Mejor que el yogur porque sus levaduras ayudan a absorber calcio y hierro
En pocos años se ha convertido en una auténtica religión, hasta el punto de que solo en los últimos 12 meses su consumo ha crecido un 71% en España. El kéfir, un lácteo fermentado algo más líquido y más ácido que el yogur, está presente en casi cuatro de cada 10 hogares españoles y ha pasado de ser un producto prácticamente residual, de venta en tiendas de dietética o especializadas en productos saludables, a generar un negocio de 145 millones de euros, según datos de las consultoras IRI y Worldpanel, la antigua Kantar. Este espectacular auge, señalan los expertos, está relacionado con el cambio de hábitos, cada vez más popular, hacia la alimentación funcional y el cuidado de la salud digestiva.
[–>[–>[–>«Los fermentados, en líneas generales, contienen unos microorganismos que llegan vivos a la microbiota, de manera que ayudan al equilibrio intestinal, a una mejor absorción de lactosa, de calcio y hierro y también contribuyen a una mejor salud inmunitaria y salud digestiva», explica Patricia Levy, directora del área de investigación y desarrollo (I+D) de la multinacional Danone en España. A diferencia del yogur, cuyo poder son las bacterias, «el kéfir auténtico tiene también levaduras y su matriz de cultivos es más compleja», agrega Levy. «Estamos aún investigándolo, pero ‘a priori’ estamos confirmando que sus beneficios aportan más diversidad a la microbiota y más impacto en la desinflamación, además de una mayor absorción de calcio y hierro«, señala.
[–> [–>[–>Fermentación natural
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Hasta hace poco, el origen del kéfir se había relacionado con los pastores nómadas de las montañas del Cáucaso, que recorrían la región entre Europa del este y Asia con la leche de sus ovejas almacenada en odres de cuero. Cuando el líquido fermentaba, por temperatura o porque se había dejado demasiado tiempo en el receptáculo, esa leche se convertía en un nuevo producto bautizado con la palabra turca ‘keif’, que significa ‘sentirse bien’ o ‘vivir bien’. La teoría ha sido desmontada recientemente, al aparecer restos de esta leche fermentada en unas momias de hace más de 3.600 años en un yacimiento el oeste de China. Esto ha permitido datar los inicios de la elaboración de kéfir en un periodo mucho más antiguo y ha ampliado también la zona en la que se consumía.
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Como otros fermentados, como el ya mencionado yogur, el chucrut, el kimchi o la kombucha, el kéfir contiene microorganismos vivos (probióticos) que transforman los alimentos y regeneran la microbiota intestinal. «Es importante tenerlos presentes en las diferentes etapas de la vida, porque al principio, en la infancia, la microbiota tiene, de manera natural, grandes cantidades de bífidus y de bacterias que con el tiempo van desapareciendo… Por eso es importante consumirlos desde el principio del ciclo de la vida«, aconseja la directiva de Danone.
[–>[–>[–>Algunas investigaciones relacionan la microbiota con la longevidad y con enfermedades asociadas a esta como la diabetes y el párkinson. De hecho, un estudio reciente publicado en la revista científica ‘Nature Medicine’ indica que los cambios en ella pueden ayudar a predecir qué personas tienen más riesgo de desarrollar esta enfermedad neurodegenerativa. «El avance en microbiota está transformando nuestra comprensión de la salud digestiva y el bienestar», agrega la investigadora.
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El asunto va cobrando cada vez mayor interés. Hace unas semanas, por ejemplo, 150 científicos y divulgadores se reunieron en Madrid, convocados por Activia, para explicar cómo «este ecosistema invisible influye de forma decisiva en el bienestar». «Con esta iniciativa, Activia refuerza su posicionamiento como marca pionera en salud digestiva y microbiota, apostando por acercar el conocimiento científico a la sociedad y fomentar una conversación basada en la evidencia», destacó en ese foro la vicepresidenta de Márketing de Danone, Soledad Camacho.
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Fuente: El Periódico
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