EEUU e Irán regresan a la vía militar con la amenaza de una guerra a gran escala
– Europa Press/Contacto/Graeme Sloan – Pool vía CNP
MADRID, 18 julio (EUROPA PRESS)-
Estados Unidos e Irán han reanudado las hostilidades en los últimos días tras el aumento de la tensión en el Estrecho de Ormuz, motivado por disputas por la gestión de las rutas marítimas y acusaciones cruzadas de incumplimiento del preacuerdo firmado en junio. Esta nueva escalada deja la tregua alcanzada en abril prácticamente en letra muerta y alimenta el riesgo de un retorno a un conflicto mayor.
En el centro de la disputa está el texto mismo del acuerdo firmado hace un mes entre Washington y Teherán. Su redacción y, sobre todo, las diferentes interpretaciones de su alcance han alimentado las fricciones en torno al Estrecho de Ormuz, donde Irán sostiene que el pacto refuerza su soberanía y su capacidad de controlar la ruta marítima estratégica.
«La República Islámica de Irán tomará las medidas necesarias, haciendo todo lo posible, para garantizar el paso libre y seguro de los buques mercantes, durante un período de sólo 60 días, desde el Golfo Pérsico hasta el Mar de Omán y viceversa», afirma el punto cinco del acuerdo, que se ha convertido ahora en el principal foco de controversia entre Teherán y Washington.
Mientras Estados Unidos interpretó esta cláusula como un gesto para facilitar la reapertura del estrecho estratégico, la República Islámica sostiene que el texto reconoce y consolida su control exclusivo sobre ese corredor marítimo.
A esto se suma la expectativa de que Irán mantenga conversaciones con Omán «para definir la futura administración y los servicios marítimos en el Estrecho de Ormuz», una disposición que, desde la perspectiva iraní, refuerza aún más su papel en la gestión del paso, mientras sus detractores consideran que altera el equilibrio anterior frente a las aspiraciones de Irán de imponer tasas a los barcos que cruzan el paso por servicios y compensaciones medioambientales, cargos que las autoridades iraníes evitan llamar peajes.
El intento de varios buques mercantes de cruzar por rutas no consensuadas con Teherán ha provocado que salten chispas en el estratégico paso, siendo cuatro de estos buques atacados por la Guardia Revolucionaria al entender que es la respuesta adecuada a una violación del acuerdo firmado con Estados Unidos, quien a su vez ha dado por roto el pacto y ha retomado sus ataques militares con intensos bombardeos contra el sur de Irán, en particular zonas costeras e islas desde las que las fuerzas iraníes amenazan la navegación internacional por el estrecho.
Convertido en la principal arma de presión de Irán para detener la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, el Paso de Ormuz ha experimentado desde entonces una escalada militar que ha culminado con la reimposición por parte de Estados Unidos del cierre perimetral establecido en la región durante la ofensiva y que busca bloquear los puertos y barcos iraníes.
Desde entonces, ambos bandos han llevado la escalada bélica al límite, con un intercambio de ataques durante casi una semana y una intensa campaña de bombardeos sobre la República Islámica que ha dejado más de una treintena de civiles muertos. Teherán, por su parte, ha respondido con nuevos ataques contra países vecinos que albergan bases militares estadounidenses y que, según las autoridades iraníes, juegan un papel clave en el lanzamiento de la ofensiva.
AMENAZA DE UNA NUEVA GUERRA TOTAL
Mientras Pakistán y Qatar, principales mediadores entre Washington y Teherán, exigen un alto el fuego inmediato e instan a ambas partes a retomar el diálogo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a recurrir a una retórica especialmente beligerante para presionar a Irán. El presidente estadounidense ha advertido de que la campaña de bombardeos «continuará» hasta que Teherán diga «ya basta» y ha insistido en que las autoridades iraníes deben sentarse a negociar un acuerdo definitivo.
Aunque afirma haber logrado objetivos militares y haber reducido significativamente las capacidades de la República Islámica, Trump se enfrenta a un escenario de bloqueo en torno al Estrecho de Ormuz. En este contexto, sostiene que «la única manera de negociar» con el liderazgo iraní es «a través de la fuerza» y ha vuelto a insinuar la posibilidad de una escalada hacia un conflicto de mayor intensidad, señalando que los próximos objetivos serían infraestructuras críticas cuya destrucción afectaría directamente a la vida cotidiana de la población iraní.
«La próxima semana será muy mala» para los iraníes porque será «el turno de las centrales eléctricas» y de los puentes, afirmó esta semana en una entrevista con la cadena Fox. «Vamos a tumbar todas sus plantas. Vamos a tumbar todos sus puentes, a menos que se sienten a la mesa y negocien», afirmó, antes de sostener que, en su opinión, Teherán «no tiene otra opción» que llegar a un acuerdo.
Del lado iraní, las autoridades sostienen que, tras las supuestas violaciones del acuerdo por parte de Estados Unidos, ya no existen las condiciones para retomar las negociaciones. En este contexto, consideran que, una vez pasado el foco global del Mundial de fútbol organizado por Estados Unidos, Trump intentará reavivar el conflicto con una nueva fase de la ofensiva, más intensa y diversificada, que incluiría, además de bombardeos, asesinatos selectivos, ciberataques, operaciones de desestabilización interna e incursiones transfronterizas, con especial atención a los grupos armados kurdos y otros actores presentes en la frontera con Irak.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí