Toyota, BMW y Repsol prueban en España la gasolina sintética con un sobrecoste de solo 9 céntimos
En España ya circula un proyecto piloto con vehículos Toyota y BMW que utilizan gasolina sintética Repsol, neutra en CO2 y con un coste adicional en el surtidor difícil de sumar. 9 centavos el litro el de la gasolina convencional. La prueba, en la que también participa Bosch, tiene como objetivo recopilar datos sobre el uso de combustibles electrónicos en condiciones reales de tráfico y allanar el camino hacia una descarbonización que no dependa exclusivamente del coche eléctrico.
La gasolina utilizada, denominada Nexa 95, es un combustible 100% renovable producido por Repsol a partir de biomasa y aceites usados. Según explican detalladamente las empresas implicadas, para su producción se utiliza energía renovable, lo que la convierte en neutra en carbono durante todo su ciclo de vida. Bosch asume el papel de certificar esta neutralidad, rastreando la huella de CO2 desde la producción en las fábricas de Repsol hasta la combustión en los motores de los vehículos. 20 vehículos que componen la flota de pruebas.
¿Qué es la gasolina Nexa 95 y cómo se produce?
Nexa 95 es un combustible sintético de origen biogénico obtenido mediante procesos avanzados de refinado a partir de materias primas renovables. A diferencia de los e-combustibles obtenidos mediante electrólisis y captura de carbono, este desarrollo de Repsol utiliza residuos orgánicos y aceites usados para crear una gasolina que puede utilizarse en cualquier motor de combustión sin necesidad de adaptaciones mecánicas. La fórmula, ya disponible en su red de estaciones de servicio, es compatible con los motores actuales y prometidos una reducción drástica de las emisiones sin renunciar a las infraestructuras de repostaje que conocemos.
El precio en el surtidor es solo 9 centavos el litro arriba de la gasolina convencional 95, una diferencia sensiblemente menor que la utilizada en otros pilotos de combustible sintético, donde los costes adicionales pueden duplicar o triplicar el precio final. Esta cercanía de costes es una de las claves que las marcas de coches y la petrolera quieren validar en condiciones reales de tráfico, analizando el consumo, el comportamiento de los motores y la huella de carbono real en trayectos urbanos e interurbanos.
La flota de prueba está formada por una veintena de coches Toyota y BMWdos fabricantes que han mantenido una apuesta decidida por la hibridación y la combustión eficiente como complemento a la electrificación. Durante varios meses estos vehículos circularán con Nexa 95 mientras se monitorean los parámetros de emisiones, desempeño y degradación del combustible.
El desafío de la producción a gran escala y el papel de los combustibles electrónicos
La gran pregunta que se cierne sobre esta iniciativa es la capacidad real de la industria para escalar la producción. combustibles renovables hasta los volúmenes pertinentes para el parque de vehículos. Estimaciones de consultoras energéticas apuntan a que, con la tecnología actual, los costes de producción y la disponibilidad de materia prima limitarían su cuota de mercado a un pequeño porcentaje del consumo total de gasolina en los próximos años. Sin embargo, cada avance en la eficiencia de los procesos y la disponibilidad de biomasa sostenible acerca el momento en que los combustibles sintéticos puedan desempeñar un papel complementario a la electrificación, especialmente para los vehículos sin fácil acceso a un cargador y para la inmensa flota en carretera que seguirá funcionando con un motor de combustión durante décadas.
La gasolina renovable ya existe y cuesta sólo unos centavos más; El verdadero desafío es producirlo a una escala suficiente para alimentar los millones de automóviles que seguirán circulando con motores de combustión.
A nivel regulatorio, la Unión Europea ha dejado la puerta abierta a los combustibles sintéticos más allá de 2035, lo que da un horizonte de certidumbre a proyectos como el que ahora experimenta Repsol con Toyota y BMW. Mientras tanto, la industria del automóvil sigue dividida entre quienes apuestan todo por los vehículos eléctricos de batería y quienes, como los participantes en este proyecto piloto, defienden una neutralidad tecnológica esto también incluye los combustibles electrónicos como herramienta de descarbonización.
Para el conductor particular la noticia tiene una lectura práctica inmediata. El hecho de que un combustible renovable como el Nexa 95 ya esté disponible en algunas gasolineras Repsol a un precio casi idéntico al de la gasolina fósil significa que, si se generaliza, el repostaje consciente del clima no supondrá un esfuerzo económico adicional. Los propietarios de vehículos con motor de combustión -la gran mayoría del parque español- podrían reducir su huella de carbono sin cambiar su coche ni sus hábitos de repostaje, siempre y cuando el suministro de combustibles renovables llegue a la distribución masiva.
📊 Las claves de las novedades
- Cifras a tener en cuenta: coste adicional de 9 céntimos por litro respecto a la gasolina 95 convencional; flota de 20 vehículos Toyota y BMW; Combustible 100% renovable con cero emisiones de CO2; Certificación Bosch durante todo el ciclo de vida.
- Cómo te afecta: Ofrece una visión de un futuro en el que repostar un coche de combustión con la garantía de bajas emisiones no supondrá un coste adicional significativo. Si la producción aumentara, los conductores podrían reducir su huella de carbono sin cambiar de vehículo ni de infraestructura de combustible.
- También debes saber: La Unión Europea contempla la compatibilidad de los motores de combustión con combustibles sintéticos sin emisiones de carbono más allá de 2035, lo que asegura la viabilidad regulatoria a largo plazo de esta tecnología.
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