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Red Bull rechaza una oferta de 3.000 millones de dólares por Racing Bulls

Red Bull rechaza una oferta de 3.000 millones de dólares por Racing Bulls
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  • Publishedjulio 21, 2026



Red Bull GmbH rechazó una oferta de 3 mil millones de dólares de su equipo hermano de Fórmula 1, Racing Bulls, y la decisión tiene más que ver con el equipo juvenil que con el dinero, aunque la cifra sea asombrosa. La propuesta, realizada por el inversor estadounidense Andrew Herriot en nombre de un fondo de Abu Dhabi, no tentó a Oliver Mintzlaff, el ejecutivo que supervisa las operaciones deportivas de la marca de bebidas energéticas.

La medida confirma que Racing Bulls no se vende a cualquier precio: es la etapa que sustenta el programa de pilotos jóvenes más exitoso de la parrilla y un laboratorio técnico que alimenta al gran equipo con datos, componentes y personal. Y en una liga donde las reglas sobre límites presupuestarios reprimen la inversión directa, tener un segundo equipo multiplica los recursos.

La oferta de Abu Dhabi y el inversor Andrew Herriot

Según el periódico británico The Times, la oferta por los Racing Bulls llegó a los representantes de Red Bull GmbH a través de Andrew Herriot, un renombrado inversor estadounidense, que actúa en nombre de un grupo financiero de Abu Dhabi. La cifra: 3 mil millones de dólares, la más alta jamás registrada para un equipo de la zona central de la F1. Como referencia, otros equipos de mitad de tabla recibieron ofertas de apenas 800 o 900 millones.

También detrás de la propuesta está Dean Attew, ex asesor de Bernie Ecclestone y figura clave en la venta de los derechos comerciales de Fórmula 1 a Liberty Media en 2016. Su participación sugiere que el interés no es meramente financiero, sino que existe una visión a largo plazo sobre el valor del activo de Racing Bulls, especialmente si el equipo continúa escalando posiciones en la clasificación.

El verdadero equilibrio de los Racing Bulls: mucho más que un equipo de mitad de tabla

La negativa de Red Bull no sorprende a quienes siguen de cerca la estructura de la empresa. Ya en 2024 hubo adquisiciones por valor de 2.000 y 2.300 millones de dólares, rechazadas con el mismo argumento: el valor del equipo es mayor y su papel estratégico infla cualquier cálculo puramente financiero. El equipo de Faenza, antes Minardi, emplea a más de 400 personas y en los últimos cinco años se ha modernizado con inversiones millonarias.

Además, en la temporada 2026, Racing Bulls aspira a superar los 100 puntos en el campeonato de constructores, compitiendo mano a mano por la quinta plaza con Alpine. Se trata de un retorno muy saludable en términos de premios: alrededor de 85-90 millones de dólares en ingresos por derechos comerciales y de construcción, según estimaciones de Paddock, lo que convierte al equipo en un activo autofinanciable. Así que la prisa por vender es inexistente.

Racing Bulls no es un equipo en venta, es un centro de entrenamiento y pruebas que respalda la ventaja competitiva de Red Bull Racing.

El programa de jóvenes conductores y la sinergia técnica marcan el precio mínimo

Deshacerse de los Racing Bulls sería renunciar al programa de entrenamiento más exitoso de la historia reciente de la F1. De su presa salieron Sebastian Vettel, Max Verstappen, Daniel Ricciardo, Pierre Gasly y Carlos Sainz. La estructura permite que los pilotos sean probados en condiciones reales de carrera sin quemar etapas en el equipo principal, y también facilita la comparación de motores y componentes entre los dos equipos, una ventaja técnica que otros equipos no tienen.

No en vano, Oliver Mintzlaff, ejecutivo de Red Bull a cargo de la división deportiva, rechazó esta oferta con la misma contundencia que había desestimado rumores anteriores que involucraban a Christian Horner y al fabricante chino BYD. Entonces la cifra que se mencionó era significativamente menor y también se descartó porque se consideró que el valor del equipo era mucho mayor.

Análisis de impacto

La verdadera noticia no es el importe récord de la oferta, sino que Red Bull prefiere conservar un equipo difícil de gestionar pero que te da una ventaja competitiva estructural. Es la misma lógica que llevó a Mercedes a rechazar el interés de los inversores por su proyecto: en una F1 donde los límites de gasto frenan el desarrollo, tener dos equipos coordinados vale más que cualquier cheque. La diferencia es que Red Bull tiene un segundo equipo real, con motor, chasis y personal, no sólo un contrato de suministro.

Además, hay un hecho del mercado que pasa desapercibido: las valoraciones de los equipos de F1 se inflan al ritmo al que la categoría gana una audiencia global y nuevos patrocinadores. Si Racing Bulls se consolida entre los cinco primeros, su precio en tres años podría ser de 4.000 o 4.500 millones. Desde esta perspectiva, vender ahora a 3.000 millones sería una urgencia innecesaria.

Por último, sigue existiendo el rumor -sin confirmación oficial- de que el grupo inversor de Abu Dabi podría impulsar una oferta mejorada que incluya aumentos de rendimiento. Pero Mintzlaff tiene claro que Red Bull sólo tomará el control de la venta cuando el precio se ajuste a su hoja de ruta industrial, no antes. Y esta hoja de ruta pasa por seguir siendo el único equipo de la parrilla con una filial que realmente funcione como tal.



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