Considera que esta situación es como un secuestro
Laura Feliu Martínez Es decana de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona. Este investigador y catedrático de Relaciones Internacionales ha trabajado y publicado ampliamente sobre la región de Oriente Medio y el Norte de África, sobre la promoción internacional de los derechos humanos y sobre la política exterior española.
Sin embargo, EL ESPAÑOL quiso entrevistarla porque Es la esposa del periodista marroquí Ali Lmrabet.quien está detenido en Casablanca desde el domingo 12 de julio, cuando aterrizó en el Aeropuerto de Tánger Ibn Batouta para resolver algunos asuntos familiares en Tetuán tras la muerte de su padre.
Ali Lmrabet es un periodista independiente con una trayectoria de más de tres décadas. Fue uno de los periodistas fundadores del legendario semanario. El diariouna publicación que, durante los años 90, abrió nuevos espacios informativos en Marruecos y abordó temas que hasta entonces apenas tenían cabida en la prensa del país.
A partir del año 2000 inició un proyecto editorial con publicaciones como dominio, Revista Demain y duman. Estos titulares destacaron no sólo por su periodismo de investigaciónpero también por incorporar la sátira y el humor político, inspirados en parte en algunas publicaciones españolas de la Transición y en experiencias de otros países. Lograron un gran impacto, pero también estuvieron sujetos a prohibiciones por parte de las autoridades.
Como resultado de su trabajo periodístico, Ali pasó alrededor de un año en prisión. Posteriormente se le prohibió ejercer el periodismo en su país durante 10 años. Posteriormente, también tuvo serias dificultades para renovar su documentación marroquí. Durante ese período realizó varias huelgas de hambre en defensa de sus derechos y mantuvo siempre una actitud de firmeza y resistencia.
¿Cuándo fue la última vez que pudo hablar con su marido?
He podido hablar con Ali en dos ocasiones. El primero fue el domingo, hacia las 19.00 horas, cuando me llamó desde la Prefectura de Policía de Tánger para informarme que había sido detenido acusado de difundir información falsa y atentar contra instituciones del Estado. La segunda conversación se produjo unas horas más tarde, de madrugada, sobre las cuatro de la madrugada. Ya había sido trasladado a Casablanca, a la sede de la Brigada Nacional de Policía Judicial. Me explicó que estaba esperando conocer más sobre los cargos en su contra y ser puesto a disposición de la Fiscalía.
¿Cómo te sientes?
Cuando hablé con él lo encontré tranquilo, firme y plenamente convencido de que no tenía nada que reprocharse. Está convencido de que siempre ha ejercido el periodismo de acuerdo con los principios de la deontología profesional. Al mismo tiempo, se mostró indignado porque considera que esta situación es equiparable a un secuestro. Entiende que los presuntos delitos relacionados con la libertad de prensa deben ser conocidos por la jurisdicción del país donde se desarrolla la actividad periodística, que en su caso es España, ya que lleva años ejerciendo su profesión desde aquí y no tiene su domicilio en Marruecos. Por tanto, considera que su detención carece de justificación.
¿Qué información tiene sobre los cargos y su situación jurídica?
Desde un punto de vista jurídico, consideramos que la detención de Ali plantea serias dudas sobre su legalidad. En primer lugar, entendemos que la privación de libertad acordada carece de la necesaria intervención judicial. El Ministerio Público puede realizar procesos penales y dirigir la investigación, pero no tiene autoridad para decidir por sí solo una medida tan grave como la prisión provisional, que debe ser autorizada por un juez independiente. Esto lo exigen tanto la Constitución marroquí como las normas internacionales para la protección del derecho a la libertad y a un juicio justo.
En segundo lugar, los actos que se le imputan se habrían cometido fuera del territorio marroquí. Todos los vídeos objeto de la acusación fueron grabados y difundidos desde España, donde Ali desarrolla su actividad periodística desde hace años y tiene fijada su residencia. Además, las opiniones y críticas a las instituciones públicas, cuando se expresan dentro de los límites de la legalidad, están protegidas en España por el derecho fundamental a la libertad de expresión, con independencia de la nacionalidad de quien las emite.
Por otro lado, la persecución penal de hechos presuntamente cometidos en el extranjero está sujeta a requisitos jurisdiccionales muy estrictos, y existen dudas fundadas de que estos requisitos se cumplan en este caso. Finalmente, también nos preocupa el contexto en el que se desarrolla el procedimiento. La situación de movilización y huelga que afecta a una parte importante de la abogacía marroquí puede dificultar que Ali ejerza plenamente su derecho a la defensa y acceda a una tutela judicial efectiva.
«Sus teléfonos habían sido espiados ilegalmente por el programa Pegasus, pero no existía orden de búsqueda y detención»
¿Esperaba que sucediera algo así o le sorprendió el arresto?
Ali ha viajado a Marruecos regularmente desde que salió de prisión en 2004. Hacía tiempo que Ali no viajaba a Marruecos, no había tenido que hacerlo, no había ningún precedente reciente que llevara a una detención como la que finalmente se produjo. Durante estos años ha pasado por diversas dificultades, como el periodo en el que estuvo prohibido ejercer el periodismo, entre 2005 y 2015, o los problemas que tuvo para renovar su documentación marroquí. Sin embargo, ninguna de estas circunstancias le impidió entrar y salir del país con normalidad.
Durante sus estancias en Marruecos estuvo sujeto a vigilancia y en ocasiones hubo actuaciones o controles policiales, o sus teléfonos habían sido espiados ilegalmente por el programa Pegasus, pero no existió orden de búsqueda y detención.
¿Cómo definirías a Ali como periodista?
