Salud recurre ahora a Jove y Adaro para reducir esperas por mamografías en Avilés
Ana, nombre ficticio, tiene solicitada una mamografía desde los primeros días de febrero; es decir, casi medio año. Es avilesina, tiene menos de 50 años y fue su médico de familia, de un centro de salud urbano, el encargado de hacer la gestión. Se trata de una prueba preventiva que Ana realiza periódicamente –cada dos años– por antecedentes familiares. Hace apenas unos días, la avilesina recibió una llamada proponiéndole bien esperar a ser citada para una mamografía en el Hospital Universitario San Agustín (HUSA) de Avilés sin fecha a la vista bien aceptar una derivación a Jove. En este último hospital, le explicaron, la atención sería más rápida que en el HUSA, colapsado en cuanto a mamografías.
[–>[–>[–>Ana aceptó ser derivada a Jove, y agradece el trámite, aunque, por el momento, continúa de cita para la prueba de diagnóstico por imagen. Pero se cuestiona los tiempos que maneja Salud, que poco tienen que ver con los apuntados por la consejería de Salud. Desde la consejeriá de Salud certifican el relato de la avilesina:«Ante un déficit de recursos humanos puntual sí están derivando (mamografías)a Jove, en Gijón, y al Adaro, en Sama de Langreo, para evitar más demoras».
[–> [–>[–>Al tratarse de una mamografía prescrita desde Atención Primaria, su caso corresponde al tercer circuito descrito por la consejería de Salud a primeros de año, para el que la espera media se sitúa, dijeron entonces desde el Ejecutivo regional, en torno a dos meses. Ana suma casi seis meses de espera y sigue sin citar.
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El Gobierno asturiano negó a primeros de febrero que existieran deficiencias reseñables en las pruebas de control del cáncer de mama en las mujeres que ya han pasado por la enfermedad o que presentan factores de riesgo. Como mucho, puede tratarse de «errores puntuales», señalaron desde el Ejecutivo toda vez que LA NUEVA ESPAÑA recogió testimonios de mujeres (pacientes de riesgo por antecedentes de enfermedad personales o familiares) por retrasos en la realización de pruebas o en la lectura de las mismas.
[–>[–>[–>Entonces fue el consejero de Hacienda y portavoz del Ejecutivo, Guillermo Peláez quien lanzó un «mensaje de absoluta confianza y tranquilidad». Rspecto a 2021, subrayó, el sistema cuenta con «más mamógrafos, más ecógrafos y más radiólogos especialistas» y destacó que el Principado trabaja en «un plan estructural de reducción de listas» coordinado con el Servicio de Salud del Principado de Asturias (SESPA). «Seguimos reforzando recursos y protocolos para reducir al máximo estos plazos», indicó.
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Circuitos
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Peláez explicó a primeros de año los tres circuitos que existen en la sanidad asturiana para las pruebas de mamografías: pacientes ya diagnosticadas de cáncer de mama, que siguen un «circuito preferente y no existe lista de espera; las mamografías se hacen a demanda según requiera el tratamiento al que están sometidas». En segundo lugar está el programa de cribado poblacional, que beneficia a aquellas mujeres en determinado rango de edad y que tienen prescrita una mamografía con cierta periodicidad. «En sentido estricto, no se puede hablar tampoco de lista de espera porque se planifica periódicamente y se les comunica la cita». En tercera lugar están las mamografías prescritas en consulta (atención primaria o especializada). En este caso, que es el de la avilesina, la lista de espera está en torno a los dos meses. Ana lleva casi seis.
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[–>Profesionales de Radiodiagnóstico explicaron en estas páginas que en Asturias existe una «desproporción entre la demanda de exploraciones de imagen de mama y la disponibilidad de recursos para hacer frente a las mismas». En el Hospital Universitario San Agustín de Avilés el retraso en las citaciones y las derivaciones, como paliativo, a Jove y a Adaro se deben a «un déficit de recursos humanos puntual», según confirmó la consejería este lunes.
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Las mamografías son pruebas de imagen que facitan el diagnóstico de un cáncer de mama. Las posibilidades de curación de los cánceres de mama que se detectan en su etapa más precoz (in situ) son prácticamente del 100%, según explica la Asociación Española Contra el Cáncer en su web. En la enfermedad infiltrante, la extensión o estadio al diagnóstico es un factor pronóstico muy importante. En general, cuanto antes se realice el diagnóstico, más probable será la curación de la enfermedad.
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