El polvo del desierto sahariano aumenta un 25% en la última década en Europa, según un estudio
Mientras los gases contaminantes procedentes del transporte, la industria y los hogares siguen disminuyendo gracias a la normativa actual, el polvo del desierto del Sahara sigue una tendencia opuesta. Según el investigador del CSIC Xavier Querol, en nuestro país, durante un tercio del año, Masas de aire llegan desde el Sahara y en la mayoría de estos días, la cantidad de partículas puede superar el límite diario recomendado, lo que supondría un riesgo para la salud.
Según los investigadores, la principal causa del fenómeno es una alteración en la circulación atmosférica que atrae masas de aire desde África hacia Europa. Así, la sequía detectada en el norte de África provoca un aumento de las emisiones de polvo del desierto. En este contexto, Kaspar Dällenbach, investigador del Instituto Paul Scherrer, precisa que este aumento también se ve favorecido por los gases de efecto invernadero que emitimos a la atmósfera asociados al calentamiento global. Esto genera por tanto sequía en determinadas regiones y una expansión de las zonas desérticas.
España es uno de los países más expuestos al polvo sahariano
Todo nuestro territorio está sufriendo intensamente las consecuencias. La región más afectada es Canarias, porque en palabras de Querol: “Los vientos alisios llevan polvo africano al Caribe«. La península también está expuesta ya que, por ejemplo, cuando hay un anticiclón en el norte de África, este flujo es impulsado directamente hacia la zona peninsular.
Datos del IDAEA-CSIC calculan que la frecuencia de episodios de polvo es mayor en Canarias, afectando al 40% del total de días del año. En el sur peninsular los días corresponden al 35%, mientras que en el noreste, entre el 25 y el 30%.
¿Cómo afecta el polvo a la calidad del aire?
Antes de este trabajo, en 2008, el IDAEA-CSIC publicó un estudio en colaboración con el Instituto de Salud Global de Barcelona en el que advertía contra una posible aumento de la mortalidad durante días con episodios de mayor cantidad de polvo africano.
Los autores de este nuevo estudio subrayan que la mejor estrategia sería establecer sistemas de alerta de altas concentraciones en todo el continente, muy similares a los utilizados para detectar episodios de contaminación en zonas urbanas.
Este organismo y el Centro de Investigaciones Tecnológicas Ambientales y Energéticas funcionan conjuntamente desde 2001 con un sistema de alerta temprana gracias a un convenio con el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. El sistema envía previsiones con 24 horas de antelación a más de 250 direcciones, incluidos hospitales. Esto permite a los grupos más vulnerables tomar medidas preventivas lo más rápido posible.
Consecuencias para la salud y medidas preventivas.
Aunque el polvo sahariano es un contaminante natural, afecta a la visibilidad, contribuye al empeoramiento de enfermedades como el asma y supone un mayor riesgo para los grupos vulnerables. Por otro lado, a nivel ambiental esto afecta la eficiencia de los paneles solares porque les es impuesta y llevada.
Los expertos recomiendan mejorar los sistemas de previsión de neblina para avisar a tiempo a la población y al personal sanitario, por ejemplo avisando en aplicaciones meteorológicas. Durante episodios intensos de polvo, las principales recomendaciones son: reducir la actividad física al aire libre, mantener las ventanas cerradas y usar mascarillas.
Síguenos en nuestro canal whatsapp y no te pierdas las últimas novedades y todas las novedades de nuestra perfil de google.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí