Keiko, la saga de Fujimori en Perú
Y a la cuarta va la vencida. Keiko Fujimori ha tenido que esperar quince años hasta lograr la presidencia del Perú. Ha salido elegida en un escrutinio muy ajustado. Apenas 49.641 votos más que su oponente, el izquierdista Roberto Sánchez. Cuando la presidenta electa asuma oficialmente el cargo, este 28 de julio, gobernará un país dividido y sumido en una grave crisis institucional. Desde que el fallecido y exconvicto Alberto Fujimori, padre de Keiko, ocupó por primera vez la Casa de Pizarro -de eso hace ya 36 años- Perú ha tenido trece presidentes, catorce si contamos a Keiko. De todos ellos, cinco han acabado en la cárcel.
[–>[–>[–>Fujimori padre alcanzó la presidencia en 1990 tras derrotar en segunda vuelta al novelistas Mario Vargas Llosa, entonces representante de la élite económica de país. Fujimori heredó de su antecesor, el izquierdista Alan García, un país en ruinas. La economía había tocado fondo y varios grupos armados operaban en el país. El maoísta Sendero Luminoso y el procastrista Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), además de los cárteles del narcotráfico y un grupo paramilitar surgido del propio Estado, el conocido como comando Rodrigo Franco. El caos estaba servido.
[–> [–>[–>Fujimori, de origen japonés -aunque la élite le llamaba despectivamente ‘el chino’- mostró muy pronto su perfil más autoritario. Dos años después de asumir el cargo dio un autogolpe y disolvió el Congreso. Desde entonces se hizo amo y señor del Perú. Durante sus diez años de presidencia recuperó y estabilizó la economía. Ese fue uno de sus grandes logros, además de desarticular a los dos grupos guerrilleros del país. La guerra interna de Perú duró veinte años, desde 1980, y se saldó con cerca de 24.000 personas fallecidas y desaparecidas y más de medio millón de desplazadas forzosas. La gran mayoría de civiles muertos fueron asesinados por el grupo maoísta y por el Ejército.
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Captura de Abimael Guzmán
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Fujimori logró capturar al líder de Sendero, el mesiánico Abimael Guzmán. La imagen del conocido como ‘presidente Gonzalo’ vestido de presidiario y encerrado en una jaula dio la vuelta al mundo. También encabezó los noticiarios el asalto de las fuerzas de seguridad peruanas a la embajada de Japón en Lima, que cuatro meses antes había sido tomada por un comando del MRTA. Los guerrilleros mantuvieron secuestradas en su interior a cerca de cien personas. Fujimori se paseó por las instancias de la embajada entre los cadáveres de los catorce guerrilleros muertos durante el asalto.
[–>[–>[–>El éxito de las dos operaciones y, sobre todo, la buena marcha de la economía ayudaron a que gran parte de la élite del país se subiera al carro del fujimurismo. Hasta que estalló un gran escándalo de corrupción que forzó al mandatario a dimitir. A los cargos de corrupción se sumaron los de violación de los derechos humanos por los asesinatos cometidos durante su mandato por un grupo paramilitar surgido del servicio de inteligencia del país y por la esterilización forzada más de 200.000 mujeres para controlar la natalidad. Fujimori fue condenado a 25 años de prisión. Se le permitió salir de la cárcel en diciembre de 2023 y falleció siete meses más tarde.
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Keiko tiene a su padre como referente y abraza el neoliberalismo como política económica. También ha prometido «mano dura» para hacer frente a la inseguridad que sufre el país andino. Perú es víctima de un alto grado de delincuencia. La tasa de homicidios llegó a 10.7 por cada 100.000 habitantes en 2025 (en España fue del 0,78). La presidenta electa se ha mostrado partidaria de construir megacárceles como las de Nayib Bukele en El Salvador y que el Ejército se una a las fuerzas policiales en las labores de seguridad en las calles.
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[–>‘Vuelve el orden’
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Durante la campaña electoral, Keiko popularizó el eslogan ‘Vuelve el orden’, en referencia no solo a la seguridad sino también a la inestabilidad política que ha vivido el país durante los últimos años. Solo siete de los trece presidente que ha tenido Perú desde 1990 han sido electos, el resto lo han sido por sucesión constitucional, es decir, para cubrir el vacío por destitución o dimisión del mandatario de turno. De estos últimos, el más breve en el cargo ha sido Manuel Merino, que duró en el sillón presidencial solo cinco días.
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El dato más preocupante es que, además de Alberto Fujimiori, otros cuatro expresidentes han sido condenados en firme a prisión, otro cumple arresto domiciliario y otros dos están bajo investigación judicial por corrupción. Alan García, por su lado, que presidió el país en dos ocasiones, se suicidó en su casa antes de que lo detuvieran acusado también de recibir suculentos sobornos.
[–>[–>[–>Hace diez años que ningún presidente peruano ha logrado acabar su mandato. El último en hacerlo fue Ollanta Humala que culminó sus cinco años como jefe del Estado en 2016. Hoy Humala cumple condena en la prisión de Barbadillo, un penal habilitado para acoger exclusivamente a presidentes del país y que estrenó Alberto Fujimori en 2007.
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