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El Hispano-Suiza J12 con carrocería Pourtout, proyecto de restauración en Bring a Trailer

El Hispano-Suiza J12 con carrocería Pourtout, proyecto de restauración en Bring a Trailer
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  • Publishedjulio 17, 2026



Sin el motor en marcha, sin carburadores y con la transmisión completamente desmontada. Así es como se subastará en Bring a Trailer Hispano-Suiza J12 Chasis 28452, un proyecto de restauración tan monumental como el V12 de 9.425 cc que duerme bajo su largo capó. La oferta, sin precio de reserva, pone a prueba el apetito del coleccionista más atrevido por uno de los automóviles de antes de la guerra más lujosos jamás concebidos.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: El J12 representa la cima de Hispano-Suiza, con un V12 de 9,4 litros y sólo se produjeron 120 chasis. Este ejemplar conserva el motor y la carrocería Pourtout originales que, aunque trasplantados, son antiguos y están documentados.
  • No te lo puedes perder: El chasis 28452 nunca se completó en la década de 1930; Permaneció desnudo hasta los setenta años. Su carrocería actual deriva de un H6B de 1924, obra de uno de los mejores carroceros franceses.
  • Cifras y cita: No hay subastas de reserva en Bring a Trailer. El motor está presente pero faltan carburadores y componentes auxiliares; La caja de cambios manual de tres velocidades se suministra desmontada. Se desconoce el estado del interior del V12.

Un marco que ha esperado décadas para vestirse

La odisea del chasis 28452 comenzó en la fábrica que español-suizo Tenía en Barcelona, ​​donde se cree que fue montado hacia 1933. Por motivos que no aclaran los archivos, se paró el montaje y el chasis quedó incompleto, sin carrocería y con un número de serie fuera de la secuencia habitual. Permaneció así durante más de tres décadas, hasta que un comprador lo compró en 1965 y, diez años después, le instaló una transmisión. En 1976 finalmente recibió un cuerpo: una pieza que Derrame de carrocería que había construido a principios de la década de 1930 para un Hispano-Suiza H6B de 1924. El trasplante transformó el diseño en un híbrido fascinante, un J12 vestido con un traje prestado pero de diseño impecable.

Una vez completado el decorado, el coche pasó varios años en el museo del automóvil del castillo de Aalholm en Dinamarca, propiedad de Johan von Raben-Levetzau. En 1989 cruzó el Atlántico hasta Michigan, donde un coleccionista lo mantuvo almacenado durante 34 años. Durante esta prolongada hibernación, el propietario sacó algunas piezas para utilizarlas en la restauración de otras Hispano-Suizas. Tras cambiar de manos en 2025, el actual vendedor lo compró hace apenas un mes y lo puso a subasta tal cual: un lienzo en blanco para el restaurador que tenga los medios y la paciencia necesarios.

La documentación que acompaña al coche es, como el propio vehículo, una mezcla de certezas y enigmas. El título de Pensilvania lo describe como un modelo de 1933 y el bloque del motor lleva la fecha de producción del 22 de febrero de ese año. Sin embargo, el número de chasis no corresponde a la serie normal y se sabe que el chasis quedó sin terminar en ese momento. EL Traiga una ficha para el poste del remolque detalla estas circunstancias y confirma que el coche se vende con muchas piezas desmontadas, incluida la caja de cambios de tres velocidades y varias marchas.

El V12 aeronáutico de 9,4 litros y 220 CV

Marc Birkigt, ingeniero jefe de Hispano-Suiza, concibió el motor J12 aplicando los principios de sus legendarios motores de avión. El resultado fue un V12 de 9.425 cc con distribución OHV y bloque de aluminiosiete soportes de caja, doble encendido magnético Scintilla y dos bujías por cilindro. La fábrica declaraba 220 CV a 3.000 rpm, cifra que, en 1933, convirtió al J12 en uno de los coches más potentes del mundo. Sin embargo, el ejemplar en cuestión carece de carburadores y varios componentes auxiliares, y se desconoce el estado de sus piezas internas. El bloque está presente, pero cualquier intento de iniciarlo requerirá una reconstrucción completa.

Un detalle que añade intriga es la numeración de los motores. El tapón de llenado de aceite lleva el número 321037, referencia que, según los especialistas, también aparece en el motor de otro chasis J12 superviviente. Esta duplicidad, sumada a lo inusual del marco, transforma la trazabilidad del ejemplar en un rompecabezas que los futuros custodios deberán resolver.

La carrocería Pourtout: un trasplante tradicional

La carrocería que 28452 ve hoy proviene de los talleres de Derrame de carrocería en Bougival, Francia, a principios de los años 1930. Fue fabricado para un H6B de 1924, un encargo que demuestra el respeto que los propietarios de la época tenían por el carrocero francés. Pintada en tonos beige y caoba, la carrocería de dos puertas muestra una elegancia discreta, con faros Marchal, una mascota cigüeña encima del radiador y un capó con bisagras centrales y cinco trampillas de ventilación a cada lado. Las llantas de radios de 18 pulgadas, pintadas de negro con tapacubos brillantes, calzan neumáticos Denman de banda blanca.

Los interiores, revestidos de cuero color canela, conservan el salpicadero de madera con instrumentos Jaeger (velocímetro de 150 km/h, tacómetro de hasta 8.500 rpm, reloj e indicadores de aceite y amperaje), pero faltan los pedales, la palanca de cambios, el freno de mano y las manillas de las ventanillas. Aparecen cables sueltos bajo el salpicadero y los tambores de freno, herederos de la transmisión servoasistida diseñada por Hispano-Suiza, siguen en su sitio aunque sin sus tirantes. El cuentakilómetros marca 32.000 kilómetros, una cifra que, como casi todo en este coche, hay que tomar con escepticismo.

Un Hispano-Suiza J12 es, en sí mismo, una declaración de principios. Pero uno con el cuerpo de Pourtout, incluso si es prestado, eleva las apuestas al territorio del museo.

Subasta sin reserva: oportunidades y desafíos

que un Hispano-Suiza J12 salir a subasta sin un precio de reserva es un hecho poco común. La mayoría de los ejemplares supervivientes (sólo unas pocas docenas de los 120 marcos producidos) están en manos de colecciones institucionales o de particulares que no los distribuyen. El valor de un J12 con carrocería original y en funcionamiento puede superar fácilmente el millón y medio de euros, pero este ejemplar, con su identidad híbrida y su estado de desmontaje, avanza por un terreno incierto.

Para el comprador, el proyecto requiere una inversión a largo plazo. Restaurar un motor V12 de esta complejidad puede requerir la producción de piezas únicas y la intervención de especialistas mecánicos de antes de la guerra. La carrocería, a pesar de la firma de Pourtout, no es la que correspondería a un J12, que – en los círculos más puristas – podría restar puntos en el futuro. competiciones. Ahora, la rareza del conjunto, el pedigrí del carrocero y la oportunidad de revivir un Hispano-Suiza que nunca corrió como tal en su día, hacen que esta subasta sea recordada por el mercado.

Quien se lleva este J12 no está comprando un coche terminado, sino la posibilidad de cerrar una historia que quedó inconclusa hace noventa años.

Se valorará la oferta de Bring a Trailer, sin reservas. Mientras tanto, el chasis 28452 espera en North Salem, Nueva York, con sus secretos bajo el capó y la promesa de un renacimiento que sólo un coleccionista con los medios, el conocimiento y una cierta cantidad de romance puede realizar.



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