierno corporativo como factores de competitividad.
[–>[–>[–>Un informe para construir un diagnóstico nacional
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La reunión de Barcelona forma parte de un proceso más amplio que APD está desarrollando en las quince comunidades autónomas en las que cuenta con consejos de competitividad. La organización, que este año celebra su 70 aniversario y agrupa a más de 50.000 directivos en España, ha completado ya diez de estos encuentros y prevé culminar el proceso en los próximos meses. A su vez, las conclusiones de las mesas territoriales se complementarán con una encuesta dirigida a los miembros de la asociación y desembocarán en un Libro Blanco de la Competitividad que se presentará el próximo 29 de octubre durante el Congreso Nacional de APD.
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El objetivo, según la organización, es identificar tanto las preocupaciones comunes del tejido empresarial español como los retos específicos de cada territorio y formular propuestas concretas para mejorar la competitividad del país. En el caso de Catalunya, el diagnóstico preliminar apunta a que, más allá de preservar las fortalezas de su tejido empresarial, los directivos reclaman medidas que permitan reducir las trabas regulatorias, mejorar la colaboración entre administraciones y empresas –o colaboración público privada– y elevar la productividad.
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