Como periodista, Ali reúne una enorme experiencia y un conocimiento muy profundo de la realidad política marroquí, resultado de décadas de trabajo sobre el terreno. Es una persona extremadamente rigurosa a la hora de verificar información: no publica información si no ha podido verificarla suficientemente. Al mismo tiempo, es un periodista valiente y plenamente convencido de que los ciudadanos tienen derecho a recibir información veraz para formarse sus propias opiniones.
Además, siempre ha defendido una concepción muy clara del periodismo: considera que el papel del periodista no es realizar activismo político ni alinearse con una causa concreta, sino informar con independencia, rigor y responsabilidad. Por ello, rara vez ha participado en manifiestos o campañas, porque entiende que su principal compromiso es el ejercicio del periodismo, tarea que considera suficientemente exigente y de enorme responsabilidad.
¿Ha servido también esta detención para poner de relieve hasta qué punto la figura de Ali Lmrabet sigue siendo conocida y respetada en el ámbito periodístico internacional? La reacción de distintos grupos ha sido prácticamente inmediata.
Si el domingo, sobre las 19.00 horas, me llamó para decirme que había sido detenido, apenas unas horas después, ya entrada la noche, estaba recibiendo llamadas de organizaciones como Reporteros Sin Fronteras (RSF), el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), algunos de los principales medios de comunicación de España, Francia o Reino Unido, así como de asociaciones de periodistas y numerosas personas que han trabajado con él o conocen su carrera.
Creo que uno de los aspectos más positivos, dentro de una situación tan difícil, ha sido ver que hay una importante movilización internacional y respeto por su carrera profesional. Esta rápida reacción demuestra que Ali Lmrabet no es un periodista desconocido, sino una figura de referencia cuyo trabajo durante décadas ha dejado una huella y sigue siendo ampliamente reconocido por la profesión.
¿Considera que la detención de su marido es un hecho aislado o refleja una situación más amplia del periodismo independiente?
El caso de Ali Lmrabet no es en modo alguno un caso aislado. Es parte de una dinámica más amplia y estructural, en la que el espacio para la libertad de prensa en Marruecos se ha ido reduciendo progresivamente hasta el punto de que la prensa verdaderamente independiente prácticamente ha desaparecido del país.
En consecuencia, una parte importante de la información crítica sobre Marruecos se produce hoy desde el extranjero, a través de periodistas que se han visto obligados a abandonar el país. Son muchos los profesionales que desarrollan su trabajo desde el exilio. Al mismo tiempo, ha surgido una nueva generación que utiliza otros canales de comunicación, como blogs, plataformas digitales o redes sociales, para difundir información y opiniones que difícilmente encontrarían espacio en los medios tradicionales.
En un contexto en el que el control sobre la información se ha intensificado, estas formas de periodismo y expresión también enfrentan importantes presiones. Por supuesto, dentro de Marruecos todavía hay periodistas de enorme valor y gran profesionalidad, pero desempeñan su trabajo en condiciones extraordinariamente difíciles, marcadas por fuertes limitaciones y un clima que dificulta el ejercicio libre e independiente del periodismo.
«Es difícil imaginar que la detención de un periodista directamente vinculado a España y Francia pueda quedar fuera de la agenda política»
¿Se han puesto en contacto con usted los gobiernos español, donde usted vive, y francés, donde tiene la nacionalidad? ¿Qué esperas de ellos?
De momento, no hemos recibido ninguna comunicación oficial por parte de los gobiernos de España o Francia. Sin embargo, numerosas personas, organizaciones y asociaciones se han interesado por el caso y han trasladado informaciones y peticiones a distintos gabinetes ministeriales y diversas autoridades de ambos países. Confiamos en que tanto España como Francia mantengan un compromiso claro con la defensa de la libertad de expresión y los derechos humanos en Marruecos.
Se trata de un país vecino y un socio estratégico con el que ambos mantienen una estrecha colaboración en numerosos ámbitos. Precisamente por eso, creemos que el fortalecimiento de esta relación debe ir acompañado de un diálogo franco sobre el respeto de las libertades fundamentales. La libertad de expresión y la protección de los derechos humanos no deberían ser cuestiones secundarias, sino elementos esenciales de cualquier relación de cooperación avanzada.
Además, este miércoles y jueves el primer ministro francés realizará una visita oficial a Marruecos. En este contexto, resulta difícil imaginar que un tema como la detención de un periodista de reconocido prestigio internacional vinculado directamente a ambos países pueda quedar fuera de la agenda política y mediática. Sabemos que los periodistas que cubrirán la visita, así como diversos organismos internacionales, han expresado su preocupación tanto por este caso como por el deterioro que la situación de la libertad de prensa en Marruecos está experimentando en los últimos años.
Si Ali pudiera dirigirse a quienes siguen su caso hoy, ¿qué crees que les diría?
Estoy convencido de que Ali se dirigirá a quienes sigan su caso con el humor que siempre le ha caracterizado. El humor es una de sus señas de identidad, tanto en sus publicaciones como en sus vídeos y en su forma de entender el periodismo. Incluso en las circunstancias más difíciles ha sabido mantener esa capacidad de poner las cosas en perspectiva y denunciar la realidad con inteligencia e ironía.
Pero, más allá del humor, creo que aprovecharía para recordar a sus lectores y seguidores que existe un compromiso inalienable con la verdad. Les diría que la verdad no surge por sí sola: requiere trabajo, rigor, independencia y también valentía. El periodismo sólo puede cumplir su función cuando quienes lo practican están dispuestos a investigar, verificar los hechos y publicarlos, incluso cuando hacerlo resulte incómodo o tenga un costo personal.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí