La pediatra que atendió al bebé presuntamente maltratado no detectó lesiones anales tres días antes de su ingreso en el hospital
La pediatra del CAP Roger de Flor que atendió al bebé presuntamente maltratado en Barcelona no detectó lesiones anales en el pequeño, por lo que estas debieron de producirse durante los tres días siguientes, antes de que fuera ingresado, el 16 de marzo, en el Hospital Vall d’Hebron. Así lo han declarado este jueves ante el juez que investiga el caso la médica y la enfermera del ambulatorio que examinaron al menor, según fuentes judiciales consultadas por EL PERIÓDICO. El padre del bebé continúa en prisión, acusado de maltrato habitual, lesiones graves y agresión sexual con penetración. La madre, que también fue detenida el 18 de marzo, se encuentra en libertad después de que la Audiencia de Barcelona acordara excarcelarla.
[–>[–>[–>Los padres del bebé, que tenía seis semanas de vida cuando ingresó en Vall d’Hebron, acudieron por primera vez al CAP Roger de Flor el 10 de marzo para la revisión correspondiente al primer mes de vida. Durante ese examen, la pediatra le detectó un hematoma en el escroto. Para evaluar su alcance, la facultativa derivó ese mismo día al pequeño al Hospital de Sant Pau, donde debían realizarle una ecografía ante la sospecha de que pudiera sufrir algún trastorno de coagulación. Según explicaron los progenitores, el hematoma podía haber sido provocado por una bolsa de orina que le habían colocado anteriormente al bebé en el Hospital del Mar.
[–> [–>[–>Tres días después, el 13 de marzo, los padres volvieron al ambulatorio para conocer los resultados. La doctora que ha comparecido ante el juez ha asegurado que, al examinar al pequeño, no detectó en ningún momento las fisuras anales que los médicos de Vall d’Hebron encontraron tres días más tarde. De esta declaración se desprende la hipótesis de que las lesiones se produjeron entre el viernes 13 y el lunes 16 de marzo. Tanto la pediatra como la enfermera han querido dejar claro ante el juez que en ningún momento consideraron que pudieran encontrarse ante un caso de violencia infantil, ya que los padres se comportaron con total normalidad.
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Protocolo y detención
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El 13 de marzo, los especialistas de Sant Pau realizaron varias pruebas al bebé y lo enviaron a casa, donde permaneció durante todo el fin de semana. El lunes 16, los padres lo llevaron de nuevo al mismo hospital. Ese día, los sanitarios de Sant Pau detectaron que el bebé tenía una fractura de fémur y hematomas genitales. Fue entonces cuando se activaron las alertas y el menor fue trasladado de forma inmediata a Vall d’Hebron, centro de referencia en violencia infantil. Allí le practicaron más pruebas y comprobaron que presentaba lesiones antiguas que habían pasado inadvertidas, como fracturas en las costillas y una fuerte contusión en la frente. Debido a la fractura de fémur, el niño no podía ser movilizado con facilidad, por lo que los médicos tardaron unas horas en efectuarle un examen completo. Durante esa exploración, los facultativos detectaron las fisuras anales y, el 18 de marzo, se activó el protocolo contra la violencia infantil. Los padres fueron detenidos en el mismo Hospital Vall d’Hebron.
[–>[–>[–>Precisamente, dos de los médicos que atendieron al bebé en Vall d’Hebron, un traumatólogo y un radiólogo, han corroborado también ante el juez las lesiones que padecía. El radiólogo ha explicado que, a lo largo de su trayectoria profesional, nunca había visto unas lesiones anales como las que presentaba el niño. Respecto a la fractura de fémur, los especialistas han planteado varias hipótesis, entre ellas que pudiera haber sido provocada por una caída. Sin embargo, el pequeño no solo presentaba esta lesión, sino también otras, como las fisuras anales, las fracturas de costillas y el golpe en la cabeza (no se descarta que sea por un zarandeo brusco). Está previsto que este viernes declaren los médicos del Hospital de Sant Pau que atendieron al menor.
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