El giro geopolítico del nuevo Gobierno de Honduras desata la ira de Rusia y China
Dos elevadas torres acristaladas de 24 pisos, cuya construcción se materializó durante el mandato del expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández, conforman el denominado Centro Cívico Gubernamental (CCG), un vasto complejo de oficinas sito en el bulevard Juan Pablo II, en Tegucigalpa. Concebido como solución para agrupar en un mismo espacio físico a una cuarentena de instituciones gubernamentales y aliviar así la presión urbanística que estas ejercían sobre el centro histórico de la capital hondureña, es lugar de trabajo de unos 10.000 funcionarios que acuden a diario a estas dependencias.
[–>[–>[–>Al tratarse de un complejo gubernamental, quienes alli desarrollan sus carreras profesionales poseen, en su mayoría, nacionalidad y pasaporte hondureño, un principio o regla no escrita que, no obstante, durante el mandato de la anterior presidenta de Honduras, Xiomara Castro, experimentó una significativa excepción: en el denominado Departamento de Planificación, bajo la batuta del ministro Ricardo Salgado, alrededor de «una treintena de ciudadanos venezolanos», según el periodista local Óscar Estrada, realizaron allí trabajos nunca especificados.
[–> [–>[–>Otras fuentes sin confirmar amplíaron el espectro de naciones presentes en el CCG y aseguraron que dicho contingente también incluía individuos de Cuba e incluso de Rusia, ambos aliados de Caracas. Fue, a fin de cuentas, una ‘presencia extranjera’ que acabó siendo admitida públicamente por el propio ministro en una entrevista televisiva y que en su día generó gran polvareda. Porque desde ese sector del Estado hondureño, según investigaciones recientes, se espiaba regularmente a la oposición y se lanzaban ataques contra sus miembros, muy al estilo de lo que se aplica habitualmente en Rusia, Nicaragua o la Venezuela chavista, contra las disidencias.
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La presencia en el Ejecutivo anterior de Gerardo Torres Celaya, vicecanciller de Relaciones Exteriores aunque también antiguo corresponsal de la cadena rusa RT, televisión hoy vetada en Europa y EEUU por su contenido propagandístico y desestabilizador; o los trabajos en el área de comunicación de Casa Presidencial que, según fuentes periodísticas hondureñas, realizaba David de la Paz, director del Servicio Gráfico del servicio en español de la agencia oficial china de noticias Xinhua -extremo que el propio interesado no ha querido confirmar o desmentir a EL PERIÓDICO- constituyen una prueba adicional de la imbricación de los representantes e intereses de Pekín y Moscú en el Estado hondureño bajo la anterior presidenta, de ideología izquierdista.
[–>[–>[–>Imagen del Centro Cívico Gubernamental en Tegucigalpa. / El Periódico
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La victoria de Nasri Asfura, del derechista Partido Nacional, en los complicados comicios celebrados el pasado 30 de noviembre, ha cortado de raiz la penetración rusochina en el Estado hondureño, el segundo de mayor tamaño en Centroamérica. Durante la campaña electoral, tanto Asfura como Salvador Nasralla, el segundo candidato opositor, de tendencia liberal y centrista, habían planteado a la ciudadanía revertir el establecimiento de relaciones diplomáticas con China materializado por el Ejecutivo de Castro en 2023, dados los magros resultados económicos y de inversión que dicha alianza había aportado al país. Al mismo tiempo, hablaban de reconocer de nuevo diplomáticamente a Taiwán, destino hasta 2022 de una de las principales fuentes de divisas del país centroamericano: las exportaciones de camarón.
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Con Asfura como flamante jefe del Estado, el reposicionamiento respecto a Pekín no ha sido el único movimiento tectónico de carácter geopolítico que han emprendido las nuevas autoridades hondureñas. El presidente ha iniciado una aproximación a la UE, enfrentada a Rusia a raíz de la guerra de Ucrania, que se ha materializado en una reciente visita a la ciudad de Kiev en guerra, donde se entrevistó con su homólogo Volodímir Zelenski. Un precedente que podría servir de ejemplo a otros líderes de Latinoamérica, una región del mundo en la que el Kremlin lleva tiempo invirtiendo ingentes recursos para expandir su influencia e impulsar gobiernos afines o no beligerantes.
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[–>Según fuentes con acceso al Ejecutivo de Asfura, Pekín ha amenazado con «ataques cibernéticos» contra instituciones de Honduras en el caso de que el país rompa relaciones diplomáticas y reconozca de nuevo a Taiwán como único representante de la nación china. De momento, según la periodista local Yarely Madrid, Asfura está calibrando el tema y «no ha prometido» nada en firme a los sectores económicos del país que más presionan en favor de recuperar los vínculos con Taiwán. En los mentideros políticos de Tegucigalpa, no se descarta que el presidente opte finalmente por una situación intermedia que no provoque una reacción airada del Gobierno chino y a la vez atraiga inversiones desde EEUU y Europa. «Sería posible el establecimiento de una ‘Oficina Económica y Cultural de Taipei’, similar a la que existe en México; China no ejerce tanta presión en estos casos», apunta la reportera Madrid.
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Más ampollas si cabe ha levantado la visita de Asfura a Kiev, la capital ucraniana, suscitando un aluvión de bulos y noticias manipuladas en los medios de comunicación afines al anterior Gobierno, siguiendo estrategias y técnicas ya empleadas por la propaganda rusa en otros escenarios del mundo. «Ha sido una cobertura beligerante, que buscaba la desestabilización del país», ha denunciado el investigador Raul Ortiz, experto en desinformación en la publicación ‘Expediente Abierto’.
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El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, da la bienvenida a Kiev a su homólogo de Honduras, Nasry Asfura. / Sergey / Efe
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En el apartado de bulos, Ortiz ha citado como ejemplo la equiparación del viaje a «una declaración de guerra a Rusia», con algunos medios prorrusos como ‘Libertad Digital’ asegurando que ello implicaba también «el envío de tropas hondureñas a Ucrania». Semejante posibilidad «jamás» ha sido discutida, ha enfatizado el experto mexicano en desinformación, al tiempo que ha recordado que si un bando en liza en la guerra de Ucrania ha sido acusado de alistar a soldados hondureños mediante engaños y enviarlos al frente a combatir, ha sido Rusia, tal y como sucede en otros países de la región.
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Toda esta escalada verbal demuestra, una vez más, la gran relevancia que tuvieron las elecciones presidenciales celebradas en noviembre pasado en el pequeño país centroamericano. Tal y como reflejaron en su día expertos y periodistas, en esos comicios no solo se eligió a un presidente y se decidió la composición de un Parlamento, sino también se dirimió un choque geopolítico de gran calado que implicaba, por un lado a la alianza antiliberal entre China y Rusia, y por otro a las democracias occidentales, incluyendo a la UE. «El proyecto (del anterior Gobierno) era llevar al país a una senda similar» a la que ha generado regímenes autoritarios y dinásticos en países como «Nicaragua, Venezuela y Cuba«, los principales aliados de Rusia en la región, ha destacado Estrada. «Y es una aspiración que sigue viva», a juzgar del comportamiento de individuos y medios próximos al bando que perdió en las elecciones, viene a concluir.
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*Reportaje elaborado durante una visita de trabajo a Honduras organizada por la delegación de la UE para participar en seminarios sobre desinformación extranjera.
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