Tendrían que darse un poco más de prisa
El nuevo puente de Arriondas fue inaugurado el pasado viernes, diez meses después del comienzo de los trabajos y dos antes de lo previsto. En Ribadesella, la reforma y ampliación del viaducto sobre el Sella sigue su curso después de más de tres años desde su primer inicio, en marzo de 2023, sin una fecha cerrada para su finalización.
[–>[–>[–>La comparación ha vuelto a poner el foco sobre una obra que los riosellanos consideran necesaria, pero cuya duración alimenta la impaciencia. Este verano, no obstante, el puente permanece abierto al tráfico y los inconvenientes cotidianos quedan mitigados, salvo por la intensificación de la circulación propia de julio y agosto. Quienes viven en la villa todo el año y quienes regresan solo en vacaciones comparten la conveniencia de mejorar el paso, aunque no lo contemplan desde el mismo lugar.
[–> [–>[–>La mejora, asumida
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Raimundo Fernández, veraneante habitual, pone la situación de los residentes en primer plano. «Venimos puntualmente y no nos afecta tanto como a alguien que vive aquí», reconoce. Aun así, ve inevitable el sacrificio que acompaña a una intervención de este calibre: «Las obras hay que hacerlas. Queremos que se hagan las cosas pero sin sufrir los inconvenientes».
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Paulo Provença se mueve a pie durante sus estancias estivales y apenas se topa con las limitaciones derivadas de los trabajos. «A los que venimos en verano nos influye poco, yo cruzo caminando», comenta. Su valoración del proyecto, sin embargo, es clara: «Hace falta un buen acceso, así que si la obra es necesaria, debe hacerse».
[–>[–>[–>La actuación forma ya parte de la imagen que encuentran quienes repiten destino. Antonio Santiago se la encontró ya en marcha durante sus vacaciones del año pasado: «Sí parece que están tardando, aunque nosotros no lo sufrimos». Cristina Moretón expresa una impresión similar desde la experiencia acumulada en sus visitas: «Siempre que venimos está igual, parece que no hacen nada, aunque en verano no nos afecta, la verdad».
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El factor tiempo
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Manuel Pérez deposita la exigencia en el resultado que ofrezca la infraestructura cuando se retire la maquinaria: «No hay prisa, lo importante es que sea un puente bueno». Amalia Sánchez, por su parte, entiende la necesidad de los trabajos, pero espera una mayor agilidad: «Soy consciente de que la obra hay que hacerla, pero tendrían que darse un poco más de prisa».
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[–>Miguel Ramos sitúa el debate mucho antes del actual proyecto. «Hace 40 años ya se hablaba del puente, así que fíjate las vueltas que están dando», dice. El vecino no cuestiona el desarrollo técnico de la intervención, aunque apunta una solución que, a su juicio, habría permitido mantener una alternativa de paso: «Podían haber hecho un puente provisional sobre las bases del puente antiguo, que aún están».
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Pedro Marcos acude a Ribadesella en distintos momentos del año, pese a no tener en la villa su residencia habitual. «Aunque no vivo aquí, vengo durante todo el año y creo que la obra está llevando un tiempo excesivo», señala. Germán Calleja reclama, sobre todo, información precisa sobre el horizonte de finalización: «Nadie sabe cuándo van a acabar. A ver si por lo menos queda bien».
[–>[–>[–>Cambios necesarios
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Calleja echa además de menos una solución para los peatones no prevista en la obra actual. El vecino plantea «una pasarela para cruzar de lado a lado por debajo del puente sin necesidad de interrumpir la circulación».
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María Herrera, vecina estacional, relaciona la obra con una larga sucesión de anuncios y trámites: «El proyecto del puente lleva muchísimos años en proceso, lo están tomando con mucha calma». También diferencia el impacto según la época del año: «Las obras afectan sobre todo a los que viven aquí en invierno; los que venimos en verano no lo notamos tanto».
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Lucero Chipe prefiere valorar los cambios que aprecia cada vez que regresa a Ribadesella: «Lo importante es mejorar las cosas y yo cada año que vengo veo cosas mejores». Manoli Casado y Marcos Cuevas introducen otra consideración: mantener la circulación condiciona necesariamente el ritmo de los trabajos. «Cómo van a hacerlo rápido si no cortan el tráfico», plantean, antes de descartar que la demora responda al interés de la constructora: «A ellos les interesa hacerlo lo antes posible».
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Entre el respaldo a una reforma largamente esperada y la resignación a unos tiempos de ejecución lentos, la villa aguarda el momento en que el puente deje de ser una obra en marcha y recupere plenamente su papel de enlace sobre el Sella.
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