El precio del cereal se dispara en julio por la geopolítica
Cuando las tareas de recolección están en pleno desarrollo en la mitad norte peninsular, los precios de los cereales han experimentado importantes subidas en las últimas semanas, tanto en el mercado interior como en los principales mercados internacionales, debido a la confluencia de una serie de factores. Empezando por lo ocurrido en el exterior, el gran protagonista durante los últimos siete días fue el trigo, lo que a su vez hizo subir los precios del maíz. La razón clave de esta tendencia al alza es la escalada del conflicto entre Rusia y Ucrania en el Mar Negro y el Canal Azov-Don; Las navieras propietarias de los buques graneleros no quieren cargar, debido a los bombardeos con drones y misiles tanto de barcos como de terminales portuarias.
En este contexto, hay que recordar que Rusia es el mayor exportador de trigo del mundo. A lo anterior se suma que Estados Unidos tiene este año la menor superficie dedicada a este cereal desde la década de 1970 y las sucesivas olas de calor en toda Europa, que han causado daños en las explotaciones de maíz y trigo. En comparación semanal, el precio del trigo subió la semana pasada un 7 por ciento en Chicago para el plazo de septiembre, mientras que en París el aumento fue de 18 euros por tonelada. En el caso del maíz, en el mercado norteamericano el incremento fue de 5 por ciento (septiembre); En París, en noviembre, fecha límite para la nueva cosecha, el aumento fue de 8 euros. Finalmente, en la harina de soja el incremento fue más moderado, 2 por ciento.
Los precios en los principales puertos también aumentaron significativamente debido a la evolución de los mercados de futuros, aunque hubo poca actividad, según los operadores comerciales. En una comparación semanal, el trigo subió entre 7 y 9 euros por tonelada y el maíz entre 4 y 6 euros. Todo lo anterior se notó en el mercado interno, pese a que también estuvo bastante detenido la semana pasada. Por un lado, los compradores no parecen creer en los nuevos precios y están esperando, y los vendedores prefieren posponer sus decisiones hasta ver hacia dónde van las subidas.
Las pocas operaciones de compra y venta registraron incrementos de entre 7 y 8 euros para el trigo y la cebada, mientras que el maíz aumentó entre 3 y 4 euros. También se observaron aumentos generales en las lonjas, aunque inferiores a los mencionados anteriormente. Por ejemplo, en Salamanca se fijó un precio de 200 euros por tonelada, con un incremento de 5 euros respecto a la semana anterior; El año pasado a estas mismas fechas el precio era de 182 euros por tonelada, lo que supone un incremento del 12,64 por ciento. en el mercado
En Ciudad Real, el precio de la cebada fue de 197 euros, con un incremento del 3; los del trigo panificable fueron 204 y los del maíz se situaron en 226 euros la tonelada. En todos los casos y en todos los mercados las cifras fueron superiores a las del año pasado; Sólo existen algunas excepciones en determinadas variedades de trigo. Se esperan nuevos aumentos en los próximos días.
En el caso del mercado interior hay que tener en cuenta otro factor: las constantes revisiones a la baja de las previsiones de producción. Así, por ejemplo, las cooperativas han recortado su estimación anterior en casi 2 millones de toneladas. La nueva cifra es de 18,6 millones de toneladas para todos ellos (incluido el maíz), cifra que casi coincide con la proporcionada por el Ministerio de Agricultura, que es de 18,5 millones. De confirmarse la primera de estas cifras, se registraría un recorte del 30,17 por ciento con relación a la cosecha del año pasado. Del trigo blando se recogerán 5,5 millones frente a 8,7 en 2025, lo que supone una caída del 35 por ciento; de trigo duro, 448.894 (680.231 con un corte de 34). En cebada, la producción será de 6,9 millones de toneladas, con un descenso del 32 por ciento respecto al 10,2 por ciento del año pasado. Finalmente, se espera que el maíz alcance los 3,8 millones de toneladas, frente a 3,9, con un ligero recorte del 2,16 por ciento. Mientras tanto, en muchas zonas de secano los productores de cereales afrontan la tercera o cuarta campaña con pérdidas en sus explotaciones, ya que los precios no han compensado los aumentos de los costes de producción. Las solicitudes de ayudas y la necesidad de establecer un plan de apoyo a este sector se multiplican desde toda España.
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