hoy cumple 59 años el actor de ‘Elf’, que rechazó 29 millones por un guion «malo»
Hay actores que buscan el Óscar con dramas desgarradores, y luego está Will Ferrell. Un actor que se convirtió en un icono navideño comiendo espaguetis con sobredosis de azúcar en Elf. Uno que desató batallas campales entre presentadores de informativos en Anchorman. Y que nos hizo llorar de risa en Hermanos por pelotas.
Hoy, 16 de julio, este genio del humor absurdo, disparatado y absolutamente carente de sentido del ridículocumple 59 años.
Lejos de ser la típica estrella de masas de la industria del cine, Ferrell ha consolidado 35 años de carrera manteniéndose fiel a un estilo único y singular: personajes egocéntricos, hilarantes, entrañablemente vulnerables. Y, sobre todo, absurdos.
Considerado un bicho raro en la industria del entretenimiento, la comedia del estadounidense desafía la lógica tradicional de Hollywood. Mientras la mayoría de artistas buscan equilibrar su carrera con papeles «serios» para ganar prestigio, él ha construido un imperio manteniéndose fiel a lo que mejor sabe hacer: la irreverencia pura.
Ryan Reynolds y Will Ferrell en ‘El espíritu de la Navidad’.
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Talento precoz para arrancar carcajadas
Coincidiendo con su cumpleaños, a las puertas de los 60, repasamos la vida de un tipo que, detrás de su imagen de niño grande, esconde una mente brillante, tanto para el espectáculo como para los negocios.
El origen de Will Ferrell ya apuntaba a la excentricidad desde el mismo momento en que llegó al mundo.
Su padre era músico de la famosa banda The Righteous Brothers, uno de los dúos musicales más influyentes de la historia del soul estadounidense en los 60.
Aunque sus dos miembros principales y las voces del grupo eran Bill Medley y Bobby Hatfield, su progenitor, Roy Lee Ferrell Jr. (quien artísticamente usaba el nombre de Lee Ferrell), fue el encargado de tocar el saxofón y los teclados en los directos de la banda.
El legado del grupo, que en 1964 lanzó You’ve Lost That Lovin’ Feelin’, quedó sellado para las siguientes generaciones gracias al cine. Su versión de Unchained Melody se convirtió en un fenómeno mundial al musicalizar la mítica escena del torno de alfarero entre Patrick Swayze y Demi Moore en la película Ghost (1990).
Ingenio desde la infancia
A pesar del éxito de la formación musical para la que trabajaba su padre, el pequeño Will no soñaba con ser artista. Pronto se percató de la inestabilidad económica de la música, por lo que deseaba un empleo de oficina convencional, y con sueldo fijo.
Afortunadamente para el mundo, falló estrepitosamente en su intento de ser una persona normal.
A los 8 años, cuando sus padres se divorciaron, Will (cuyo nombre real es John William Ferrell, aunque odia que lo llamen John) ya demostró tener un agudo sentido del humor.
Según él mismo ha relatado, cuando sus padres le dieron la noticia, miró a su hermano y le dijo: «¡Oye, ahora tendremos dos Navidades!».
En tercero de Primaria descubrió su capacidad para hacer reír a los demás. Entonces, haciendo cosas tan propias de un clown como fingir que se golpeaba la cabeza contra la pared o tropezando a propósito.
En sus años de instituto desarrolló sus habilidades como locutor escolar. En High School, con el apoyo del director, hacía sketches diarios cambiando de voz por el megáfono de la escuela.
Antes de la fama, trabajó como cajero de banco y aparcacoches. Y no ha tenido reparos en reconocer que era pésimo en ambas labores.
Mientras estudiaba periodismo en la USC, su verdadera vocación floreció: se colaba en las clases de sus amigos disfrazado de conserje solo para interrumpir y descolocar a los profesores.
Salvador de ‘Saturday Night Live’
A diferencia de casi todos sus contemporáneos, Will Ferrell jamás hizo monólogos en vivo (los stand-up tradicionales). Toda su comedia se basa en la improvisación teatral y en la creación de personajes.
Con esa fórmula llegó a Saturday Night Live (SNL). Emitido en directo por la cadena NBC desde el icónico Estudio 8H en el Rockefeller Center de Nueva York, este programa nocturno de sketches cómicos, sátira política y música en vivo se transmite todos los sábados por la noche desde su estreno, el 11 de octubre de 1975.
Sin embargo, cuando él llego al formato, en los años 90, el mítico espacio de televisión estadounidense estaba de capa caída.
Will se convirtió en el auténtico salvador del show, alcanzando tal estatus que hoy pertenece al exclusivo Five-Timers Club (el club de élite de quienes han regresado a presentar el programa al menos cinco veces).
Como curiosidad, a pesar de sus icónicos años en SNL y sus desternillantes imitaciones de George W. Bush, en su etapa como actor del programa acumuló tres nominaciones, pero jamás ganó la estatuilla.
Su magnetismo es tal que incluso las estrellas actuales se deslumbran ante su prodigio. Durante el rodaje de Barbie (2023), Ryan Gosling confesó que estaba tan nervioso por trabajar con Ferrell que apenas podía articular palabra en el set.
En la película ‘Barbie’, Will Ferrell interpreta al director ejecutivo (CEO) de Mattel.
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Ojo clínico para el dinero
Detrás del hombre que se disfraza de jugador de baloncesto semiprofesional hay un tipo con una vida personal fascinante y un imperio financiero.
