Supimos reinventarnos cuando vimos que el camino tradicional ya no era suficiente
John Franks (Weymouth, Inglaterra, 1974) es el líder de Smile, una de las bandas más estrechamente vinculadas al Songs for an Ewan Day de Salinas. Pese a que el grupo tiene su base en el País Vasco, pocos artistas pueden presumir de haber tejido una relación tan sólida con el festival y con el público asturiano. Tras años de actuaciones en el Ewan y de una intensa gira estival por la región, Smile se ha ganado una legión de seguidores que les acompaña de concierto en concierto por toda Asturias. La banda volverá a reencontrarse con ese público los próximos 7 y 8 de agosto. Antes de esa cita, Franks atiende a LA NUEVA ESPAÑA para repasar la evolución del grupo y el vínculo que mantienen con un festival que considera uno de los grandes impulsores de la trayectoria de Smile.
[–>[–>[–>Una edición más, Smile regresa al Songs for an Ewan Day de Salinas. ¿Qué tiene este festival para que siempre sea una cita fija?
[–> [–>[–>Fueron de los primeros en apostar por Smile, cuando todavía no nos conocía tanta gente. Asturias es, probablemente, uno de los lugares donde mejor funcionamos precisamente por el apoyo que hemos recibido allí y, en especial, por la confianza que el Ewan depositó en nosotros desde sus primeras ediciones. Para nosotros siempre será un festival muy especial, porque fue uno de los grandes descubridores de la filosofía de Smile y de lo que representa la banda.
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Con el paso de los años se han ganado un público muy fiel en el Ewan. ¿Qué siente cuando vuelve y se encuentra con gente que les sigue edición tras edición?
[–>[–>[–>Nos hace muchísima ilusión. Este verano tenemos unas diez fechas en Asturias y vemos que hay personas que vienen a cuatro o cinco conciertos. Eso demuestra que para ellos no es solo música, sino una experiencia que les hace sentirse bien. Ver esa fidelidad y ese vínculo que se crea con el público es enormemente gratificante para nosotros.
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Ustedes conocen bien la evolución del festival. Desde aquella primera vez que tocaron hasta hoy, ¿cómo cree que ha cambiado el Songs for an Ewan Day?
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[–>El cambio más evidente ha sido el de la ubicación, pero, en esencia, creo que el festival ha cambiado muy poco. Siempre ha sido muy fiel a sí mismo. Juan ha apostado por bandas que encajan con la filosofía del Ewan, sin dejarse llevar por modas. Ha sabido mantener una personalidad muy definida y, más que transformarse, creo que se ha reafirmado con los años en aquello que quería ser.
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Presentan en Salinas las canciones de «Chispa». ¿Qué momento atraviesa Smile y qué diría que representa este disco dentro de la trayectoria del grupo?
[–>[–>[–>Estamos, probablemente, en el momento más dulce de nuestra carrera. Supimos reinventarnos cuando vimos que el camino tradicional ya no era suficiente y encontramos una forma distinta de crecer actuando en locales de playa y en un circuito diferente. Poco a poco ese camino ha ido dando sus frutos. «Chispa» es un disco más sobrio que los anteriores, muy marcado por el momento vital en el que fue compuesto. Al final las canciones nacen de las experiencias personales y este álbum es un capítulo más dentro de la historia de Smile.
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En varias ocasiones ha comentado que con Chispa han recuperado el espíritu de los primeros años de la banda. ¿En qué se traduce esa vuelta a los orígenes?
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Con el tiempo todos los músicos sentimos la necesidad de experimentar y descubrir nuevos sonidos, pero también tenemos unas raíces. Las nuestras siempre han sido muy folk, muy acústicas, y ese es el lugar donde realmente nos sentimos más cómodos. Hemos explorado otros caminos, pero con este disco hemos vuelto a esa esencia que siempre ha definido a Smile.
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El sonido de Smile siempre ha estado muy ligado al folk-rock. En un panorama musical dominado por otros estilos, ¿cómo se mantiene fiel a esa identidad sin dejar de evolucionar?
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Creo que cualquier artista necesita tener una visión propia. Hay que escuchar otras músicas, inspirarse y evolucionar, pero sin perder nunca la identidad. Nosotros siempre hemos tenido muy claro quiénes somos y qué queremos transmitir. Hemos incorporado nuevos sonidos a lo largo de los años, pero el ADN de Smile ha permanecido intacto.
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A lo largo de su carrera han compartido cartel con artistas nacionales e internacionales y han actuado en festivales muy diferentes. ¿Qué cree que distingue a los festivales pequeños y cuidados, como el Ewan, de las grandes citas musicales?
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Los grandes festivales son muy emocionantes porque te permiten tocar ante miles de personas, pero también tienen un punto de estrés por el ritmo frenético que llevan. Los festivales pequeños ofrecen una experiencia mucho más cercana. Acabas conociendo a la organización, al pueblo y al público. Salinas, por ejemplo, ya es casi un segundo hogar para nosotros después de tantos años. Esa relación tan personal hace que disfrutemos muchísimo de este tipo de festivales y, además, creo que es donde Smile mejor encaja y más brilla.
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Mirando al futuro, ¿qué objetivos se marca Smile para los próximos años?
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La idea es muy sencilla: seguir creciendo poco a poco, continuar haciendo discos y disfrutar del directo, que es lo que más nos gusta. Si somos capaces de mantener lo que hemos construido e ir dando pequeños pasos cada año, estaremos más que satisfechos.
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