Madonna, en la bañera con Shakira
Hay una fotografía de 2015 en la que aparecen Madonna y Shakira después de un concierto de la estadounidense en el Palau Sant Jordi de Barcelona. La imagen está tomada entre bambalinas y en ella aparece también Gerard Piqué, entonces pareja de la de Barranquilla. Ambos se conocieron meses antes de que el excentral blaugrana levantara la copa de campeones del mundo junto al resto de la Selección Española en el Mundial de Sudáfrica. «¡Fue genial tener a Shakira y a Piqué en mi concierto anoche!», escribió en sus redes la ‘material girl’. Nueve años después de aquella instantánea, la final del Mundial de 2026 ha juntado por fin en un evento mundial a ambas diosas del Olimpo musical, un día maestra y aprendiz, hoy en la misma liga, una y otra inspiradoras para tantos millones de aficionados a la música en todo el mundo.
[–>[–>[–>Existen fotos que extrañamente pueden volver a repetirse. Con el exfutbolista del Barça fuera de la ecuación, esa es una de ellas. O la de Leo Messi bañando al bebé Lamine Yamal en aquel reportaje benéfico de Unicef en 2007. Sin embargo, ambas imágenes tienen algo de ceremonial. A veces la cesión de un testigo generacional se produce fuera de foco, muchos años atrás, a tiro de móvil, en una sesión fotográfica para una causa solidaria o en mitad del camino que separa el recogimiento de un camerino de la algarabía de un escenario frente a la gloria enaltecida por miles de personas.
[–> [–>[–>Como lo hicieran en el campo Messi y Lamine o en el palco de autoridades Felipe VI y su hija Leonor, princesa de España, Shakira y Madonna coincidieron el domingo en la final del Mundial y el planeta supo que se encontraba ante dos generaciones, una de ellas dispuesta a ceder el trono cuando acabe su reinado, que hoy, en el caso de Madonna o del astro argentino, continúa siendo inolvidable. O incontestable, aunque un poco menos. Los días corren como caballos sobre las colinas (Bukowski).
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Madonna Louise Ciccone, nacida en Bay City, Michigan, en 1958, reina porque fue la primera en casi todo y porque demostró ser capaz de quitarse el corsé, figurada y literalmente, de predecesoras suyas como Janis Joplin, Tina Turner, Cher o Diana Ross, y aunque su legado ha sido recogido por herederas oficiosas como Rihanna o Beyoncé, el mundo latino precisaba de la confirmación de la más grande para establecer que a día de hoy, el trono femenino de la música de masas cantada en castellano está en manos de la colombiana, donde se unen la rotundidad de Gloria Estefan y la autoridad de Celia Cruz.
[–>[–>[–>Nada se puede decir de Madonna que no se haya escrito ya. Ella lo sabe. Por eso, en su último trabajo discográfico, ‘Confessions II’, su mejor composición en muchos años, según la crítica, se dedica a rememorar tiempos pasados, como cuando despegó en el ‘clubbing’ neoyorkino en 1982, otro año de Mundial, el de Naranjito. Shakira apenas tenía cinco años. A punto de cumplir 68, Madonna envejece a medias, una cualidad reservada a las grandes estrellas. Cada vez que vemos a Madonna en una entrevista en televisión (o a Mick Jagger o a Paul McCartney), me pregunto cómo es posible que tengan la misma edad que esos invitados anónimos a quienes las grandes cadenas llevan a los platós a hablar de sus nietos, de sus achaques o de su régimen nutricional, como si no pudieran preguntarles, por anónimos que sean, por sus inquietudes musicales o por lo que sea que estén haciendo con su tiempo en ese momento. Siempre hubo un trato preferencial para los dioses.
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Entonces no lo sabíamos, pero Madonna comenzó a ser eterna desde que en 1983 fue número uno con ‘Holiday’ y puso a bailar a toda una generación de ‘boomers’ entonces quinceañeros. Cogió el cetro y desde ese momento solo lo cedió para entregar temporalmente el testigo. Durante ese interludio eterno de la final del Mundial no pudieron ponerle mejor compañía para reconfirmar lo que ya sabíamos, que mientras el resto se hace mayor de aquella manera, ella ejerce de diva eterna resignada a que otras se sienten en el trono de hierro. Está en esa fase de su vida en que muchas cosas se la bufan. Ignoro de quién fue la idea de poner a la diva junto a Ronaldo y Ronaldiho vestidos de ‘teletubbies’ echados a perder, pero si lo que pretendían era constatar el fin de una época y el comienzo de otra, unirles a Madonna en un cuadro imposible certificó el fin de varios reinados. Madonna sabe cuál su sitio y lo acepta. Luego llegó el gol de Ferrán y la miseria moral de algunos jugadores de Argentina para corroborar que a algunos reyes se les destrona con buen juego y elegancia y algunas reinas abdican tranquila y voluntariamente, mirando atrás solo para recordar que son parte importante de la historia.
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