Está casado desde el año 2000 con la actriz y subastadora de arte sueca Viveca Paulin. Para sorprenderla en su boda, Ferrell aprendió sueco en secreto y pronunció sus votos matrimoniales en ese idioma.
Su obsesión con la cultura de su esposa lo llevó a asistir en secreto al Festival de Eurovisión 2018 en Lisboa solo para ver los entresijos del escenario.
Tiempo más tarde, lo que vieron sus ojos sobre el certamen de música inspiró su divertida película de Netflix Festival de la Canción de Eurovisión: La historia de Fire Saga.
La película ‘Festival de la canción de Eurovisión’ fue un proyecto nacido puramente de su obsesión personal.
En la cinta, Ferrell da vida a Lars, un músico aficionado de un pequeño pueblo de Islandia que vive obsesionado con ganar el Festival de Eurovisión desde que vio ganar al grupo ABBA en el festival de 1974 cuando era un niño.
A mediados de los 2000, Ferrell entró en el selecto «Club de los 20 millones», la tarifa fija que cobraba por película.
A día de hoy, en 2026, su patrimonio neto estimado ronda los 160 millones de dólares, y gran parte de ese dinero se mueve en sectores que nadie imaginaría.
Will Ferrell, con la actriz Eva Mendes, en el plató de ‘El Hormiguero’, en 2010.
El imperio de Will Ferrell
Una de las facetas menos conocidas de Will Ferrell es la de accionista en el ámbito deportivo. A lo largo de los años, ha invertido gran parte de su capital en diversos equipos.
Invirtió en Los Angeles FC (LAFC), club que se ha convertido en la primera franquicia de la MLS en alcanzar una valoración de 1,000 millones de dólares. Además, en 2024 compró una participación del histórico Leeds United inglés.
Estas no son las únicas entidades en las que ha hecho crecer su dinero. También es cofundador de Funny or Die, la plataforma de videos de comedia que llegó a estar valorada en 300 millones de dólares antes de venderse a AMC.
Will Ferrell, con su mujer, Viveca Paulin, en Los Ángeles, en 2019.
En la actualidad, gran parte de sus ingresos actuales no proceden directamente de sus roles interpretativos, sino de producir éxitos rotundos de la televisión y el cine como la aclamada serie Succession o la película May December.
Pese a los sinsabores de la industria, Ferrell sigue siendo un espíritu indomable.
Es capaz de protagonizar anuncios del Super Bowl gratis para marcas de cerveza solo porque le divierte rodar en pueblos pequeños, o de rechazar un papel por29 millones de dólares porque no le resultaba atractiva la propuesta.
Le ofrecieron esa espectacular cifra para filmar Elf 2, pero la declinó tajantemente porque el guion le parecía «malo». Prefirió «no engañar al público» antes que llenarse los bolsillos.
Genio y figura hasta la sepultura. ¡Felices 59, Will!
Secretos y excentricidades de Will Ferrell
Will Ferrell, con Penélope Cruz y Ben Stiller, en el estreno de ‘Zoolander 2’.
6 premios Emmy… y ninguno como actor
Aunque parezca increíble, ninguno de los seis premios Primetime Emmy de Will Ferrell es por su trabajo como actor. Todos los ha ganado en su faceta oculta como productor ejecutivo.
Sus galardones se reparten entre tres estatuillas por la aclamada serie dramática ‘Succession’, dos por los especiales televisivos ‘Live in Front of a Studio Audience’ y una por la comedia ‘Quiz Lady’.
Casi se intoxica en ‘Elf’
Para dar vida al tierno elfo Buddy, tuvo que comer cantidades industriales de dulces. ¿El resultado? Terribles dolores de cabeza e insomnio durante todo el rodaje.
Mansión en Los Ángeles
Su residencia principal es una propiedad de 2.3 hectáreas en Hollywood Hills que le compró directamente a Ellen DeGeneres por casi 10 millones de dólares.
El ‘Frat Pack’
Will Ferrell formó parte del llamado Frat Pack, el apodo que la prensa dio al grupo de actores cómicos que dominaron los años 2000 (junto a Ben Stiller, Vince Vaughn, Steve Carell, Jack Black y los hermanos Wilson).
Improvisación pura
La mítica escena de la batalla en el callejón de ‘Anchorman’ fue improvisada casi en su totalidad en el momento. Lo mismo ocurrió en ‘Blades of Glory’: la icónica escena donde canta ‘My Humps’ fue una decisión de último minuto tomada el mismo día de rodaje.
El origen de Mugatu
El estrafalario nombre de su villano en ‘Zoolander’ fue un invento de Ben Stiller, quien se basó en Mugato, un monstruo alienígena de la serie clásica de Star Trek.
Una enemistad pública
Durante más de una década, su pareja de oro fue el director Adam McKay. Su amistad y sociedad profesional se rompió cuando McKay decidió contratar a John C. Reilly para una serie de HBO en lugar de a Ferrell, sin avisarle primero.
El peor firmando autógrafos
En 2007, la revista ‘Autograph’ lo nombró el peor firmante de Hollywood. ¿El motivo? Solía burlarse de los cazadores de firmas o los ignoraba con elegancia cómica.
Su película favorita
Su largometraje ‘de cabecera’ de todos los tiempos es el drama bélico Patton (1970).
Un discurso épico
Para la posteridad quedará su imborrable discurso de graduación en la USC en 2017. En lugar de dar los típicos consejos solemnes y emotivos, Ferrell decidió que la mejor manera de despedir a los miles de estudiantes universitarios era cantando a todo pulmón I Will Always Love You de Whitney Houston.
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