un policía local recupera una serpiente de una lavadora
¡Imagínense la sorpresa y el shock! En este caso, el susto que se llevaron ambos. Por un lado, la propietaria de la casa en cuestión, vecina de la localidad lucense de Chantada, que escuchó ruidos abajo de su casa y, al bajar a ver qué era, Conoció al reptil. Por otro lado, la propia serpiente, que acabó, no sabemos cómo, en este garaje y, al ser sorprendida por la mujer, «saltó» y entró en el primer escondite que encontró: el tambor de la lavadora. La situación es cuanto menos curiosa.
Todo sucedió la noche, alrededor de las diez, de un lunes cualquiera. La policía local recibió un aviso. Más concretamente, el agente Jesús López, que estaba de guardia: “Llamó una vecina para decir que tenía una serpiente atrapada en la lavadora”, explica.
“Cuando llegué la vi olfateando”
El policía acudió inmediatamente al lugar, en la parroquia de O Convento, y al llegar encontró el lugar. La mujer tenía miedo. “De hecho, me dijo que les tenía miedo”, recordó el agente. Aunque lo cierto es que el reptil tampoco estaba muy contento. «Quizás la serpiente tuvo miedo y cuando llegué la vi olfateando, poner la mandíbula en forma triangular e incluso atacar con movimientos rápidoscomo lo hacen las víboras. Este es el comportamiento habitual de esta especie. A priori no son venenosas, pero intentan parecerse a una víbora para protegerse”, explica.
No es que el agente sea un experto en reptiles, y eso complicó mucho el trabajo. Una cosa es la información que tenemos actualmente, saber de qué especies estamos hablando, y otra es lo que estamos viviendo al mismo tiempo. Estamos hablando de un reptil que mide entre un metro y 1,20 metros y de un calibre considerable.
Es una especie nativa no venenosa.
Por lo que nos cuenta Jesús López, tras hablar con el dueño, todo indica que el animal se coló en el garaje de la casa en busca de aire fresco, dadas las altas temperaturas registradas en la zona en los últimos días. «Es una especie autóctona. No es raro encontrarla en el medio ambiente, pero no en las casas, y es cierto que también era bastante grande».
El agente llegó con su uniforme, el arma reglamentaria y todo el material habitual, pero nada de eso le sirvió de mucho en esta operación. Decidió utilizar unos alicates que tenía en su coche personal y que pensó que le podrían venir muy bien al ver la situación. Mientras tanto, la inesperada visita tampoco salió bien, lógicamente. Tanto es así que además de todo el comportamiento descrito, también empezó a emitir un olor muy fuerte, propio de estos animales en estos momentos de tensión.
El proceso para recuperarlo fue algo complicado porque, lógicamente, la intención era recuperarlo sin causar daños. Una vez recuperado y tras comprobar que no se trataba de una especie invasora, el animal fue devuelto a su hábitat, en un humedal cercano al río, sin casas ni personas cercanas para que no pudiera causar ningún inconveniente. Ni recibirlos tampoco.
Curiosamente, esta no es la primera vez que Jesús tiene que sacar una serpiente. Le preguntamos si esto es algo común en este ambiente, pero sonríe: no tanto como de costumbre. “Casualidades: me han tocado las advertencias que se han dado durante los veinte años que llevo aquí”. Se lo toma con humor, sin perder un ápice de profesionalidad. Aporta normalidad al asunto, aunque lo cierto es que no es una función típica que te enseñan durante el entrenamiento, de ello no hay duda.
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