el caos «surrealista» en un vuelo Málaga-Asturias
Lo que debía ser un vuelo nocturno sin sobresaltos entre Málaga y Asturias, operado por Volotea, acabó convirtiéndose en una larga madrugada para más de un centenar de pasajeros.
[–>[–>[–>«Fue surrealista», coinciden los viajeros afectados por un vuelo que debía haber despegado el martes a las 22.55 horas, con llegada prevista a Santiago del Monte poco después de la medianoche, y que finalmente partirá con casi un día de retraso tras un reguero de incidencias.
[–> [–>[–>Los pasajeros llegaron a embarcar en el avión, aunque con demora, ya que la aeronave había aterrizado previamente con retraso en Málaga. «Por megafonía nos dijeron que había mucho tráfico aéreo y que había que esperar. Estuvimos unos veinte minutos sentados en el avión», explica Valeria Negoescu, vecina de Avilés y pasajera del avión. Cuando el despegue parecía inminente surgió un nuevo contratiempo. «El piloto nos comentó que un pájaro había colisionado con un avión que acababa de aterrizar y que iban a revisar que no hubiese más aves. La previsión era salir cinco minutos después», recuerda.
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Pasajeros que suben al avión / LNE
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Sin embargo, el despegue nunca llegó a producirse. «Cuando parecía que íbamos a salir, el piloto nos comunicó que había un fallo eléctrico y que no podíamos despegar». Tras unos quince minutos de espera, la avería quedó resuelta, pero ya era demasiado tarde. «Nos dijeron que el problema se había solucionado, pero que ya no podíamos salir porque el aeropuerto de Asturias iba a cerrar».
[–>[–>[–>Eran ya cerca de las dos de la madrugada y el aeródromo asturiano había finalizado su operativa, que en horario de verano concluye a la 1.30 horas. Los viajeros describen la situación como una sucesión de contratiempos que terminó frustrando el vuelo cuando parecía que, por fin, iba a despegar.
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Y la incertidumbre siguió en tierra
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La incertidumbre continuó ya en tierra. Según explicaba Isabel Arnillas, de Gijón, Volotea llegó a plantear una alternativa. «Ofrecieron llevarnos al aeropuerto de Santiago, que permanece abierto las 24 horas, y luego ponernos un autobús hasta Asturias, pero la gente estaba nerviosa y nadie quería».
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[–>A partir de ahí comenzó otra odisea: encontrar dónde pasar la noche. «Tenías que pagar tú el taxi y el hotel; luego te quedabas con el recibo y ellos te lo reembolsarían, pero si no tenías el dinero en ese momento no podías hacer nada», lamenta Víctor López, madrileño afincado en Avilés desde hace tres años y también afectado por el incidente.
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No todos pudieron asumir ese gasto. Valeria Negoescu fue una de las pasajeras que acabó durmiendo en el aeropuerto junto a su hijo. «Dormimos como perros», resume.
[–>[–>[–>Otros viajeros, especialmente familias y personas mayores, sí obtuvieron alojamiento. Paqui Fernández, de Avilés, que viajaba con su hija y su nieta, asegura que la atención recibida fue correcta. «Nos ofrecieron un hotel, un taxi para ir y un autobús para volver; todo bien». Aun así, resta importancia al contratiempo: «Es mejor que pase eso antes de salir. Habla bien de la seguridad».
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Viajeros embarcando en Málaga / LNE
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Las consecuencias fueron desiguales. Para algunos solo supuso retrasar un día el regreso a casa o el inicio de las vacaciones. Los hermanos Rubén y Sergio Godoy, de Málaga, que viajaban a Asturias antes de continuar hacia León, reconocían que «no ha supuesto un problema mayor». Otros, en cambio, terminaron agotados tras la larga espera. «Ha sido un infierno. Vamos a reclamar, aunque lo importante es llegar», concluye Mónica García, de Oviedo.
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Los viajeros consultados aseguran que reclamarán una indemnización. «De momento no nos han pagado nada. Apenas nos dieron información y tuvimos que buscar casi todo por internet», denuncia Víctor López. «Ahora vienen días de reclamaciones y de perder el tiempo. No sabemos si nos indemnizarán; suponemos que sí, pero hay muchas condiciones y todo depende de los motivos de la cancelación», añade.
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El vuelo quedó reprogramado para las 13.30 horas de este miércoles, con el deseo compartido por los pasajeros de que, esta vez sí, el viaje pudiera completarse sin nuevos sobresaltos.
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