«Los nuevos hallazgos en la Villa de La Estaca hablan de la profunda romanización que vivió Asturias»
«La riqueza de los hallazgos en la villa de San Martín de La Estaca demuestra que la romanización de Asturias fue mucho más profunda de que siempre nos han contado. Con un poco de impulso podríamos comprender mucho mejor cómo se estructuraba la Asturias antigua». Así lo explicó ayer en el Club LA NUEVA ESPAÑA el arqueólogo Juan Ramón Muñiz, director de las excavaciones en el yacimiento de Las Regueras, donde el equipo acaba de descubrir un nuevo camino que unía dos edificios, a la par que unas tumbas de origen medieval, ligadas a la antigua iglesia bajo la advocación de San Martín.
[–>[–>[–>La nueva campaña de excavaciones, que culmina este fin de semana, ha documentado ya dos metros cuadrados de un pavimento que corresponde a una vía de comunicación interna entre edificios. «No es una calzada romana ni un camino público», aclaró Muñiz. Se trata de un camino construido para conectar dos edificios de la villa, ligeramente elevado para facilitar la evacuación del agua y realizado con materiales de diversa procedencia. Los arqueólogos prevén ampliar la excavación para conocer su recorrido completo, tal como explicó. El hallazgo se suma a la excavación del muro meridional del edificio localizado este año y permite comprender mejor la organización del asentamiento. Los investigadores trabajan sobre una batería de habitaciones alineadas cuyo final aún se desconoce y de donde, todo apunta, procedía el primer mosaico descubierto en el yacimiento. Muñiz situó la villa dentro del contexto histórico de la romanización de Asturias. Recalcó que el enclave se encuentra en el itinerario que comunicaba Lucus Asturum con Lucus Augusti, un corredor jalonado por importantes villas romanas como las de Valduno o Paladín, también en Las Regueras.
[–> [–>[–>La historia moderna del yacimiento comenzó mucho antes de las excavaciones actuales. Era conocido ya desde 1845, aunque el episodio decisivo llegó en 1958, cuando la adaptación de un camino para permitir el paso del camión de recogida de la leche sacó a la luz el célebre mosaico. Tres años después, Francisco Jordá dirigió una amplia campaña arqueológica de la que procede el calco realizado por Magín Berenguer. «El mosaico original no llegó a exhibirse hasta 2011, después de una compleja reconstrucción en la que se echaron en falta numerosas teselas descolocadas con el paso del tiempo. La restauración puede contemplarse hoy en el segundo piso del Museo Arqueológico de Asturias», resaltó Muñiz a lo largo del acto, que contó con la presencia del director general de Cultura y Patrimonio del Principado, Pablo León, y la directora del Museo Arqueológico de Asturias, María Antonia Pedregal. Uno de los momentos que marcó un antes y un después en la investigación fue el descubrimiento de un segundo mosaico decorado con una cruz gamada o esvástica, un motivo ornamental habitual en el mundo romano, según relató Juan Ramón Muñiz. La noticia impulsó la creación de la Asociación de Amigos de la Villa Romana de La Estaca.
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Juan Ramón Muñiz anunció que el equipo publicará próximamente un estudio sobre el significado de este mosaico, cuyos autores «trabajaban como auténticos orfebres, colocando una a una las pequeñas piezas. Hay partes ejecutadas por una sola mano», explicó. Las campañas de 2024 permitieron identificar las termas privadas de la residencia señorial. Los arqueólogos localizaron los vestuarios, la piscina de agua fría y el recorrido del circuito termal siguiendo el trazado de los muros. «Buscamos los indicios que nos permitan interpretar la función de cada estancia. También entonces existían modas arquitectónicas», señaló el director de la excavación.
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