Cotilleos

De mi infancia recuerdo las albóndigas de mi abuela y el pescado al horno de mis padres

De mi infancia recuerdo las albóndigas de mi abuela y el pescado al horno de mis padres
Avatar
  • Publishedjulio 16, 2026



La fama y el dinero cambian a muchas personas, pero a veces Mikel Oyarzabal Sólo hace que quiera volver a casa más.

a su 29 añosel delantero de la Real Sociedad y el Selección Española Está en la cima de su carrera deportiva.

Sin embargo, detrás de los estadios abarrotados, los focos y los contratos millonarios, se esconde un simple chico de Éibar que permanece anclada en sus raíces más profundas.

Lejos del lujo y la ostentación que suele rodear al fútbol moderno, el verdadero refugio de Mikel tiene un claro protagonista, la mesa de su familia.

Para entender quién es hoy el ídolo de las multitudes, hay que viajar a su infancia. Una infancia burguesa, feliz y sin grandes alardes, donde la pelota rodaba por el asfalto antes de pisar el césped de los grandes templos europeos.

Pero si hay algo que transporta al jugador a esos primeros años de inocencia no es un trofeo, sino los aromas que desprendían el cocina de tu hogar.

En una época donde las grandes estrellas presumen de chefs privados y cenas en restaurantes con estrellas michelinOyarzabal reivindica la comida tradicional.

En unas recientes y emotivas declaraciones, el futbolista abría su corazón para mostrar su faceta más íntima y vulnerable: «De mi infancia recuerdo las albóndigas de mi abuela paterna, el filete de mi abuela materna y el pescado al horno de mis padres».

Estas palabras no son una simple anécdota culinaria; son el reflejo de un hogar estructurado, cálido y profundamente familiar. Según ha revelado el propio jugador en diversas entrevistas, su mapa emocional y gustativo está marcado a fuego por las mujeres y hombres de su casa.

Para Mikel, los grandes manjares se resumen en una santísima trinidad gastronómica: las insuperables albóndigas de su abuela paterna, el clásico e infalible filete de su abuela materna y ese pescado al horno que sus padres preparaban con mimo los fines de semana.

Quienes le conocen desde que era un niño que correteaba por las cuestas de su Eibar natal, confirman que el éxito no le ha movido ni un céntimo del suelo.

Los orígenes de Oyarzabal

«Mikel es un padre de familia.. Cuando regresa al pueblo lo que busca es tranquilidad, sentarse a la mesa con sus padres y abuelos, y disfrutar de esa normalidad que a veces te quita el fútbol», desliza una fuente muy cercana al entorno familiar del futbolista guipuzcoano.

En definitiva, a sus 29 años, Mikel Oyarzabal Ha demostrado que se puede tocar el cielo del fútbol sin olvidar de dónde vienes. Un ejemplo de humildad que nos recuerda que, a veces, el verdadero secreto del éxito no está en la estricta dieta de un deportista de élite, sino en el cariño con el que una abuela prepara un buen plato de albóndigas.



Puedes consultar la fuente de este artículo aquí

Compartir esta noticia en: