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así funciona el carbon tape ART

así funciona el carbon tape ART
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  • Publishedjulio 22, 2026



McLaren ha transferido una técnica de construcción de cazas a sus superdeportivos con el ART (transportador rápido automatizado)un sistema de cinta fibra de carbono robot obteniendo piezas 10% más rígido y con un uso del material cercano al 95%. La aleta anterior activa del McLaren W1 Es la primera pieza de producción esculpida con este método, que reduce el desperdicio y concentra la rigidez sólo donde la tensión mecánica lo requiere.

El fabricante de Woking instaló el tecnología ARTE en su centro de composites de Sheffield y lo presentó el año pasado como la evolución más limpia en la forma de trabajar fibra de carbono. Allí, un brazo robótico deposita la cinta de carbono sobre una base que se mueve y gira sincrónicamente, exactamente lo contrario de lo que ocurre en la industria aeroespacial, donde la herramienta permanece estacionaria y los cabezales de aplicación se desplazan sobre la pieza de trabajo.

De la cabina del caza al chasis del superdeportivo

EL cinta de fibra de carbono que utiliza ART tiene poco que ver con lienzos preimpregnados que se colocan a mano en un molde. El material llega en forma de una fina cinta -casi un hilo grueso- y un cabezal robótico lo deposita capa tras capa siguiendo trayectorias milimétricamente programadas. Al poder orientar cada cable en la dirección exacta de las fuerzas que la pieza deberá soportar, los ingenieros colocan rigidez solo donde es necesaria, sin agregar gramos innecesarios en áreas de baja demanda.

Esta forma de trabajar nació para esculpir fuselajes y alas de aviones de combate y de los aviones comerciales más recientes. La diferencia con la técnica aeroespacial radica en el movimiento: en Sheffield la propia pieza gira sobre un soporte dinámico, lo que permite un acceso más libre al cabezal y reduce las limitaciones geométricas que se encuentran cuando la herramienta permanece estacionaria.

A él McLaren W1 fue el primer beneficiario. La aleta fija que forma parte del spoiler delantero activo se fabrica mediante este método y consigue una 10% de rigidez adicional en comparación con una pieza equivalente realizada mediante el proceso tradicional de preimpregnado. La ventaja no es sólo estructural: al ser más rígido, el perfil aerodinámico mantiene su forma con mayor precisión a altas velocidades, lo que resulta en una carga aerodinámica más estable y predecible para el piloto.

Lo que nota el conductor: más rigidez con menos gramos

un aumento de 10% rigidez Puede parecer abstracto sobre el papel, pero al volante se convierte en una respuesta más directa a cualquier elemento en movimiento que dependa de esa parte. En el caso del W1 se trata de un spoiler activo cuya eficacia depende de mantener un ángulo de ataque constante bajo enormes presiones aerodinámicas. Si el soporte se hunde, aunque sea unas décimas de milímetro, el flujo de aire cambia y la carga deja de ser óptima. Con ART, esta incertidumbre prácticamente desaparece.

A la ventaja dinámica se suma un ahorro de peso indirecto. como el 95% de la cinta termina en la pieza terminada, en comparación con el desperdicio de hasta un 30-40% del material que se desecha en el preimpregnado tradicional, se desperdicia menos fibra. Esto permite afinar cada gramo y, en un superdeportivo donde cada kilo cuenta, cualquier reducción de masa mejora la relación potencia-peso sin que el conductor tenga que hacer nada.

Al depositar la fibra sólo donde la tensión lo requiere, ART convierte cada gramo de carbono en rigidez funcional, sin florituras ni desperdicios.

EL tecnología No realiza un cambio visible en la cabina (el conductor no presiona un botón nuevo ni consulta un menú), pero cambia la sensación general del automóvil. Una estructura más rígida y liviana ofrece una dirección más precisa, una suspensión que opera sobre una base más estable y, en última instancia, una sensación de control que separa al buen superdeportivo del excelente.

Además, ART le permite integrar refuerzos locales en áreas críticas sin la necesidad de agregar capas completas de carbono en toda la superficie. Esto significa que los futuros monocascos podrían hacerse aún más ligeros sin sacrificar la protección contra colisiones. McLaren ya ha insinuado que el objetivo es llevar ART a las bañeras de carbono de sus próximos modelos, aunque aún no ha confirmado los plazos.

El futuro del carbono en la fabricación: el plan de McLaren

el uso de fibra de carbono En la industria del automóvil se ha asociado durante décadas a la Fórmula 1 y a series muy limitadas de superdeportivos. McLaren ha estado fabricando tubos de carbono para sus coches de carretera desde entonces. 2011MP4-12Cy el legado de 1993 McLaren F1 Esto demuestra que la marca sabe lo que ofrece este material. Pero ART introduce algo nuevo: la capacidad de escalar el uso eficiente del carbono sin costos ni desperdicios relegándolo a tiradas mínimas.

La ingeniería aeroespacial ya ha demostrado que la cinta automatizada hace que ciertos pasos del proceso sean más económicos cuando se repiten geometrías. En los coches de producción, donde las formas son menos repetitivas que las de un fuselaje, el reto es adaptar la programación robótica a cada componente sin perder velocidad. McLaren compite en un segmento donde el precio unitario sugiere tal complejidad, pero otras marcas están observando de cerca los resultados en caso de que la madurez del proceso reduzca la barrera de entrada.

El conductor que compra un W1 o un futuro modelo con cabina ART no verá grandes diferencias estéticas, pero percibirá las consecuencias de una estructura más optimizada: menor masa total, mayor rigidez torsional y una plataforma más estable sobre la que trabajar la suspensión y la aerodinámica. El verdadero salto llegará cuando la tecnología salte del spoiler al monocasco, y ahí McLaren guardará silencio. Si los números en la aleta se repiten a escala del cuadro, la reducción de peso podría exceder porcentajes de dos dígitos en todo el compartimiento de seguridad.

A él ARTE No es una revolución que afecte al conductor, pero sí una de esas evoluciones silenciosas que cambian lo que el coche transmite en cada curva. Y en un superdeportivo, lo que experimentas al volante es exactamente por lo que pagas.



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